Narrativa y dramatización: una experiencia práctica de transposición de géneros literarios en el aula
En el contexto escolar, la literatura no debe limitarse a la adquisición de destrezas lectoescritoras, sino también funcionar como una herramienta de alfabetización emocional.
Introducción:
La investigación educativa cobra su verdadero sentido cuando logra aterrizar en el aula y transformar la práctica docente cotidiana. El proyecto que presentamos nace de esta premisa: un ejercicio de transferencia que conecta la frescura de la narrativa infantil con el rigor de la dramatización en Educación Secundaria. El punto de partida es un relato original escrito por una niña de 9 años, cuya estructura y temática se convirtieron en el material de trabajo para alumnos adolescentes. Además de mejorar la competencia lingüística, esta experiencia actuó como un mecanismo de articulación entre etapas educativas, un tema recurrente en el análisis del sistema educativo actual que demanda soluciones prácticas ante la discontinuidad metodológica.
Convertir un relato infantil en una pieza dramática para Educación Secundaria exige un proceso profundo de adaptación. En esa transposición didáctica, el alumnado realizó una lectura comprensiva del texto original publicado en la Editorial Agencia del Libro, sino que debió identificar los núcleos de acción y traducirlos al lenguaje escénico. Este trasvase de géneros permite trabajar la escritura creativa y el análisis literario desde una perspectiva funcional. Esa “pedagogía de la espera” tan nombrada a menudo en los foros de innovación, se hace aquí presente al permitir que el alumno madure el texto, lo haga suyo y lo transforme en algo nuevo. En este sentido, la escuela cumple su función esencial de custodia y reinterpretación de lo recibido, dotando de un nuevo significado a la autoría original.
El libro como escudo y la alfabetización emocional
En el contexto escolar, la literatura no debe limitarse a la adquisición de destrezas lectoescritoras, sino también funcionar como una herramienta de alfabetización emocional. En un mundo donde el ruido digital y la inmediatez saturan la atención del menor, el libro físico y la historia narrada ofrecen un espacio de seguridad. El concepto del libro como escudo permite al adolescente procesar realidades complejas a través de la distancia que ofrece la ficción. Aparte de interpretar grafemas, el alumno pone nombre a sus propios miedos y conflictos, encontrando en la página una protección simbólica que le permite explorar su mundo interior sin sentirse vulnerable.
El eje vertebrador de esta experiencia de transferencia es el relato La fantasía y la realidad de Félix, cuya autora Valeria García Abraham, tenía entonces nueve años. En el aula, la aplicación de este puente pedagógico se desarrolla en tres fases: primero, la lectura compartida en Educación Primaria; segundo, el análisis de los núcleos de conflicto por parte de los alumnos de Secundaria; y tercero, la reescritura dramatizada.
La historia comienza con una mudanza a Granada, un cambio que para cualquier niño representa un abismo: dejar atrás amigos, paisajes y certezas. Pero Félix carga con algo más: una larga cicatriz en la rodilla, el rastro de una lesión que le arrebató su pasión por el tenis y su seguridad al caminar. Con este detalle la autora no nos habla de un acoso abstracto y arbitrario, sino de la vulnerabilidad física y emocional que lo precede en un contexto totalmente verosímil. Lo que convierte este texto en una Situación de Aprendizaje es la aparición de Fénnec, el camaleón imaginario, un personaje que trasciende lo narrativo para convertirse en un verdadero escudo emocional. Fénnec representa la resiliencia y la capacidad de transformar la realidad a través de la imaginación y que permitirá a Félix a superar las contingencias de un mundo nuevo que, al principio, le resulta hostil. Esta figura omnipresente en la obra se convierte en un referente de seguridad dentro del aula, demostrando que la fantasía es, a menudo, el camino más recto para comprender y sanar la realidad.
La puesta en escena del relato –ya convertido en texto teatral– se llevó a cabo en el IES “Pedro Soto de Rojas” de Granada, en el que participaron quince alumnos/as de 1º ESO y siete del aula específica.
La empatía a través del teatro de títeres
Uno de los grandes cambios en la adaptación teatral se produce en la objetivación del conflicto. En el relato, el dolor de Félix es interno, narrado desde una intimidad que conmueve. Sin embargo, al transformarlo en texto dramático, esa fatiga y esa irritación iniciales del protagonista deben hacerse visibles. De esta manera, potenciamos el diálogo como herramienta de resolución de conflictos. Finalmente, la conversión alcanza su punto álgido en la gestión de la escena final. Mientras que en el relato el perdón se narra como un hecho, en la obra de teatro se convierte en una acción colectiva donde el acosado y los hostigadores llegan a entender que la mejor convivencia es aquella en la que se respeta la individualidad. El cierre, con todos los personajes unidos por la empatía, transforma el guion en un manifiesto de convivencia democrática. Esta adaptación demuestra que el teatro no es un adorno del currículo, sino el laboratorio donde los alumnos ensayan, literalmente, cómo ser mejores ciudadanos.
Como un complemento a esta puesta en escena tuvimos la oportunidad de una última conversión del texto original en un teatro de títeres (realizada por la Asociación cultural y educativa “4Dimensiones”, de Granada), actuando este como una máscara que facilita la desinhibición y permite al adolescente proyectar emociones y conflictos a través del objeto. Fénnec será la sombra del protagonista, su ángel de la guarda. Esto permite trabajar desde un enfoque integral con Educación Plástica de forma directa: hay que construir a Fénnec, hay que darle movimiento. Para transmitir de forma esquemática a Fénnec se utilizaron materiales muy básicos, sin plantilla alguna, todo con material de reciclaje: cartón normal, cajas de huevos para los ojos, cola, pintura, imaginación, dedicación…
Conclusión: Un puente entre realidades escolares
Los resultados de esta experiencia confirman que los proyectos de carácter transversal y colaborativo son capaces de generar un “saber vivo”. Al trabajar sobre un texto de una etapa anterior (Educación Primaria), los alumnos de Secundaria desarrollan una mirada empática hacia la infancia y comprenden mejor el proceso de creación literaria. Esta conexión entre diferentes niveles no solo combate el fracaso curricular derivado del salto entre etapas, sino que devuelve a la escuela su papel como depositaria del saber compartido. En definitiva, transformar un relato de una menor en una representación con títeres es mucho más que una actividad artística; es un ejercicio de continuidad pedagógica que demuestra que la creatividad es el motor más potente para la inclusión y el éxito escolar.
