Los graduados ganan estabilidad laboral, pero pierden poder adquisitivo

El 77,9% de los graduados universitarios del curso 2019-20 estaba afiliado a la Seguridad Social cuatro años después de finalizar sus estudios y el 73,9% tenía un contrato indefinido. La mejora de la inserción convive, sin embargo, con una pérdida de poder adquisitivo, diferencias entre titulaciones y una brecha de ingresos de 2.423 euros entre hombres y mujeres.

Diego FranceschJueves, 5 de noviembre de 2026
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El ámbito de estudio condiciona las oportunidades profesionales. Informática presenta los mejores resultados. ADOBE STOCK

Empleabilidad universitaria

Los graduados ganan estabilidad laboral, pero pierden poder adquisitivo

Situación laboral en 2024 de quienes terminaron un grado en el curso 2019-20, cuatro años después de graduarse, comparada con la promoción de 2016-17.

  • 77,9% afiliado a la Seguridad Social Promoción 2016-17: 74,9%
  • 73,9% con contrato indefinido Promoción 2016-17: 59,4% (+14,5 puntos)
  • 32.219 € base media de cotización anual Promoción 2016-17: 28.691 €
  • −4,8% pérdida de poder adquisitivo Subida nominal del 12,3% frente a una inflación del 17,1%

Base media de cotización anual, por ámbito

  • Informática 37.534 €
  • Salud y servicios sociales 36.204 €
  • Ingeniería, industria y construcción 35.054 €
  • Media de los graduados 32.219 €
  • Artes y Humanidades 28.259 €
  • Bellas Artes 24.635 €

Informática alcanza un 95,1% de contratos indefinidos; Artes y Humanidades, una afiliación del 66,5%.

Brecha de ingresos entre hombres y mujeres

33.612 €Hombres

31.189 €Mujeres

2.423 €Diferencia anual

El 80,6% de los hombres tenía contrato indefinido, frente al 69,7% de las mujeres: 10,9 puntos de diferencia.

Universidad pública y universidad privada

Indicador Pública Privada

Afiliación 77,3% 80,8%

Contrato indefinido 74,8% 69,1%

Base media de cotización 31.666 € 35.090 €

Entre los hombres graduados en universidades privadas y las mujeres de universidades públicas la diferencia llega a 6.257 € anuales.

Fuente: informe «La empleabilidad de los jóvenes en España 2026», Fundación CYD · Magisterio

La inserción laboral de los jóvenes universitarios ha mejorado en afiliación, contratación estable e ingresos nominales, aunque mantiene diferencias importantes por género, ámbito de estudio y tipo de universidad. Así lo refleja el informe La empleabilidad de los jóvenes en España 2026, elaborado por la Fundación CYD a partir de la situación laboral en 2024 de quienes terminaron un grado en el curso 2019-20.

A los cuatro años de graduarse, el 77,9% estaba afiliado a la Seguridad Social, frente al 74,9% registrado por la promoción de 2016-17 en el mismo momento de su trayectoria. El 73,9% contaba con un contrato indefinido, el 80% trabajaba a jornada completa y el 61,3% cotizaba dentro del grupo profesional de titulados. El trabajo por cuenta propia representaba el 7,3%.

Más estabilidad, pero menor poder adquisitivo

La evolución más destacada corresponde a la contratación indefinida, que aumentó 14,5 puntos porcentuales respecto a la cohorte de 2016-17, cuando se situaba en el 59,4%. El informe relaciona buena parte de este avance con la reforma laboral aprobada en 2021 y con las limitaciones introducidas al uso de contratos temporales.

La base media de cotización anual, utilizada como una aproximación a los ingresos brutos, alcanzó los 32.219 euros anuales. La cifra supone un incremento nominal del 12,3% frente a los 28.691 euros de la promoción 2016-17. No obstante, la inflación acumulada durante el periodo fue del 17,1%, por lo que la mejora nominal no evitó una pérdida de poder adquisitivo estimada en el 4,8%.

Otros indicadores apenas variaron. La proporción de graduados con jornada a tiempo completo pasó del 81,2% al 80%, mientras que la cotización en el grupo de titulados descendió del 62,6% al 61,3%. Los datos apuntan así a una mayor estabilidad contractual, pero no a una mejora equivalente en la adecuación profesional o en la capacidad adquisitiva.

Una brecha persistente entre hombres y mujeres

Las diferencias de género aparecen en prácticamente todos los indicadores. La tasa de afiliación fue similar, con un 78,2% entre los hombres y un 77,7% entre las mujeres, pero la distancia aumentó al analizar las condiciones laborales. El 80,6% de los hombres tenía contrato indefinido, frente al 69,7% de las mujeres, una brecha de 10,9 puntos.

También existe una diferencia de 9,3 puntos en la jornada completa: el 85,7% de los hombres trabajaba con esta modalidad, frente al 76,4% de las mujeres. La brecha de cotización anual alcanzó los 2.423 euros, con una base media de 33.612 euros para ellos y de 31.189 para ellas. En el 70% de los ámbitos estudiados, la diferencia superaba los 1.000 euros en favor de los hombres.

El área de Servicios registra la mayor distancia, superior a 3.300 euros. La desigualdad más amplia aparece al comparar a los hombres graduados en universidades privadas con las mujeres procedentes de instituciones públicas: la diferencia entre ambos grupos asciende a 6.257 euros anuales.

Informática encabeza la inserción laboral

El ámbito de estudio condiciona de manera significativa las oportunidades profesionales. Informática presenta los mejores resultados generales, con una afiliación del 88,3%, un 95,1% de contratos indefinidos y un 97,6% de empleos a tiempo completo. Su base media de cotización, de 37.534 euros, es la más elevada entre los grandes ámbitos analizados.

Ingeniería, industria y construcción alcanza un 93,3% de contratación indefinida, un 95,7% de jornada completa y una base media de 35.054 euros. Salud y servicios sociales registra, por su parte, una afiliación del 85,4%, una cotización media de 36.204 euros anuales y el porcentaje más elevado de graduados dentro del grupo profesional de titulados, con un 89,1%.

En el extremo contrario se encuentran Artes y Humanidades, con una tasa de afiliación del 66,5% y una base media de 28.259 euros. Entre los campos concretos con menor inserción aparecen Bellas Artes, Conservación y Restauración, Artes Escénicas, otras lenguas extranjeras e Historia. Bellas Artes registra una afiliación del 59,4% y una base media de 24.635 euros.

Diferencias entre universidades públicas y privadas

Los graduados de universidades privadas presentan una afiliación algo superior, del 80,8%, frente al 77,3% de las públicas. También alcanzan una mayor presencia en el grupo de cotización de titulados, con un 70,9% frente al 59,3%, y una base media más elevada: 35.090 euros, frente a 31.666.

Las universidades públicas obtienen, en cambio, un porcentaje mayor de contratos indefinidos, del 74,8%, frente al 69,1% de las privadas. El trabajo autónomo es más frecuente entre quienes estudiaron en instituciones privadas, con un 11,7%, casi el doble del 6,4% de las públicas.

La demanda universitaria crece más que las plazas

El informe también identifica un creciente desequilibrio en el acceso a las universidades públicas presenciales. Entre los cursos 2019-20 y 2025-26, la oferta aumentó un 0,7%, mientras que las preinscripciones de primera opción crecieron un 27,3%.

La mayor distancia se produce en Salud y servicios sociales, donde la demanda avanzó un 55,5% y las plazas un 9,2%. En Ingeniería, industria y construcción, las solicitudes aumentaron un 49,5%, frente a un incremento de la oferta del 0,9%. En Informática, la demanda creció un 41,1% y las plazas un 17,5%.

Artes y Humanidades constituye la excepción: la demanda descendió un 14,3%, mientras que la oferta se redujo un 2%. Los resultados muestran así un desajuste entre preferencias y plazas especialmente intenso en algunas de las áreas que ofrecen mejores perspectivas de empleo, estabilidad contractual e ingresos.

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