Literatura para ponerse en el lugar del otro: una propuesta contra la exclusión escolar

La escritora Lis de Vernal llevará a varios centros educativos una charla-taller basada en la literatura fantástica para abordar con el alumnado la diversidad, el respeto y las consecuencias que tienen las palabras y las acciones en la convivencia cotidiana.

MagisterioLunes, 19 de octubre de 2026
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La escritora Lis de Vernal.

Aprender a reconocer las emociones de los demás, comprender perspectivas diferentes y responder ante situaciones de exclusión forma parte de los desafíos diarios de cualquier centro educativo. Con esa idea como punto de partida, la escritora Lis de Vernal ha diseñado una charla-taller que emplea la literatura y la imaginación para trabajar la empatía, la inclusión y el respeto con alumnos de distintas edades.

La iniciativa se desarrollará en colegios e institutos como el International School San Patricio Toledo y el IES Sevilla la Nueva, entre otros centros. Su propósito es trasladar al aula cuestiones que afectan directamente a las relaciones entre compañeros: la sensación de no encajar, la dificultad para comprender a quien piensa o siente de otra manera y la importancia de construir entornos seguros y respetuosos dentro del grupo.

La propuesta toma como referencia la novela La niña que quería pintar estrellas, escrita por la propia Lis de Vernal. A partir de su argumento y de las experiencias de sus personajes, la autora invita a los estudiantes a observar cómo una misma situación puede ser vivida de manera diferente por cada persona. La fantasía se convierte así en una vía para analizar conflictos y emociones reales sin exponer directamente las vivencias particulares del alumnado.

La literatura como espacio de reflexión

La sesión combina la narración de algunos episodios de la obra con preguntas, conversaciones y pequeñas dinámicas participativas. El objetivo no es que los estudiantes permanezcan como oyentes, sino que intervengan, expresen sus interpretaciones y examinen las decisiones de los personajes. La historia funciona como una distancia narrativa desde la que resulta posible hablar de diferencia, pertenencia y convivencia con mayor libertad.

Durante el taller, los alumnos se enfrentan a preguntas relacionadas con situaciones habituales en los centros: cómo se sentirían si estuvieran en el lugar de un personaje, por qué puede resultar difícil comprender a alguien diferente o qué acciones concretas ayudan a que un compañero se sienta parte del grupo. Este ejercicio busca entrenar una mirada más consciente sobre el efecto que tienen los comportamientos cotidianos.

La actividad también presta atención al lenguaje. Un comentario, un gesto o una decisión aparentemente menor pueden influir en el bienestar de quienes se encuentran alrededor. Analizar estas situaciones a través de personajes ficticios permite identificar conductas de rechazo o aislamiento y, al mismo tiempo, explorar alternativas basadas en el cuidado y la responsabilidad compartida.

Ponerse en el lugar del otro

Uno de los ejes de la propuesta consiste en mostrar que detrás de cada persona existen emociones, circunstancias y experiencias que no siempre son visibles. Desde esa perspectiva, la empatía no se plantea únicamente como la capacidad de imaginar qué siente otra persona, sino también como la disposición a escucharla y evitar juicios precipitados. El taller pretende reforzar esa comprensión de otras realidades a partir del diálogo.

La historia de la protagonista permite abordar, además, la relación entre identidad y pertenencia. La iniciativa anima a los alumnos a contemplar aquello que los diferencia no como un motivo para ocultarse, sino como una parte de su identidad compatible con la vida en comunidad. Paralelamente, propone reflexionar sobre la responsabilidad que tiene el grupo para que sus integrantes puedan participar sin renunciar a sus rasgos, intereses o sensibilidades.

Este enfoque sitúa la convivencia más allá de la ausencia de conflictos. Convivir también implica reconocer las necesidades de los demás, revisar las propias actitudes y aprender a reparar el daño cuando una palabra o una acción ha afectado a otra persona. La charla busca que los estudiantes relacionen estas ideas con su experiencia y encuentren formas concretas de inclusión aplicables en el aula.

Una actividad adaptable a cada centro

La estructura de la charla-taller puede ajustarse a diferentes edades y contextos educativos. El contenido, las preguntas y las dinámicas se adaptan al nivel de comprensión de los participantes y a las necesidades planteadas por cada colegio o instituto. De este modo, una misma historia puede servir para trabajar desde el reconocimiento básico de las emociones hasta una reflexión más compleja sobre la responsabilidad dentro del grupo.

Al finalizar la actividad, los estudiantes disponen de un espacio para formular preguntas a la autora y compartir las conclusiones surgidas durante la sesión. Esta parte permite recoger inquietudes que pueden pasar inadvertidas en otros momentos y convierte la lectura en una experiencia colectiva. El libro deja de ser únicamente un texto para transformarse en un punto de encuentro y conversación.

La propuesta se suma a las iniciativas con las que los centros tratan de integrar la educación emocional y la convivencia en la actividad escolar. En este caso, la ficción actúa como mediadora: ofrece personajes con los que identificarse, conflictos que pueden examinarse desde distintos ángulos y un lenguaje común para abordar asuntos sensibles. La finalidad es que la reflexión no termine con la charla, sino que contribuya a generar relaciones más empáticas en la vida diaria del aula.

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