Holywins frente a Halloween: elegir referentes también es educar
La cercanía de Halloween y Todos los Santos ofrece a los centros educativos una oportunidad para conversar con los alumnos sobre los modelos que siguen, el sentido del éxito y las cualidades que hacen admirable una vida.
Ante las actividades relacionadas con Halloween, los centros de Colegios RC España preparan Holywins, una celebración de identidad católica cuyo nombre significa "la santidad vence".
La infancia crece hoy rodeada de personajes, relatos y modelos que llegan a través de múltiples pantallas. Según la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Información y Comunicación en los Hogares del INE, el 96,5% de los menores españoles de 10 a 15 años utilizó Internet en 2025 y el 67,9% dispuso de teléfono móvil. En este contexto, educar no consiste únicamente en enseñar a manejar la tecnología, sino también en ayudar a desarrollar criterio ante los referentes que ofrecen las redes sociales, las plataformas audiovisuales y los videojuegos.
La proximidad de Halloween y la festividad de Todos los Santos abre una ocasión para abordar esta cuestión en el aula. No se trata necesariamente de plantear una batalla entre celebraciones, sino de preguntarse qué imaginarios presentan a los niños y qué idea de la persona transmite cada propuesta. Mientras Halloween suele recurrir al miedo, los monstruos o la muerte desde una perspectiva lúdica, Holywins pone el foco en vidas orientadas al bien, la entrega y el servicio a los demás.
Ante las actividades relacionadas con Halloween, los centros de Colegios RC España preparan Holywins, una celebración de identidad católica cuyo nombre significa «la santidad vence». Los alumnos participan mediante disfraces de santos, representaciones teatrales y actividades adaptadas a cada edad. La propuesta busca acercarles historias reales que permitan plantear una pregunta de fondo: qué hace valiosa la vida de una persona.
El disfraz funciona así como algo más que un elemento festivo. Para prepararlo, el alumno debe conocer quién fue el personaje elegido, qué dificultades encontró y por qué sus decisiones continúan siendo recordadas. La actividad combina investigación, expresión oral y creatividad, pero incorpora también una dimensión ética. El objetivo no es que los niños se limiten a memorizar una biografía, sino que identifiquen actitudes capaces de trasladarse a su vida cotidiana.
Valeria Harrington, directora de Educación de Colegios RC España, subraya que los referentes propuestos durante la infancia hablan de aquello que una sociedad considera importante. Desde esta perspectiva, Holywins pretende mostrar personas admirables por su entrega y amor a los demás, al tiempo que ayuda a los alumnos a descubrir que la bondad no pertenece solo a figuras excepcionales: puede concretarse en sus relaciones, elecciones y responsabilidades diarias.
Las personas a las que un niño admira influyen en la manera en que imagina su futuro. Deportistas, creadores de contenido, artistas o personajes de ficción pueden despertar intereses positivos, pero también transmitir que el reconocimiento depende principalmente de la fama, la apariencia o el éxito económico. La educación tiene la tarea de ampliar ese horizonte y enseñar que ser visible no equivale necesariamente a ser valioso, del mismo modo que muchas acciones importantes suceden lejos de la atención pública.
Conocer vidas dedicadas a cuidar a los enfermos, acompañar a quienes sufren, defender la dignidad humana o atender a los más vulnerables permite formular una idea diferente del éxito. La mirada deja de centrarse exclusivamente en lo que alguien consigue para sí mismo y se dirige hacia aquello que aporta a los demás. Este cambio ayuda a reconocer el valor de profesiones, vocaciones y gestos cotidianos que sostienen la convivencia, aunque no reciban aplausos ni generen popularidad digital.
La presentación de los santos como referentes permite, además, evitar una imagen abstracta o inalcanzable de la bondad. Sus historias incluyen dudas, dificultades y renuncias, junto con decisiones tomadas desde la fe, la libertad y el amor. Para los alumnos, el aprendizaje puede traducirse en acciones cercanas: decir la verdad cuando hacerlo resulta incómodo, defender a un compañero, pedir perdón, compartir el tiempo o prestar atención a quien necesita ayuda. La admiración adquiere así una dimensión práctica y educativa.
La abundancia de contenidos digitales no garantiza una mayor diversidad de modelos. Los algoritmos tienden a reforzar aquello que capta rápidamente la atención, mientras que la popularidad se presenta mediante cifras visibles de seguidores, visualizaciones o reacciones. Frente a esa lógica, la escuela puede ofrecer tiempo para comprender y dialogar, favoreciendo que los estudiantes analicen por qué siguen a determinadas personas, qué cualidades valoran en ellas y cómo influyen esos referentes en su comportamiento.
Esta reflexión puede extenderse más allá de una celebración concreta. Comparar personajes, investigar biografías o debatir sobre distintas formas de liderazgo permite trabajar el pensamiento crítico sin descalificar los gustos de los alumnos. La cuestión central no es decidir por ellos a quién deben admirar, sino proporcionarles criterios para elegir. Entre esos criterios pueden figurar la coherencia, la honestidad, el respeto, la capacidad de servicio y la manera en que una persona utiliza sus talentos en favor de otros.
También las familias desempeñan un papel decisivo. Preguntar por los contenidos que consumen los menores, verlos juntos y conversar sobre los mensajes que transmiten resulta más educativo que limitarse a imponer prohibiciones. La coordinación entre hogar y escuela puede convertir el entorno digital en un espacio de acompañamiento y aprendizaje, donde los niños comprendan que todo referente propone, de forma explícita o implícita, una determinada manera de entender la felicidad, las relaciones y el éxito.
Holywins sitúa en primer plano la alegría de una vida orientada al bien frente al imaginario de terror presente en numerosas actividades de Halloween. Su planteamiento no pretende ignorar el atractivo cultural de esta última celebración, sino ofrecer desde la identidad católica una alternativa con significado propio. Los disfraces y las representaciones se convierten en recursos para mostrar que la generosidad, la fortaleza o la compasión también pueden despertar interés y entusiasmo entre los escolares.
La propuesta contiene, finalmente, un mensaje social. Cuando se enseña a reconocer a quienes cuidan, acompañan y sirven, se educa también para valorar la generosidad que permanece oculta en la comunidad. Los alumnos pueden descubrir esos ejemplos en personajes históricos, pero también en sus familias, profesores, vecinos o compañeros. La santidad se presenta entonces no como una idea distante, sino como una invitación a preguntarse qué puede hacer cada persona, desde su realidad, para mejorar la vida de quienes la rodean.
En esa conversación reside el principal valor educativo de Holywins. Elegir a quién admirar implica decidir qué cualidades merece la pena cultivar y qué clase de huella se quiere dejar. En una infancia expuesta a miles de estímulos, enseñar a mirar con atención puede ser tan importante como enseñar a leer. La celebración recuerda que hacer el bien está al alcance de los niños y que una vida valiosa comienza a construirse mediante pequeñas decisiones tomadas cada día.
