El sistema no está preparado para impartir el 15% de la docencia en inglés

El gran salto en la enseñanza del inglés se enfrenta a la falta de especialistas
Martes, 26 de febrero de 2008
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Las propuestas de los dos grandes partidos para la enseñanza del inglés en los próximos años son abrumadoras. “En 10 años los alumnos utilizarán indistintamente el inglés y el español”, dijo Zapatero. Y Rajoy aseguró también que se ofertarían 12.000 estancias de un año en el extranjero para otros tantos profesores. El reto es llegar en cuatro años a un 15 por ciento de docencia en inglés, según el PSOE, una aspiración que se enfrenta con la cruda realidad. “Es necesario que el docente no sólo esté capacitado para impartir la materia propia de su especialidad, sino para hacerlo en inglés” y eso es algo “que no se requiere en las oposiciones”, afirma Blanca Díaz, secretaria  de la asociación Teachers of English to Speakers of Other Languages.

Para afrontar esta medida tan ambiciosa –teniendo en cuenta la situación de la que partimos– el PSOE se propone contratar 12.000 docentes y 8.000 auxiliares nativos de lengua inglesa. Aquí es donde se produce el problema. Es improbable que los docentes nativos sepan además la materia propia que explican y, si son los profesores ordinarios, no muchos están capacitados, al menos por ahora, para explicar su especialidad en inglés.

Si analizamos el perfil del profesorado de Lengua extranjera (Inglés) en la actualidad –según datos del MEC– comprobamos que sólo el tres por ciento tiene como lengua materna el inglés. La mayoría de los licenciados posee la titulación de Filología Inglesa y, además, el Certificado de la Escuela Oficial de Idiomas (39%) o el Cambridge First Certificate (28%). En cuanto a su situación profesional, el 71 por ciento es funcionario con destino definitivo. En la privada, el 79 por ciento es contratado laboral fijo.

Para lograr los objetivos que los partidos se marcan en estos próximos años, además de contratar más profesorado de inglés (y auxiliares nativos) habría que aprovechar los docentes de otras materias para que impartiesen su especialidad en lengua inglesa y lograr así los porcentajes que se quieren alcanzar. Castilla y León ya posee la figura del asistente y Cataluña estudia incorporarla a las medidas recogidas en su futura ley autonómica. Pero es difícil que lo haga en un volumen suficiente, sobre todo para toda la enseñanza pública. En la privada, la posibilidad al menos teórica de contratar profesores nativos es mayor. En el marco de la nueva Ley de Educación de Cataluña se podría establecer un nuevo sistema de contratación del profesorado que incluyera la posibilidad de contratar “asistentes” de lengua extranjera. En definitiva, se trataría de extender el proyecto de “secciones europeas” –que consiste en impartir en un idioma de la UE una materia no lingüística– a todos los centros y al 15% de las materias.

Por otro lado, el nuevo máster de Secundaria, que sustituye al CAP, exige ya como punto de partida un nivel de inglés equivalente al B1 del Marco Europeo de Referencia, para finalizar el máster dominando una lengua extranjera, preferentemente el inglés.

Pero junto a la falta de formación del profesorado para enseñar en inglés o la contratación de nativos, existe otra dificultad. Los principales obstáculos del profesorado se derivan de la existencia de alumnos con niveles muy diferentes (84%), desmotivados (83%) e indisciplinados (65%), dicen las encuestas del Ministerio de Educación.

La heterogeneidad se presenta, pues, como una de las principales dificultades para una buena relación enseñanza-aprendizaje. Sin embargo, señalan escasamente como dificultades importantes la falta de formación y de motivación (13 y 16%, respectivamente).

La principal de las medidas que propone el propio profesorado para incrementar la calidad de la docencia es “la reducción del número de alumnos por aula; más profesorado de apoyo y contar con aulas específicas para cada área”.
En segundo lugar, el profesorado reclama “más medios materiales en los departamentos y contar con espacios más flexibles y versátiles en el centro”.

Por otro lado, el Informe de Evaluación del rendimiento de los alumnos de inglés en ocho países europeos elaborado por The European Network of Policy Makers for Evaluation of Education Systems –y en el que fueron evaluados alumnos de 4º de ESO con inglés como primera lengua extranjera– pone el dedo en la llaga sobre la carencia más habitual de los alumnos españoles, que se centra sobre la expresión oral. En un test entregado a los alumnos, el resultado en este ámbito es del 38,33%. Más bajo aún es el resultado en expresión escrita, del 23,41%.

En los ocho países estudiados (Dinamarca, Finlandia, Francia, Países Bajos, Noruega, España y Suecia) el resultado en competencia lingüística es de entre el 50 y el 60%, lo cual es satisfactorio. Sólo Francia está ligeramente por debajo del mínimo.

La escala de comprensión escrita muestra los resultados más altos en todos los países. Y el apartado con los resultados más bajos es el de la expresión escrita. Los alumnos españoles, junto con los franceses, son los que presentan peores puntuaciones.

Con respecto a los resultados concretos de los alumnos españoles, en general son muy variados, pero también indican que “las clases pueden no estar orientadas como debieran a una metodología comunicativa, teniendo presente la existencia de un currículo orientado comunicativamente”, dice el informe.

Otra de las carencias detectadas es la falta de autoevaluación en los centros. Aunque la expresión escrita es apreciada por los alumnos como de menor dificultad, sin embargo el resultado de los tests muestra que no es acorde con estas expectativas. En otras palabras, los alumnos creen que saben escribir en inglés mejor de lo que realmente saben. Los alumnos de otros países, excepto nuevamente Francia, son mucho más realistas en sus respuestas. En el cuestionario al profesorado se detecta que el uso del inglés en clase es inferior al de otros países. Sólo el 15% afirma utilizar siempre el inglés frente al 40% de Noruega, Suecia o Dinamarca.

Metodología.  Según una encuesta del Inecse (2004), el 31% del profesorado de inglés afirma que utiliza únicamente este idioma en sus clases y el 47% lo utiliza principalmente. La lengua materna del alumnado es utilizada por el 42% del profesorado, aunque las actividades se presentan y corrigen en inglés. El 81% anima a sus alumnos a comunicarse en inglés en clase y el 41% hace que lean fuera del horario escolar. Otro 31% hace que los alumnos debatan en pequeños grupos o en parejas (59%). Sólo un 13% hace que uno o varios alumnos expongan en clase un tema; y un 11% pide trabajos de investigación y descubrimiento en equipo de toda la clase. Los exámenes orales y la autoevaluación son minoritarias (21%).

Fuente:  Evaluación de la enseñanza y el aprendizaje de la lengua inglesa. Inecse. 2004.

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