José Masip, vicepresidente y hombre de la casa, sucede a Bullón de Mendoza al frente de la ACdP
José Masip junto a Alfonso Bullón de Mendoza, durante la Asamblea General Extraordinaria de la ACdP celebrada este sábado en Madrid.
La Asociación Católica de Propagandistas ha levantado buena parte de su presencia social sobre sus obras educativas. Bajo el paraguas del CEU y de otras entidades vinculadas, la organización sostiene una red de colegios concertados, universidades y centros de enseñanza superior que constituye uno de los pilares de su actividad. Entre sus iniciativas figuran universidades como la CEU San Pablo de Madrid, la Cardenal Herrera CEU de Valencia y la Abat Oliba CEU de Barcelona, además de proyectos universitarios y centros en ciudades como Sevilla, Mallorca y Extremadura.
A esa red se suman colegios privados y concertados repartidos por distintos puntos de España, que completan una estructura educativa que la ACdP presenta como una de sus principales obras de apostolado y proyección pública. Esa dimensión académica y formativa ayuda a explicar la relevancia del relevo presidencial, que afecta a una organización con fuerte implantación institucional y una actividad muy consolidada.
José Masip es ya el nuevo presidente de la Asociación Católica de Propagandistas después de imponerse en las elecciones internas con el 65% de los votos, un resultado que en la organización interpretan como una señal clara de respaldo. «Con ese porcentaje queda claro que dos de cada tres votantes le han apoyado», resumía una fuente de la ACdP al valorar un proceso que, según insistió, se ha desarrollado sin sobresaltos.
Masip, que hasta ahora ejercía como vicepresidente, llega al cargo tras años de trabajo continuado dentro de la entidad y con un perfil que desde dentro describen como el de «una persona de siempre comprometida con la asociación». Frente a Alfonso Bullón de Mendoza, catedrático e historiador, el nuevo presidente representa un perfil distinto, más ligado a la estructura interna de la propia asociación. «Tiene un recorrido muy pegado a la casa y procede además de Castellón, dentro de la Comunidad Valenciana», explicaban desde la organización, antes de subrayar que no se trata de una figura ajena al proyecto, sino de alguien que lo ha acompañado durante años.
El relevo llega, además, con una normalidad que desde la ACdP se esfuerzan en remarcar. «El proceso ha sido tranquilo y sin tensión interna», apuntan, recordando que hubo otros nombres en liza —entre ellos Raúl Mayoral, Hernández Guades y Rafael Rodríguez Ponga—, pero sin que la votación derivara en conflictos. «No se han visto malestares ni fracturas», insistían desde la organización, donde se quiere poner el acento en la continuidad y no en la ruptura.
La salida de Bullón de Mendoza no responde a una crisis ni a una dimisión inesperada, sino al cumplimiento de los estatutos. «Alfonso tenía un mandato limitado por las normas internas, y solo podía optar a una reelección», explicó una fuente de la ACdP. El dirigente había sido elegido en 2018 y renovó mandato en 2022 hasta 2026, de modo que la convocatoria de elecciones se produjo dentro de la lógica prevista por la organización.
«En realidad, se ha hecho lo que marcaban los estatutos y no hay más misterio», resumió la misma fuente, que remarcó el carácter ordinario del proceso. «No hay anécdota ni morbo: ha sido una sucesión normal y corriente», insistió, en una frase que parece definir el tono con el que la entidad quiere presentar el cambio de etapa.
La propia salida de Bullón había sido anticipada en conversaciones informales dentro de la casa. Según relató una de las voces consultadas, hace apenas unas semanas el ya expresidente comentaba que estaba cansado y que esperaba una transición sin fricciones. «Decía que tenía ganas de cerrar esta etapa porque el desgaste ya era importante», señaló esa fuente, que conoce bien el funcionamiento interno de la organización. El relevo, por tanto, no solo era previsible, sino también deseado por el propio dirigente saliente.
Masip no llega como un desconocido. Su trayectoria dentro de la ACdP lo sitúa como un dirigente de confianza, con años de presencia en el equipo de Bullón de Mendoza y una vinculación orgánica a la vida de la asociación. «Lleva tiempo en el núcleo de trabajo de Alfonso y conoce perfectamente la casa», explican desde la entidad, subrayando que su ascenso responde a una lógica de continuidad interna.
Entre los datos que acompañan su perfil destaca su papel como coordinador del último Congreso Católicos y Vida Pública, una de las citas más significativas del calendario de la asociación. La propia fuente consultada lo sitúa como una de las personas que mejor conocen la maquinaria interna de la organización y su proyección pública. «Pepe Masip coordinó el último Congreso, una de las actividades más relevantes de la asociación», apuntaron.
A ojos de sus compañeros, ese recorrido explica que su elección no haya sido interpretada como una apuesta improvisada, sino como la confirmación de una trayectoria que venía preparándose desde hace años. También en ese punto la ACdP busca transmitir estabilidad: el nuevo presidente procede del núcleo de trabajo de la institución, comparte su cultura organizativa y ha participado en algunos de sus principales hitos recientes.
La salida de Alfonso Bullón de Mendoza cierra ocho años de presidencia que desde dentro califican de excepcionales. «Su mandato ha sido realmente muy destacado», resumía la fuente de la ACdP, antes de enumerar algunos de los hitos que, a su juicio, explican esa valoración. Entre ellos citó la creación de la Universidad Fernando III de Sevilla, la apertura de centros universitarios en Mallorca y Extremadura, la puesta en marcha de nuevos colegios concertados y el impulso de El Debate.
A esa enumeración añadió otro elemento que la entidad considera relevante: la presencia pública de la ACdP en el debate social y religioso. «La asociación ha salido a la calle con mensajes religiosos de una forma muy valiente», señaló, en referencia a una estrategia de visibilidad que ha tratado de proyectar la identidad católica de la institución más allá de sus círculos tradicionales.
Bullón, que recientemente había intervenido en un encuentro de Nueva Economía Fórum presentado por el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha defendido a lo largo de su presidencia la capacidad de la ACdP, el CEU y El Debate para adaptarse a los cambios sin renunciar a sus convicciones. En una publicación previa en LinkedIn ya había insistido en que estas realidades han sabido responder a nuevas circunstancias, pero sin perder su voz propia en el espacio público.
Su adiós llegó también a través de LinkedIn, donde Bullón de Mendoza quiso agradecer ocho años de trabajo compartido y felicitar a su sucesor. En su mensaje subrayó que las personas cambian, pero que la misión permanece, una idea que condensó su visión del relevo: no como ruptura, sino como continuidad de una obra colectiva.
La publicación generó una amplia respuesta de apoyo y de reconocimiento. Entre los mensajes más destacados figuraron los de Ricardo Díaz Martín que habló de una presidencia que ha marcado una época; Juan Manuel Ruz que elogió su liderazgo sereno; y la Fundación Pablo VI, que celebró el proceso de relevo y los frutos obtenidos durante su mandato.
A esos mensajes se sumaron otros muchos de profesores, antiguos colaboradores, responsables educativos y personas vinculadas al entorno de la ACdP y del CEU. Juan Antonio Perteguer destacó su entrega y fidelidad; Mercedes Amo le agradeció los años de cercanía; y Coro Hernando le recordó que la investigación sigue esperándole tras esta etapa de responsabilidad institucional. El tono general fue el de un agradecimiento sincero por una presidencia percibida como estable, eficaz y discreta.
La propia ACdP insiste en que la transición no debe leerse en clave de ruptura. «Las personas cambian, pero la misión permanece», había escrito Bullón de Mendoza, y esa frase ha acabado funcionando como resumen de todo el proceso. Desde la organización comparten esa visión: el cargo cambia de manos, pero el proyecto conserva la misma base doctrinal, educativa y social.
En su despedida, el ya expresidente quiso dejar claro que no abandona un proyecto agotado, sino una entidad que continúa su camino con un nuevo responsable. «No se marcha de una organización agotada, sino de una organización que sigue avanzando con una base de trabajo consolidada», trasladan desde su entorno. La lógica del relevo, explican, es la de una continuidad madura, pensada para asegurar estabilidad y proyección futura.
El nombramiento de José Masip se interpreta, en ese contexto, como la confirmación de un modelo. Un modelo en el que la promoción interna, la fidelidad a la casa y el conocimiento de sus dinámicas pesan tanto como la visibilidad pública. Por eso en la entidad hablan de una transición muy normal y de una sucesión normal y corriente, casi como si quisieran subrayar que la fortaleza institucional reside precisamente en la naturalidad del cambio.
