Mejorar la enseñanza de las ciencias en Cataluña
Para valorar la gravedad de los resultados de Cataluña en las pruebas PISA 2025, el sindicato ASPEPC-SPS ha hecho una simulación aplicando un ajuste estadístico basado en el concepto de la mediana poblacional, en base a los datos del Ministerio de Educación que, a diferencia de la OCDE, sí incluyó los resultados de Cataluña en el informe sobre España, aunque advirtiendo de que los datos de Cataluña no eran comparables.
El pasado 10 de setiembre, dos días después de que se publicaran los resultados de las pruebas PISA 2025, en los que la OCDE no tuvo en cuenta los resultados de Cataluña por haber excluido al 23’2% de sus alumnos, veintisiete decanos de las Facultades catalanas del ámbito científico y directores de Escuelas Politécnicas de las universidades de Barcelona, Autónoma de Barcelona, de Girona, de Lleida, la Politécnica de Cataluña y la Universidad Rovira i Virgili publicaron un manifiesto quejándose de la falta de conocimientos básicos con que les llegan los alumnos en matemáticas, física, química, biología, geología y tecnología. También denunciaron su baja capacidad de esfuerzo, sus escasos hábitos de estudio y su baja comprensión lectora, todos ellos aspectos esenciales para un buen aprendizaje significativo. Además, advertían de que la capacidad de una sociedad para generar conocimiento, innovación, progreso económico y cohesión social, en gran parte depende del nivel educativo alcanzado por sus jóvenes.
Su conclusión final era que la situación actual de la enseñanza secundaria en Cataluña está poniendo en peligro la eficacia de las universidades para conseguir personas bien preparadas en el campo de las Matemáticas, las Ciencias y la Tecnología, las llamadas internacionalmente disciplinas STEM por sus iniciales en inglés, y pedían un pacto institucional y social por la educación, por encima de los intereses partidistas de los grupos políticos. Finalmente se ofrecían a colaborar con el Departamento de Educación y Formación Profesional (DdEFP) de Cataluña, con el Parlamento de Cataluña y con todas las instituciones responsables para mejorar significativamente la situación actual.
Para valorar la gravedad de los resultados de Cataluña en las pruebas PISA 2025, el sindicato ASPEPC-SPS ha hecho una simulación aplicando un ajuste estadístico basado en el concepto de la mediana poblacional, en base a los datos del Ministerio de Educación que, a diferencia de la OCDE, sí incluyó los resultados de Cataluña en el informe sobre España, aunque advirtiendo de que los datos de Cataluña no eran comparables. La estimación obtenida sabiendo que el porcentaje de excluidos fue del 23,2% y suponiendo lógicamente que los excluidos estarían por debajo del valor de la mediana, han sido los siguientes: En Matemáticas 440 puntos (posición 12 en España), en Ciencias 466 puntos (posición 11 en España) y en Comprensión lectora 441 puntos (posición 11 en España). La puntuación media de Cataluña en las PISA 2025 ha sido pues de 449 puntos. Como la puntuación de Cataluña en PISA 2015 fue de 501 puntos, en PISA 2018 de 490 puntos, en PISA 2022 de 469 y ahora, en las PISA 2025, fue de 449 puntos, la evidencia es que desde 2015 la enseñanza en Cataluña está en caída libre continuada. Como según los cálculos de la OCDE cada 20 puntos equivale a una año de escolarización y entre 2015 y 2025 Cataluña ha descendido 52 puntos (501 – 449 = 52), los actuales alumnos catalanes de 15 años tienen un nivel de conocimientos como el que tenían los alumnos catalanes de 12,5 años de 2015. Es evidente que el modelo actual ha fracasado. En la siguiente gráfica se comparan a lo largo de todas las pruebas PISA los resultados de la OCDE, de España en su conjunto, de Cataluña y de la Comunidad de Madrid que es la que ha quedado mejor en las PISA 2025.

La preocupación de las Universidades catalanes por la situación de la enseñanza de las ciencias en la enseñanza secundaria no es nueva, pero aumentó mucho cuando el 13 de diciembre de 2024 el DdEFP de Cataluña redactó un proyecto de modificación de su Decreto 171/2022, estableciendo que en el primer curso de Bachillerato de la modalidad de “Ciencias y tecnología”, se uniera la materia “Biología I”, que tenía asignadas 3 horas a la semana, con la materia “Geología y Ciencias Ambientales I”, que también tenía asignadas 3 horas a la semana, en una sola materia llamada “Biología, Geología y Ciencias Ambientales” que solo tendría asignadas 3 horas semanales. También establecía unir la materia “Física I”, que tenía asignadas 3 horas a la semana, con la materia “Química I”, que también tenía asignadas 3 horas a la semana, en una sola materia llamada “Física y Química” que sólo tendría asignadas 3 horas a la semana. Así pues, éste cambio comportaba que el profesorado de estas cuatro ciencias pasaría de impartir 12 horas de clase cada semana a los alumnos que hubiesen escogido estas cuatro materias, a sólo darles 6 horas de clase.
Ante la indignación del profesorado de ciencias experimentales, que contó con la adhesión de sus compañeros de otras materias, del profesorado de las Facultades universitarias de ciencias, de las entidades científicas catalanas y de sus colegios de profesionales, el DdEFP de Cataluña, el 9 de enero de 2025 inició una serie de reuniones con todos los estamentos implicados en las que les presentó otro proyecto, en el que la materia “Biología, Geología y Ciencias ambientales” pasaba de 3h a 4h, y la materia “Física y Química” también. Así pues la reducción actual ha sido de 12 horas a solo 8 horas semanales. Aunque se permite ofrecer optativas de ciencias en el 1º de Bachillerato, como no todos los alumnos las eligen, acceden a 2º de Bachillerato muchos alumnos sin esos conocimientos y hay que volverlos a enseñar. Peor imposible.
Para mejorar la enseñanza de las ciencias se deberían tomar tres medidas imprescindibles. La primera de ellas es aumentar el número semanal de horas de clase dedicadas a las ciencias, como mínimo dedicar 4 horas semanales para cada una de las cuatro ciencias (Física, Química, Biología y Geología). Es absurdo que en Cataluña, en el primero de Bachillerato de la modalidad de “Ciencias y tecnología”, cada ciencia solo disponga de 2 horas semanales, mientras que otras materias, como por ejemplo Dibujo Técnico y Tecnología disponen de 4 horas semanales. Hay pues que conseguir que en la modalidad de “Ciencias y tecnología” las matemáticas, las ciencias y la tecnología sumen más horas que las dedicadas a las materias no científicas.
La segunda de las medidas a tomar es aumentar la dificultad de los exámenes de matemáticas, ciencias y tecnología en las pruebas de las PAU, hasta el nivel que permita asegurar que los alumnos que acceden a la Universidad tienen el nivel mínimo imprescindible para aprovechar lo que en ella se enseña. Esta mayor exigencia permitirá al profesorado de Secundaria poder exigir más a su alumnado y también ayudará a mejorar la capacidad de esfuerzo y el hábito de estudio de los alumnos que acceden a la universidad.
En la actualidad hay una cierta contradicción entre las carencias de conocimientos del alumnado detectadas por el profesorado universitario y los buenos resultados de éste en los exámenes de las PAU que prepara la propia Universidad. Por ejemplo, en Cataluña, el año 2026 las PAU las aprobaron el 95,68% de los que se presentaron y la nota media fue del 6,40. En la siguiente tabla y en las siguientes gráficas se puede observar que las notas medias de materias científicas en las PAU a lo largo de los últimos años también son muy buenas.


La tercera medida a tomar es realizar una prueba al final de la ESO cuya superación sea imprescindible para acceder al Bachillerato y a la FP. Un país no debe esperar tres años a que se realice una nueva prueba PISA para saber cómo va su enseñanza. Además, en la prueba PISA no entran todas las materias que estudian los alumnos de ESO y, por otro lado, como sus resultados en las pruebas PISA no influyen en sus calificaciones, no se sienten motivados a esforzarse más para obtener unos buenos resultados, lo cual si se conseguiría con la prueba final de ESO.
