¿Quién enseña a los jóvenes a defender su valor en una entrevista de trabajo?
Durante años hemos hablado de la importancia de preparar a los jóvenes para el mercado laboral. Hablamos de idiomas, competencias digitales, inteligencia artificial, formación técnica, prácticas en empresas y nuevas profesiones.
Todo eso es imprescindible, pero existe un momento concreto en el que esos conocimientos tienen que convertirse en una oportunidad profesional: La entrevista de trabajo.
Y ahí aparece un contrasentido, una persona puede tener los conocimientos necesarios para desempeñar un puesto y, sin embargo, no saber explicar en una entrevista por qué debería ser contratada.
Después de años participando en procesos de selección y trabajando con profesionales, he comprobado que esta diferencia aparece con frecuencia: candidatos con una preparación suficiente, tienen dificultades para transformar sus conocimientos y experiencias en una propuesta de valor comprensible para quien está tomando la decisión de contratar.
No significa que carezcan de talento, significa que nadie les ha enseñado necesariamente a demostrarlo.
La entrevista de trabajo no es un examen en el que gana quien memoriza mejor las respuestas.
El seleccionador observa cómo piensa el candidato, cómo reacciona ante preguntas difíciles, cómo explica sus experiencias, cómo reconoce sus errores, cómo comunica sus capacidades y qué actitud transmite.
Por eso una pregunta aparentemente sencilla como “Háblame de ti” puede revelar mucho más que una sucesión de datos personales o académicos.
Muchos candidatos cuentan su vida, repiten lo que ya aparece en el currículum o recurren a expresiones genéricas como “soy responsable”, “trabajador” o “me gusta trabajar en equipo”.
El problema no es que esas cualidades sean negativas, el problema es que no explican qué valor puede aportar esa persona.
Una buena respuesta necesita algo más: capacidad de síntesis, experiencias concretas, competencias, aprendizaje y conexión con el puesto al que se aspira.
Lo mismo ocurre con otras preguntas habituales:
Cuando un entrevistador pregunta “¿Por qué quieres trabajar aquí?”, no está buscando simplemente que el candidato diga que la empresa le parece interesante. Está comprobando si se ha preparado, si conoce la organización y si existe una conexión real entre la persona y la oportunidad.
Cuando pregunta “¿Cuál es tu mayor debilidad?”, tampoco está esperando encontrar un candidato perfecto, quiere conocer su capacidad de autocrítica y de mejora.
Detrás de muchas preguntas existe, en realidad, otra pregunta:
¿Qué estoy intentando averiguar realmente de esta persona?
Comprender esa lógica debería formar parte de la preparación para incorporarse al mercado laboral.
Durante la formación académica enseñamos a adquirir conocimientos, resolver problemas y desarrollar competencias técnicas, pero el mercado laboral exige además saber comunicar esas competencias.
El talento necesita una oportunidad, pero también necesita saber mostrarse. Esto no significa enseñar a los jóvenes a aprenderse respuestas de memoria, incluso sería contra producente.
Eso también es empleabilidad y debería trabajarse antes de que llegue la primera entrevista.
Prepararse para una entrevista tampoco consiste únicamente en pensar posibles respuestas. Consiste en investigar la empresa, conocer su actividad, revisar información reciente y comprender el contexto en el que opera puede cambiar completamente la calidad de una entrevista.
No es lo mismo responder “me interesa vuestra empresa porque sois innovadores” que llegar con información concreta sobre la organización y relacionarla con aquello que el candidato puede aportar.
La diferencia está en la preparación.
En La entrevista perfecta planteo precisamente esta cuestión: no se trata de investigar más, sino de investigar mejor; identificar información relevante de la empresa y utilizarla posteriormente durante la conversación.
Hay que enseñar a los jóvenes que no todas las entrevistas son iguales. Cada una en su modalidad, entrevista personal, entrevista online, y dinámica grupal permiten observar comportamientos diferentes.
En la presencial adquieren importancia aspectos como la comunicación no verbal y la capacidad para desenvolverse cara a cara.
En la entrevista online aparece además la habilidad de valerse correctamente en un entorno tecnológico.
En una dinámica de grupal se observa cómo escucha la persona, cómo participa, cómo aporta ideas y cómo interactúa con los demás.
Por eso preparar una entrevista no debería reducirse a entregar al alumno una lista de preguntas frecuentes. Hay que enseñarle a comprender qué se está evaluando.
La buena noticia es que no estamos ante una capacidad reservada a las personas con más facilidad de palabra, se puede aprender la metodología de cómo estructurar una respuesta, a utilizar una experiencia académica, unas prácticas, un proyecto o incluso un error como evidencia de una competencia.
Aprender a responder cuando todavía no se tiene experiencia profesional y hablar de uno mismo sin parecer arrogante transformando preguntas aparentemente incómodas en una oportunidad para demostrar madurez.
Por eso considero que la preparación para la entrevista debería formar parte de los programas de orientación profesional de universidades, centros de Formación Profesional y servicios de empleo.
No como una actividad aislada cuando el alumno está a punto de terminar sus estudios, sino como una competencia que se construye progresivamente, porque el objetivo de la educación no debería terminar cuando el estudiante obtiene un título. También debería ayudarle a explicar qué saber hacer, qué puede aportar, y porqué la empresa debería darle una oportunidad.
El currículum puede conseguirte una entrevista. Pero en la entrevista tienes que demostrar el valor que hay detrás del currículum.
Y esa habilidad también se puede enseñar.
José Luis Medina
CEO de EDUCAWORK y JL Expertos en Recursos Humanos. Director de educawork EXPERT@S. Licenciado en Ciencias del Trabajo, diplomado en Relaciones Laborales, coach ejecutivo y conferenciante en selección de personal, negociación, motivación y ventas. Autor de La entrevista perfecta y Aprende a negociar en 7 días.
