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Stavros N. Yiannouka.
Stavros N. Yiannouka.

“Más que nuevas competencias, los alumnos deben descubrir las antiguas”

martes 25 de septiembre de 2018, 10:08h
El CEO de WISE, Stavros N. Yiannouka, enumera las competencias para un mundo sobrecargado de información.
El pasado día 22, la Cumbre Mundial para la Innovación en Educación (WISE por sus siglas en inglés) celebró en Nueva York el Foro Global de Educación (WISE@NY) como parte de la semana de los Objetivos Mundiales de las Naciones Unidas. Bajo el lema Revoluciones en el aprendizaje: creación de entornos educativos para el empoderamiento y la inclusión, el Foro reunió a cerca de 350 líderes de opinión y especialistas en Educación de todo el mundo. Hablamos con el CEO de WISE, Stavros N. Yiannouka, sobre los objetivos del Foro.

El Foro Global de Educación en Nueva York plantea dos cuestiones clave: el empoderamiento y la inclusión. ¿Van de la mano ambos conceptos? ¿Cómo se produce esa conexión?
El empoderamiento se refiere al sentido de acto voluntario que uno adquiere cuando recibe una buena Educación. Por acto voluntario entendemos la capacidad de influir en nuestro propio destino en términos de las oportunidades que están a nuestro alcance. Por su parte, la inclusión se refiere a los esfuerzos para ampliar el círculo de personas que pueden adquirir esa capacidad de actuar voluntariamente a través de la Educación. Estrictamente hablando, los dos conceptos están relacionados, pero al igual que una sociedad con muy pocas personas libres no puede considerarse una sociedad libre, tampoco una sociedad con pocas personas que actúen voluntariamente, se puede decir que sea una sociedad empoderada.

¿Están los alumnos más empoderados a través de las nuevas tecnologías?
Creo que aún se está debatiendo el impacto de la tecnología en la Educación. Por un lado, hay evidencia de que la tecnología empodera al mejorar y ampliar el acceso al conocimiento y la información, que son las materias primas de la Educación. Pero también hay evidencia de que la naturaleza absorbente de nuestro mundo digital podría hacernos perder algunas capacidades importantes, como el tiempo que dedicamos a razonar y a pensar de forma crítica. Creo que necesitamos mucha más investigación sobre el impacto real de las tecnologías en el aprendizaje.

¿Qué impacto tiene ese empoderamiento en los resultados académicos?
Creo que los resultados de PISA 2015 nos muestran, en el mejor de los casos, una imagen diversa en términos de tendencias a lo largo del tiempo. Las primeras pruebas PISA se llevaron a cabo en el año 2000 al principio de la era digital, y 15 años más tarde el resultado no parece ser ni positivo ni negativo. Algunos países como Singapur han mostrado una mejora constante. Otros han disminuido, mientras que la mayoría se ha mantenido igual. Sin embargo, lo interesante es que, al analizar las razones por las que algunos sistemas funcionan mucho mejor que otros, la palabra “tecnología” brilla por su ausencia.

¿Qué nuevas competencias necesitarán los alumnos en los próximos años?
No estoy seguro de que los alumnos necesiten unas nuevas competencias. Más bien deberían redescubrir algunas antiguas. Enumeraría tres que creo que serán cruciales para aprender en un mundo con sobrecarga de información y déficit de atención. En primer lugar, la capacidad de practicar la atención plena, es decir, ser capaz de concentrarse y vivir en el momento. Quizás esto se puede aprender a través de la meditación. En segundo lugar, la capacidad de leer y comprender lo que se lee. Hay evidencia de que la lectura inmersiva de libros, especialmente por placer, se relaciona positivamente no solo con la escritura, sino también con el pensamiento crítico e incluso la empatía. Y, por último, llegar a comprender la diferencia entre hecho y opinión. Esto requerirá una comprensión bastante profunda de la epistemología, que es una rama de la filosofía, y que aborda la cuestión de cómo sabemos lo que sabemos.

¿De qué forma se puede conseguir un mayor acceso de los alumnos a las competencias STEM?
Una vez más, me voy a referir a los resultados del Informe PISA 2015, que se centró específicamente en ciencias. Los profesores, las metodologías de enseñanza y el tiempo que se dedica a estos temas son factores críticos. Mi propia experiencia sobre este tema –porque abandoné las Ciencias después de los 16 años, pero ahora estoy en proceso de redescubrirlas– es que tenemos que volver a transmitir esa sensación de asombro; por ejemplo, cómo se creó el universo, cómo funciona y por qué este conocimiento es importante. En otras palabras, hay que hacer más énfasis en los grandes conceptos e ideas y menos en las fórmulas matemáticas.

En España, aún hay un déficit de elección de estas competencias por parte de las niñas. ¿Ocurre también en otras partes del mundo?
El tema de niñas respecto a las competencias STEM no es tan claro ni universal como podríamos pensar. Aunque parece ser un fenómeno global, hay algunas variaciones interesantes. Por ejemplo, en varios países de Oriente Medio como Turquía, Argelia, Túnez y Emiratos Árabes Unidos, así como en Indonesia y Vietnam, hay proporcionalmente más mujeres que se gradúan de asignaturas STEM en la universidad (35-40%) que en Occidente donde el promedio parece ser de alrededor del 20-25%. De hecho, el estudio del que se extraen estas cifras muestra que, irónicamente, cuanto mayor es la igualdad de género en un país, menor es el número de mujeres graduadas en STEM. Las niñas en todos los ámbitos puntúan también mejor que los niños en las pruebas de ciencias, por lo que sabemos que definitivamente no se trata de aptitud. Entonces, debe haber algo más y el problema no es tan simple. Tal vez sea la falta de suficientes modelos de roles femeninos positivos o algún condicionamiento social que aún tengamos que superar, o quizás sean preferencias innatas o alguna combinación de todo lo anterior. Sin embargo, lo que está claro es que debemos continuar esforzándonos para asegurarnos de que las niñas y los niños se sientan estimulados por igual al buscar oportunidades en las materias STEM o de cualquier otro tema.

¿Están los profesores preparados para estos cambios en la Educación? ¿Cuáles son las necesidades de los docentes en estos tiempos de cambios metodológicos?
La calidad de los docentes sigue siendo la variable más importante para influir en la calidad de la Educación. Los sistemas educativos que tratan a los docentes como profesionales invirtiendo en su capacitación y desarrollo a lo largo de sus carreras y dándoles autonomía en el aula, tienden a producir mejores resultados de aprendizaje. La tecnología no cambiará esa ecuación, aunque podría proporcionar algunas herramientas muy útiles para mejorar su eficacia.
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