¿El futuro ya está escrito a los 5 años?: revelaciones impactantes del nuevo estudio de la OCDE sobre la primera infancia

Pasamos décadas debatiendo sobre reformas universitarias, títulos académicos y políticas de empleo, ignorando el momento en el que las brechas sociales se cristalizan. Nos preocupamos por corregir las disparidades al final del trayecto educativo, ensordecidos ante el hecho de que la verdadera carrera comenzó y se definió mucho antes de que los niños pisaran la escuela primaria.

Diego FranceschMiércoles, 30 de septiembre de 2026
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A los 5 años, las niñas superan a los niños de manera general en las tres dimensiones evaluadas por la OCDE. © ADOBE STOCK

El nuevo Estudio Internacional sobre el Aprendizaje Temprano y el Bienestar Infantil (IELS 2025) de la OCDE, que evaluó de forma directa e indirecta a más de 23.000 niños de 5 años en diversas regiones del mundo, presenta una realidad ineludible: a los 5 años, las brechas en el desarrollo y las competencias ya son amplias, silenciosas y decisivas. La primera infancia no es un «calentamiento» para la escuela, sino la base estructural sobre la que se construyen las trayectorias de vida. El estudio mide de forma comparativa tres dimensiones clave del desarrollo infantil: el aprendizaje fundamental (alfabetización y matemáticas emergentes), la función ejecutiva (inhibición, memoria de trabajo y flexibilidad mental) y el desarrollo socioemocional (identificación y atribución emocional, confianza, comportamiento prosocial y conducta no disruptiva).

Lo que haces con tu hijo importa más que tu nivel de ingresos (el poder del entorno del hogar)

Las interacciones continuas, estimulantes y afectivas entre padres e hijos generan beneficios en el desarrollo infantil que van mucho más allá del nivel socioeconómico o los ingresos del hogar. Las actividades cotidianas orientadas al descubrimiento conjunto –como entablar conversaciones fluidas de «ida y vuelta», formular preguntas abiertas, explorar la curiosidad compartida y dedicar momentos al libro impreso– activan de forma directa la arquitectura cerebral y el desarrollo cognitivo y emocional del niño.

Este hallazgo es tan empoderador como exigente para las políticas públicas: la equidad en la infancia no depende de manera exclusiva de los recursos financieros de la familia, sino de la concienciación, el tiempo de calidad y el apoyo práctico que reciben los padres. Cuando la política social capacita a las familias para cultivar estos entornos de aprendizaje rico en el hogar, se democratiza el desarrollo desde la cuna. Por eso, «si quieres entender el futuro de un país, no empieces en sus universidades. Empieza en sus escuelas infantiles, guarderías y jardines de infancia. Porque a los 5 años, la historia ya se está escribiendo», dice Andreas Schleicher, director de Educación y Competencias de la OCDE a propósito de este estudio.

Libros o pantallas: los dispositivos digitales no están educando a los niños de 5 años

En una era donde las aplicaciones educativas se promocionan agresivamente como aceleradores del aprendizaje temprano, los resultados del estudio IELS 2025 ofrecen un baño de realidad. El análisis evidencia un contraste drástico entre la lectura tradicional en libros impresos y el uso diario de dispositivos digitales en niños de 5 años.

La razón neurocognitiva de esta disparidad radica en la interacción humana: los libros impresos fomentan la atención conjunta, el diálogo directo y el andamiaje verbal y conceptual por parte del adulto. Por el contrario, el uso de dispositivos digitales a los 5 años suele ser una experiencia pasiva o fragmentada que carece de la co-participación y la mediación de un adulto significativo, insustituibles para el desarrollo del lenguaje y la autorregulación.

El impacto del libro impreso es enorme, por eso, leer a los niños utilizando libros en formato impreso muestra la asociación positiva más fuerte y consistente con los mejores resultados en aprendizaje fundamental y competencias socioemocionales. En cambio, aunque más de la mitad de los niños de 5 años evaluados utiliza dispositivos digitales a diario, estas prácticas muestran asociaciones débiles y, en ocasiones, negativas con el desarrollo de sus competencias clave.

La brecha de género existe a los 5 años, pero no donde crees

A los 5 años, las niñas superan a los niños de manera general en las tres dimensiones evaluadas por la OCDE. Sin embargo, las diferencias de género no se distribuyen de forma uniforme ni responden a estereotipos simplificados.

La ventaja de las niñas es abrumadoramente superior en el desarrollo socioemocional. En dominios como la identificación de emociones, la atribución emocional, el comportamiento prosocial y la conducta no disruptiva, las niñas obtienen en promedio entre 20 y 31 puntos más que los niños. Por el contrario, en la dimensión de aprendizaje fundamental, la brecha entre ambos sexos es significativamente más estrecha. La matemática emergente es el área donde las diferencias globales son más reducidas, revelando matices culturales fascinantes: Corea es la única región donde los niños superan estadísticamente a las niñas en matemática emergente, mientras que en los Emiratos Árabes Unidos las niñas superan a los niños.

Además, las brechas de género a favor de las niñas son más pronunciadas entre los niños con los niveles de rendimiento más bajos de la muestra. Tanto los padres como los profesores perciben estas mismas diferencias en sus evaluaciones indirectas, lo que confirma que los ritmos de desarrollo socioemocional divergen de forma temprana y exigen intervenciones y apoyos específicos dirigidos a los niños varones desde la primera infancia.

El centro educativo marca una diferencia abrumadora: la calidad de la Educación Infantil importa

El desglose estadístico de la variación en las habilidades de los niños revela el peso masivo que tienen los centros de Educación y Cuidado de la Primera Infancia (ECEC) y las escuelas iniciales. De media, el 36% de la variación en los resultados de aprendizaje fundamental (y el 22% tanto en función ejecutiva como en desarrollo socioemocional) se debe directamente a las diferencias entre los centros educativos a los que asisten los niños.

Ingresar en la Infantil a una edad más temprana se correlaciona de manera consistente con mejores competencias a los 5 años. Sin embargo, el informe de la OCDE pone al descubierto un matiz crítico de política pública: las políticas de Educación Infantil universal están fallando en reducir las brechas socioeconómicas porque las familias aventajadas matriculan a sus hijos antes y acceden a centros de mayor calidad.

Por esta razón, la acción del Estado no puede limitarse a expandir masivamente la cobertura o añadir plazas de escolarización. Las intervenciones públicas deben priorizar la igualación de la calidad estructural y pedagógica de los centros y garantizar el acceso temprano y prioritario para los niños de entornos desfavorecidos.

Habilidades entrelazadas: la resiliencia y el perfil holístico del niño

Las competencias infantiles no se desarrollan en compartimentos estancos; forman un ecosistema interconectado. El estudio demuestra que el rendimiento en aprendizaje fundamental muestra una sólida correlación con la función ejecutiva, mientras que la alfabetización y la matemática emergentes comparten una correlación sustancial. La memoria de trabajo y la flexibilidad mental actúan como motores cognitivos indispensables para el aprendizaje académico inicial.

Al mismo tiempo, la investigación documenta el valioso fenómeno del desarrollo resiliente: aproximadamente el 15% de los niños de 5 años en situación de desventaja socioeconómica logra alcanzar un alto rendimiento en alfabetización y matemática emergentes a pesar de sus entornos desfavorables. Cuando se analizan la función ejecutiva y el desarrollo socioemocional, este porcentaje de resiliencia alcanza entre el 15% y el 22%.

Dado que las carencias en el desarrollo raramente ocurren de forma aislada, la respuesta educativa y social no puede basarse en la instrucción académica estrecha o repetitiva, sino en programas holísticos e integrados que fortalezcan simultáneamente la cognición, la función ejecutiva y la salud emocional.

Reestructurar el inicio para cambiar el final

El mensaje central del estudio IELS 2025 es categórico: aunque las desigualdades sociales y educativas se cristalizan de manera silenciosa antes de la entrada a la escuela primaria, este inicio no constituye un destino inalterable. Las decisiones de política pública, la concienciación de los entornos familiares y la provisión de una Educación Infantil de alta calidad tienen la capacidad comprobada de reescribir las trayectorias de vida.

«Si aspiramos a construir sociedades verdaderamente equitativas, prósperas y humanas, debemos dejar de concentrar nuestros esfuerzos colectivos únicamente en reparar las grietas en la etapa adulta y empezar a actuar en el preciso instante en que la inversión social genera su máximo rendimiento», señala el informe. Pero, ¿estamos dispuestos a reestructurar nuestras prioridades políticas y presupuestarias para intervenir en el momento exacto en que la historia de un niño apenas se está empezando a escribir?

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