Las diferencias de género también afectan a los niños

La reciente conmemoración del Día de la Mujer ha vuelto a poner el foco en las desigualdades que se producen en las aulas de la escuela mixta, un entorno en el que se reproducen actitudes y situaciones que derivan en diferencias en el comportamiento, el rendimiento y la orientación académica de niños y niñas.
Mar VillasanteMartes, 19 de marzo de 2019
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Las mujeres son protagonistas de la Educación hasta que alcanzan el doctorado. HURCA!

Los últimos datos del Ministerio de Educación indican que la tasa de chicas que obtienen el título de Graduado en ESO (84,7%) supera en 10 puntos la de los chicos (74,3%); el porcentaje de chicas que termina Bachillerato (63%) se sitúa 15 puntos por encima de los varones (48%) y, en general, los porcentajes de mujeres que promocionan de curso a lo largo de Secundaria vienen a ser unos cinco puntos superiores a los de los hombres.

Incluso en la universidad hay una mayor proporción de alumnas que, además, obtienen mejores notas. La media de las mujeres en los grados fue de 7,39 y la de los hombres, de 7,13, según el último informe Datos y Cifras del sistema universitario español. Podría parecer que las mujeres viajan con el viento a favor por los caminos del sistema educativo hasta que llegan a los postgrados y doctorados o al mundo laboral, donde sus carreras empiezan a truncarse.

Docencia feminizada
Con un problema de vocaciones científicas y técnicas agravado entre las jóvenes, las mujeres tienen una marcada presencia en profesiones como la docente donde, por ejemplo, representan en torno al 98% de los maestros de Infantil, aunque apenas son un 20% en los cuerpos de catedráticos de las universidades públicas, por no hablar de los rectores, entre los que suman cuatro en las universidades públicas y siete en las privadas.

“Hablamos de igualdad y los alumnos pueden no encontrarse con un docente varón hasta Secundaria”, reconoce Arturo Fuentes, profesor de Didáctica y Organización Escolar en la Universidad de Granada.

La socióloga de la Educación y de la mujer Marina Subirats alerta de una serie de realidades que perpetúan las diferencias en las ramas formativas y las carreras profesionales. “En los libros de texto las referencias a la mujer son minoritarias, ni siquiera en Ciencias Sociales o en Literatura reflejan su representación actual, y eso significa que las chicas no encuentran pensadoras, investigadoras o científicas relevantes”, explica.

Arturo Fuentes "

Hablamos de igualdad y los alumnos pueden no encontrarse con un docente varón hasta Secundaria

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Subirats suma a esta falta de referentes los efectos de los cuentos tradicionales; el lenguaje sexista que pone el foco en el mundo masculino; un profesorado que, aun con una mayoría de mujeres, presta menos atención a las niñas y asume ciertos estereotipos por la Educación recibida. Y también la distribución de los patios escolares, en los que las zonas verdes han dado paso a pistas para el deporte que ocupan los chicos, mientras las chicas casi no tienen dónde jugar, y eso transmite un mensaje de “a quién pertenece el espacio, quién es el protagonista y quién es el espectador”.

El relato se completaría con el de un déficit en cuanto a la Educación emocional y sexual y en lo que atañe a un modelo de curriculum centrado en el desarrollo intelectual y carente de la parte afectiva. Aspecto en el que Arturo Fuentes apunta que “el hecho de que en los últimos años se haya puesto el foco en las competencias educativas ha dejado de lado cuestiones transversales como los valores”.

Ambos comparten la necesidad de avanzar hacia la “disolución de los géneros” en la escuela: “Que cada criatura sea lo que quiera sin las limitaciones de lo que se espera de su condición”, dice Subirats.

Posición contraria a la que muestra María Calvo, profesora de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III y presidenta de EASSE España, que alerta de los desequilibrios que son resultado de ignorar la diferencia entre sexos. Firme defensora de la Educación diferenciada, lamenta que se haya pasado de acentuar los roles de género a “otro extremo en el que se ignoran las diferencias entre niños y niñas como si fueran seres neutros, y eso les perjudica”.

María Calvo alerta de los desequilibrios que son resultado de ignorar la diferencia entre sexos

Calvo se remite a los resultados de la Educación mixta en los indicadores de PISA y, aunque aplaude la integración o el éxito escolar y universitario de las mujeres, también expresa su preocupación por “la tendencia decreciente y cada vez más grande entre los chicos, que repiten más, no llegan a la universidad, están por debajo en comprensión lectora, tienen más fracaso escolar o mayor abandono”.

De hecho, recuerda que tres de cada cuatro expedientes disciplinarios corresponden a varones. “Es un problema hormonal, fisiológico. Las niñas hacen corros y hablan y a nadie les preocupa. Los niños encuentran alivio físico moviéndose, pegan patadas y eso es malo”. Ellos carecen además de modelos masculinos en un entorno que “muy feminizado” tanto en lo que respecta a los claustros docentes como en los métodos didácticos, basados en la cooperación y la colaboración, que no serían los más adecuados para unos niños que tienden a ser más competitivos.

“Se ignoran las diferencias cognitivas. Por ejemplo, neurólogos y psiquiatras se muestran de acuerdo en que el hemisferio izquierdo tarda hasta dos años más en madurar en los niños que en las niñas. La psicomotricidad está más desarrollada en las chicas y los chicos tienen más testosterona, directamente relacionada con las habilidades matemáticas o la lectura de mapas”, explica.

Machismos y fracaso
En su opinión, “hay una serie de necesidades que deben ser atendidas conforme a las circunstancias de cada uno porque, si ignoramos las diferencias, se generan injusticias”. Conocer las diferencias permite encauzarlas y atender todas las singularidades para obtener lo mejor de cada uno sin estereotipos. Pero nunca hay que ignorarlas porque, advierte, “la masculinidad mal encauzada desemboca en machismos y fracaso”.

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La psicomotricidad está más desarrollada en las chicas y los chicos tienen más testosterona, directamente relacionada con las habilidades matemáticas o la lectura de mapas

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¿Eso contribuye a que los estudiantes de las escuelas que separan por sexos obtengan mejores resultados académicos? “En general proceden de entornos económicos muy altos, con gran cantidad de recursos y familias muy formadas”, alega la socióloga Marina Subirats, quien considera que “la Educación mixta ha sido la condición necesaria para el gran salto adelante de las mujeres”.

“La cuestión está en saber si nos importan esas diferencias”, asegura Juan Carlos Rodríguez, de Analistas Socio-Políticos. En caso afirmativo, prosigue, “habrá que ver qué soluciones existen, porque todavía no sabemos, hay algunas hipótesis pero faltan estudios sólidos”. El analista asume las ideas de que el sistema está más pensado para la integración de las chicas o de que los diferentes tiempos de maduración pueden coincidir con momentos decisivos en la vida escolar, pero apunta la dificultad de adoptar medidas que requieren más investigación y experimentación.

Para Arturo Fuentes, “la escuela incide en las diferencias hasta cierto punto, ya que el primer factor de socialización es la familia, sin olvidar las amistades”. Docente de la Facultad de Educación en Ceuta, destaca que en esta ciudad autónoma, en la que conviven cuatro culturas, a las variables de género se suman otras de origen social que complican la igualdad y dan mayor valor a la Educación para la mujer. “Tenemos el Grado de Educación Social donde la mayor parte de los estudiantes son mujeres y de origen musulmán, personas que estuvieron en riesgo de exclusión social y eso las hace más comprometidas”.

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