¿Qué pasó con los niños superdotados de la televisión?
Recuerdo haber visto por primera vez un programa de televisión llamado «Sabor a ti», presentado por la periodista Ana Rosa Quintana, en el que todos sus invitados eran niños superdotados acompañados de sus padres. Y recalco la palabra «superdotado» porque, en aquel entonces, no se utilizaba «altas capacidades» y mucho menos se decía «cociente intelectual»; lo normal, aunque erróneo, era decir «coeficiente intelectual».
Muchas personas tuvieron por primera vez, ante una audiencia que se contaba por millones en aquel entonces, conocimiento de esta condición y una pequeña aproximación a lo que eran las personas con estas capacidades excepcionales. Como ocurre con todo formato televisivo, uno de esos menores se convirtió en parte de la parrilla televisiva del programa «Crónicas marcianas», de Telecinco, presentado por el también periodista Javier Sardà.
Desde mi punto de vista, fue algo positivo y enriquecedor, que consiguió dar difusión a lo que era una rareza académica en los departamentos de Psicología de muy pocas universidades. Como sucede con la televisión, es cierto que presentaba a niños que hablaban como adultos y razonaban por encima de lo que se suponía que correspondía a un chico de su edad, pero permitió que tanto quienes tenemos altas capacidades como los padres con hijos pequeños tuviéramos acceso a una información a la que era dificilísimo acceder.
Ahora, a golpe de clic, puedes acceder a toda la información y tienes a tu disposición estudios, foros, asociaciones e incluso profesionales que pueden asesorarte sobre las capacidades de tus hijos
Ahora, a golpe de clic, puedes acceder a toda la información y tienes a tu disposición estudios, foros, asociaciones e incluso profesionales que pueden asesorarte sobre las capacidades de tus hijos.
Lo más interesante de todo esto, con respecto a aquellos niños superdotados, es que fue un fenómeno que se dio en varios países. Me he encargado de contrastarlo con amigos de Estados Unidos, Italia, Japón y Escocia. Más o menos, todos ellos crecieron viendo, en algún momento de su adolescencia, a un niño prodigio que aparecía en un programa y mostraba unas habilidades que asombraban al público.
Como he dicho antes, la televisión siempre opta más por la espectacularidad que por los datos. El niño expuesto mediáticamente era, en ocasiones, un poco pedante y, ante el presentador adulto, capaz de cuestionar la pregunta que le habían formulado. Es parte del espectáculo.
Las historias de los niños superdotados en la actualidad son muy diversas en lo que se refiere a sus vidas profesionales, emocionales e incluso mediáticas. Pero lo que es un hecho es que, cuando algo minoritario cuenta con el impulso de los medios, se facilita que quienes no conocen el tema se interesen por él y decidan trabajar en este ámbito.
Un ejemplo de ello es un documental llamado «Al este de la campana de Gauss», cuyo director, Luis Mora, ganó el premio al mejor documental en el Festival de Málaga. Precisamente por conocer testimonios de personas con altas capacidades a través de los medios de comunicación, decidió realizar su propio documental y rodarlo tal y como sucedió.

