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Última actualización 13/02/2002@00:00:00 GMT+1
Los alumnos del IES nº 10 de Elche (Alicante) se introducen en el mundo del lenguaje musical de la forma más divertida y original: aprendiendo durante las clases de Música con un “juego de la oca” muy especial.
Las clases de Música tradicionales suelen ser rechazadas por los alumnos porque éstos las consideran aburridas o poco importantes. Ante esta situación, el profesor de Música del IES nº 10 de Elche (Alicante), José Ramón Carbonell Beviá, ha encontrado una herramienta estupenda para acercar a sus alumnos al mundo de la música: se trata de juegos tan conocidos y populares como el de la oca. Con esta experiencia, lo que se ha buscado desde el principio es, en general, motivar a los alumnos y animarles a ver la música desde una perspectiva lúdica, pero en particular, el objetivo a alcanzar es conseguir que los estudiantes reconozcan auditivamente los sonidos que constituyen la octava, que aprendan a reproducirlos solfísticamente por grados conjuntos, y además conozcan algunas reglas referidas a la escritura musical y a su correspondiente grafía. ¡A jugar! Una vez sentadas las bases de la experiencia, llega el momento de preparar el juego. Los materiales que se necesitan son bastante simples, ya que sólo se precisa de un mural, dibujado y plastificado para su mejor conservación y manejo, un dado grande y cuatro fichas con los colores del parchís. El mural debe situarse sobre la pizarra, y tiene que ser de un tamaño considerable, de forma que sea visible desde cualquier ángulo del aula. Lo más complicado puede ser su diseño, ya que sobre él hay que dibujar el tablero, con las distintas casillas, y a la derecha deben permanecer expuestas las reglas de este juego, que están basadas en los conceptos del lenguaje musical (los signos de repetición, el silencio de negra, el de blanca, etc.). Por otra parte, en cada casilla hay una nota musical y su correspondiente símbolo fononímico. El juego consiste en avanzar, a partir de la primera casilla (DO grave), por debajo del pentagrama, hasta la segunda (RE), y así sucesivamente, ascendiendo o descendiendo por grados conjuntos, siempre dentro de la escala musical (una octava), hasta llegar a la última casilla, que es el DO agudo, en el tercer espacio. Para comenzar el juego se forman cuatro equipos, cada uno de un color, y con una tirada de dado se decide el orden de salida. Todos los equipos parten de la primera casilla (DO grave) y deben lanzar el dado al aire, según el orden establecido. De esta forma, la ficha de cada equipo va haciendo el recorrido, ganando el equipo que primero llegue a la última casilla en tirada directa. Lo más importante en este juego es que el movimiento de las fichas debe ir acompañado, para considerarse válido, del solfeo de las distintas casillas por parte de todos los componentes del equipo. Además, el profesor de Música interviene en cada tirada, indicando con la flauta o el teclado la nota de partida de cada jugada. Finalizado el juego, el profesor puede constatar si se ha cumplido el objetivo fijado al principio: conseguir motivar a los alumnos, demostrándoles que la Música también se puede aprender de una forma divertida. Preparando el juego Para confeccionar el juego de la “oca musical” se necesitan los siguientes materiales: —Un mural, diseñado con las diferentes casillas del juego, añadiendo además las reglas del mismo a la derecha del tablero. —Cuatro fichas grandes de los cuatro colores del parchís (rojo, amarillo, azul y verde). Las fichas se pueden hacer circulares y de cartón, forradas con papel charol de los diferentes colores. Estas fichas pueden ir adheridas al mural por una especie de chicle muy manejable y de fácil adquisición en cualquier papelería. —Un dado, que puede ser de cualquier tipo, pero preferentemente de gran tamaño. Se puede construir con cartón y una cartulina metalizada de unos 18 centímetros cúbicos. —Además, es conveniente plastificar el tablero, para que se conserve adecuadamente y pueda ser utilizado con diferentes grupos. —Por último, para marcar la pauta a los alumnos al comienzo de cada tirada, el profesor puede utilizar una flauta dulce o un teclado.
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  • De oca a oca... y la Música me toca

    Últimos comentarios de los lectores (3)

    2619 | MG - 23/11/2011 @ 20:21:23 (GMT+1)
    Mari, sólo son niños, no tienen que ser, ni serios ni críticos musicales de inmediato. La seria profesora de un amigo mío, la que le daba con la regla en la mano cuando fallaba una nota, ha conseguido que él acabe siendo banquero (escalofríos me da pensarlo en estos tiempos...).
    Y uno de mis amigos del conservatorio, que siempre estaba proponiendo juegos musicales y era el menos serio del mundo, hoy es director de la orquesta sinfónica en la que otros compañeros de aquella época y yo mismo tocamos hoy en día. Dentro de unos días con Ainoha Arteta, por cierto.
    Tú misma...
    2349 | Marisa - 24/03/2011 @ 16:44:13 (GMT+1)
    Creo que es una idea buenísima. Ya que todo aprendizaje que se realiza jugando y divirtiéndose es mucho más constructivo, que cualquier aprendizaje magistral. Por supuesto enseñar jugando no le quita importancia a la asignatura, todas las asignaturas a ciertas edades se prestan a enseñarse jugando (matemáticas, lengua, etc..) y nadie cuestiona que éstas sean menos importantes que la música. La idea de menospreciar la música como asignatura está en la sociedad, no en los maestros que se lo trabajan cada día para acercar a los alumnos al mundo maravilloso musical (desgraciadamente tan desconocido para ellos porque esta sociedad pasa olímpicamente de él)

    POr ello creo que es una idea buenísima, que los alumnos pueden reforzar el lenguaje musical de una forma muy amena y en la cual permanezca siempre en su memoria. Además un acercamiento lúdico a la música, hace que los niños se interesen más por ella, así descubriendo los artistas y futuros músicos que llevan dentro, iniciando desde niños ese amor hacia un arte eterno La Música...
    1842 | Mari - 19/02/2010 @ 11:50:16 (GMT+1)
    Así nos va a los profesores de música en secundaria, ¿cómo queremos dar seriedad y enjundia a nuestra asignatura, si la comparamos con el juego de la oca? Supongo que además de lenguaje musical se trabajarán otros contenidos, porque si se trata de que los niños toquen un instrumento nos están sobrando horas. Cuando un profesor de mate, lengua... realice estas tonterías con los alumnos hablamos. ¡ Más seriedad por nuestra asignatura y más cultura musical!. Con estos jueguecitos nunca crearemos verdaderos oyentes y críticos musicales, que sean capaces de ir a un auditorio con un bagaje cultural importante, eso sí, ¡sabrán jugar a la oca!
    Una profesora harta de tener que justificar constantemente ante mis compañeros, madres, padres, administración... de que la música está al nivel de importancia de las llamadas asignaturas instrumentales.
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