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Con toda educación
Por José Mª de Moya
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jmoyamagisnetcom/5/5/14
Última actualización 02/02/2010@16:16:11 GMT+1
Bueno, a lo mejor es que no hay que cambiar de modelo”, fue la respuesta de un alto cargo del Ministerio cuando algunos periodistas comentamos que el documento que acababa de presentar el ministro, desde luego, no suponía ningún cambio de modelo. Y es que esa es la cuestión: ¿queremos alcanzar un pacto para cambiar el modelo o para retocar el que tenemos? La pregunta no es retórica y está en el aire, prueba de ello es que fue el propio Gabilondo el que dijo aquello de que “si hace falta cambiar de modelo, se cambia”. La sensación que deja una primera lectura del documento es de decepción. Esperábamos bastante más. El ministro había creado enormes expectativas y tras nueve largos meses de gestación esperábamos una criatura más rolliza, más hecha y menos cruda.
El documento concreta muy poco. El hecho de que sólo se hable de ese nuevo 4º de ESO es la prueba de que no hay mucho más en claro. El resto es declaración de intenciones –con verbos tipo “impulsar...”, “promover...”– o material antiguo que nos venden como nuevo. Entre las declaraciones de intenciones podemos destacar la carrera docente o el Estatuto del profesorado: dos clásicos. Entre el material antiguo, las pruebas de diagnóstico o las competencias profesionales. Además, el documento va de lo muy vago a lo muy coyuntural. No creo que culminar la red de centros de referencia o completar el Catálogo de Cualificaciones deba ser objeto de un Pacto de Estado.
Pero hay un tercer tipo de propuestas que son las que directamente no existen. Léase Ciudadanía, asignatura de Religión o todo lo relativo a la libertad de enseñanza, conciertos, etc. Las cuestiones que Gabilondo considera más ideológicas ha optado por suprimirlas de un plumazo porque, como dijo en la rueda de prensa posterior, “¿quién soy yo para pretender que nadie renuncie a sus posiciones ideológicas?”. Como no nos vamos a poner de acuerdo lo mejor es no hablar. Ya estamos otra vez en esa visión rancia que pretende reducir el debate educativo a un simple debate ideológico.
Quiero terminar siendo positivo por prescripción médica. Hay un nuevo lenguaje y lentamente van cayendo complejos. El término “igualdad” aparece en siete ocasiones, mientras que “excelencia” sale 16 veces. Pero, ¿dónde vamos a llegar?
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Cambiar de modelo o no cambiar, he ahí la cuestión
Últimos comentarios de los lectores (1)
1825 | Ramón - 05/02/2010 @ 20:05:26 (GMT+1)
Una excelente pregunta ¿cambiar el modelo? pero ¿en qué sentido? ¿de qué modo vamos a ser más convergentes con la Europa que nos lleva ventaja desde hace tiempo o rebajar drásticamente las cifras de fracaso y abandono que nos preocupan? ¿Por qué numerosas CCAA no participan en PISA, ya sean del PP o del PSOE? ¿Qué conocemos de los modelos que funcionan mejor que el nuestro propio en Europa en asuntos tales como horarios escolares, calendarios académicos, sistema unitarista o segregacionista, materias básicas y no básicas, funcionamento de la formación profesional, modelos de financiación desde la primaria a la enseñanza terciaria, sistemas de evaluación, compromiso social o civil, formación pedagógica del profesorado, etc.? Todavía desconocemos cuales son las bases sobre las cuales debería fundamentarse un cambio tan importante y, quizás, profundo, para que realmente tenga solidez y futuro. Ni el PP ni el PSOE, ni siquiera los comentaristas de este diario profundizan lo suficiente.
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