Ni para estudiar ni para trabajar: los universitarios no quieren matemáticas

Los estudiantes universitarios ni quieren estudiar ni trabajar con las matemáticas, pese a que la consideran una asignatura útil, tanto académicamente como para sus carreras profesionales, en un rechazo que presenta un sesgo de género.
Álvaro VegaLunes, 13 de julio de 2020
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Los hombres sienten más confianza en su capacidad para trabajar con matemáticas. © lassedesignen

Una tesis doctoral defendida en la Universidad de Córdoba por Cristina Pedrosa, que recibió la calificación de sobresaliente cum laude, concluye que “a los estudiantes no les agradan las matemáticas, no se divierten usándolas, ni hablando de ellas, ni se sienten motivados para estudiarlas, por lo que no cursarían asignaturas de matemáticas de manera voluntaria, ni querrían un trabajo en el cual tuvieran que utilizarlas”. Pese a ello, entienden que “la asignatura es útil” y confían “en poder dominarla si quisieran” al tiempo que se sienten “bien cuando consiguen resolver problemas matemáticos”.

En una conversación con Efe, Pedrosa, graduada en Educación Primaria y profesora del Departamento de Matemáticas dentro del Área de Didáctica de la Facultad Ciencias de la Educación de la Universidad de Córdoba, muestra su preocupación por cómo van a enseñar la asignatura “futuros maestros”, a los que da clases, cuando “realmente no les gusta lo que de algún modo les van a transmitir a sus estudiantes”. Esto genera, en su opinión, “un ciclo, porque si están saliendo maestros y profesores que no quieren tratar con las matemáticas, sus estudiantes recibirán una educación en la que su actitud ante ellas será peor”, éstos crecen, llegan a la universidad y mantienen el rechazo hacia la materia sobre la que han recibido, además, una peor formación.

Para encontrar el origen de esta contrariedad, Cristina Pedrosa señala que hay una clara asociación a “una asignatura muy difícil” y al planteamiento de que “las matemáticas son problemas y los problemas los asociamos a algo que hay que evitar”, pero también plantea un sesgo de género.

De hecho, su tesis detecta que “los hombres sienten más confianza en su capacidad para trabajar con matemáticas, mientras que las mujeres, aun teniendo un mejor concepto de la materia, considerándolas útiles e interesantes, sienten más temor y nervios cuando tienen que enfrentarse a ellas”.

Si están saliendo maestros y profesores que no quieren tratar con las matemáticas, sus estudiantes recibirán una educación en la que su actitud ante ellas será peor

Claramente identifica un sesgo de género que no se ha abordado de manera específica en su trabajo, aunque está en la iniciativa del mismo, que narra en primera persona. A ella le gustan las matemáticas “desde pequeña”, pero, en cambio, siempre se ha encontrado con la recomendación que no era camino para una mujer. Incluso, en un máster, en la que era la única alumna en una clase de hombres y donde se encontró con “un profesor que era buenísimo en matemáticas”, cada explicación acababa con una de estas frases. O bien “Cristina, ¿lo has entendido?” o “Cristina, ¿te has enterado?”.

Al plantearle si no es un poco simple que personas a las que se les debe reconocer un nivel intelectual por encima de la media, como estudiantes universitarios que son, rechacen las matemáticas con argumentos tan básicos y sin sustento científico, la doctora destaca que “esa es la importancia, precisamente, de realizar la tesis sobre las actitudes hacia las matemáticas”. Se trata, enfatiza, de “ver que estudiantes que son universitarios, que deberían tener cierto nivel y descubrir que no tienen ningún interés en trabajar con las matemáticas ni nada relacionado, es destacable”.

A ella le gustan las matemáticas "desde pequeña", pero, en cambio, siempre se ha encontrado con la recomendación que no era camino para una mujer

La tesis se ha generado con una muestra total de 1.293 estudiantes, donde las respuestas han llegado de manera abrumadora por parte de las mujeres, 830, el 67 por ciento, frente a 453 hombres, el 33 por ciento, de distintas titulaciones de la Universidad de Córdoba en la que se imparte la asignatura: Ingeniería Agroalimentaria, Biología, Ciencia y Tecnología de los Alimentos, Educación Infantil, Ingeniería Informática, Educación Primaria y Turismo.

Otro rasgo de género ha salido de este cuestionario. Las mujeres, concluye la tesis, “suelen decantarse por titulaciones relacionadas con las ciencias sociales, mientras que los hombres prefieren las ingenierías”.

Por grados, los que estudian Ciencia y Tecnología de los Alimentos presentan la actitud más negativa en la mayoría de los ítems analizados, mientras, por el contrario, la actitud más positiva se da en Ingeniería Agroalimentaria y en Ingeniería Informática.

Son los matriculados en Educación Infantil y Educación Primaria quienes “presentan menos nervios al enfrentarse a las matemáticas y los que las consideran más interesantes”.

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Comentarios
  1. PABLO SANZ GÓMEZ
    15 de julio de 2020 08:51

    Puedo corroborar que la asignatura de Matemáticas no es de las preferidas normalmente por los alumnos. Pero a los chicos y chicas que les gusta esta materia, les ilusiona cada vez más, y la cuestión es conseguir que esta motivación se difunda entre los demás compañeros. Tenemos que conseguir hacerles ver que les va a solucionar muchísimos problemas variadísimos en su vida profesional y también cotidiana…. Llevo ya más de 30 años en la enseñanza, antes en Formación Profesional , y en los últimos 15 años con chavales de la ESO.
    Hace poco comentábamos, algunos profesores de la ESO precisamente, que las últimas promociones de maestros de Primaria no muestran con frecuencia “cariño” ni lo contagian a los niños. Y esto es muy preocupante.
    Y es curioso porque resulta que actualmente parece que los licenciados en Matemáticas son los que más trabajos consiguen de todo tipo…. Por algo será…
    Pienso que las causas de esta falta de deseo por las Matemáticas son:
    1) La implantación de la LOGSE: hizo disminuir la capacidad de trabajo en el alumnado, y el estudio de las materias requiere motivación, pero también esfuerzo personal.
    2) La palabra “obligatoria” se debería quitar en la ESO. Bastaría llamarla Enseñanza Secundaria o Enseñanza Básica.
    Es una palabra contraproducente en una sociedad democrática y más en la etapa adolescente. Se han aprendido esta palabreja. Y continuamente está en su lenguaje y en sus preguntas: ¿Es obligatorio hacer estos ejercicios? ¿Es obligatorio estudiar esto?
    3) En los nuevos profesores de Primaria, habría que ilusionarles con las Matemáticas, incluso aunque digan “que son de letras”. Es una asignatura preciosa si se la sabe sacar su sentido práctico y estético,
    Por cierto, no soy Matemático, sino Ingeniero Agrónomo y trabajé mis primeros años en el Centro de Formación Profesional “Torrealba”, en Almodóvar del Río, quizá te suene… Los recuerdo con mucho cariño.

    Muchas gracias y un saludo:
    Pablo

  2. Pedro
    17 de julio de 2020 13:27

    Las matemáticas son como la música sino tenes “oído” matemático es muy difícil poder incorporarla. Es hora de que se encare de diferente manera la forma de transmitir esta materia y bajarle un poco el precio a su utilidad “erga omnes “