Steve Jobs fue un padre “low-tech”
Por José Mª de Moya
Han sorprendido las revelaciones publicadas en The New York Times hace unos días sobre el uso de la tecnología en el hogar de los Jobs. Es conocida la paradoja o no de numerosos altos ejecutivos de Silicon Valley empeñados en que sus hijos aprendan latín, se eduquen en entornos naturales y escriban con pluma estilográfica. Aún así, ha sorprendido que el visionario –tal vez, por eso– también lo tuviera claro. El periodista Nick Bilton cuenta que a finales de 2010 tuvo la ocasión de preguntarle si a sus hijos también les gustaba el iPad. “Ellos no lo han utilizado –contestó Jobs, parece ser, de forma cortante y con dureza–. Nosotros limitamos la cantidad de tecnología que nuestros hijos usan en casa”.
Bilton cita otros casos similares. Chris Anderson, el exeditor de Wired y ahora director ejecutivo de 3D Robotics, ha instituido plazos y controles de los padres en todos los dispositivos en su hogar. “Mis hijos [tiene cinco, de 6 a 17 años] y mi esposa me acusan de ser fascista y excesivamente preocupado por la tecnología, y dicen que ninguno de sus amigos tiene las mismas reglas”. Sin embargo, él dice tener sus razones: “Eso es porque hemos visto los peligros de la tecnología de primera mano. Lo he visto en mí mismo y no quiero que eso suceda a mis hijos”. Evan Williams, fundador de Blogger y Twitter, se enorgulleció de que en lugar de iPads, sus dos hijos pequeños tengan cientos de libros que pueden coger y leer en cualquier momento. Otras posiciones son más matizadas como la de Ali Partovi , uno de los fundadores de iLike y asesor de Facebook, Dropbox y Zappos, para quien habría que distinguir entre el tiempo dedicado a “consumir”, como ver YouTube o jugar a videojuegos, y el tiempo dedicado a “crear” en las pantallas.
Respecto al uso privado –más bien escondido– de la tecnología por parte de menores, también se ponen serios. “Esta es la regla número 1: No hay pantallas en el dormitorio. Período: Nunca”, explicó Anderson en una entrevista. Otros, como Dick Costolo, director ejecutivo de Twitter, piensan que tanta restricción puede tener efectos adversos a largo plazo. Por ello, tanto él como su esposa permiten que sus dos hijos adolescentes utilicen dispositivos cuanto quieran, pero sólo en la sala de estar.