El auge de las clases particulares en España

Lo que antes se conocía como una actividad discreta para "salvar el curso", hoy se ha consolidado como una potente economía paralela al sistema educativo formal. En España, el mercado de las "clases particulares" ha dejado de ser un simple refuerzo para convertirse en un mercado de 2.782 millones de euros anuales, donde participa casi la mitad de los estudiantes (47%).
MagisterioJueves, 25 de junio de 2026
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El estudio destaca que la inversión se desplaza de las materias curriculares hacia los idiomas y enseñanzas artísticas, especialmente en hogares con mayores recursos y en regiones con lenguas co-oficiales. ADOBE STOCK

Un informe del think tank EsadeEcPol analiza la evolución de la llamada Educación en la Sombra en España entre los cursos 2019-20 y 2023-24 utilizando datos del INE. Los resultados revelan un crecimiento del gasto agregado hasta los 2.782 millones de euros, impulsado principalmente por la recuperación de la actividad tras el confinamiento pandémico. Aunque la participación estudiantil se mantiene estable en el 47%, el mercado muestra una fuerte heterogeneidad con un aumento significativo del consumo en la etapa de Primaria.

El estudio destaca que la inversión se desplaza de las materias curriculares hacia los idiomas y enseñanzas artísticas, especialmente en hogares con mayores recursos y en regiones con lenguas co-oficiales. Finalmente, los autores sugieren que parte de las clases de idiomas funcionan como un refuerzo vehicular necesario para el éxito académico en entornos bilingües. El gasto en clases particulares ha experimentado un crecimiento vertiginoso: un 65% nominal y un 38% en euros reales desde el curso 2019-20. Este incremento no se debe a que haya más alumnos –la participación se mantiene estable–, sino a que las familias que ya consumían estas clases ahora lo hacen con mayor continuidad, pagando durante todo el curso escolar en lugar de solo unos meses.

Como señala el informe, este mercado «ya no es tan solo la sombra del currículo escolar, es una economía que discurre en paralelo al sistema educativo, con sus propias lógicas de demanda, sus propias desigualdades y funciones, entre las que es cada vez más difícil distinguir entre refuerzo y ampliación».

Los nuevos protagonistas: Primaria e idiomas

El centro de gravedad del mercado se está desplazando hacia etapas más tempranas. La Educación Primaria es la que más crece, con un aumento del 56% en el gasto real por alumno. Por otro lado, los idiomas se han convertido en la partida estrella, explicando buena parte del crecimiento total. Sin embargo, tras el gasto en idiomas se esconde una realidad compleja: en comunidades con lenguas co-oficiales o programas bilingües, muchas familias no buscan «ampliar» conocimientos, sino simplemente «prevenir» que sus hijos se descuelguen de materias vehiculadas en una lengua que no es la del hogar.

El fenómeno no es uniforme en todo el territorio. El País Vasco lidera la participación con un 61% de las familias, seguido de Castilla y León y Cataluña. En contraste, Madrid presenta la participación más baja (36%), aunque con una alta desigualdad en el gasto.

Para entender por qué las familias gastan, el informe propone tres tipos de demanda:

  1. Demanda de prevención: Para no retrasarse respecto al ritmo del aula (ej. refuerzo en matemáticas o lengua vehicular).
  2. Demanda de posicionamiento: Para superar umbrales competitivos como la PAU.
  3. Demanda de distinción: Para acumular capital humano extra (instrumentos, robótica, idiomas avanzados).

Propuestas para el ecosistema educativo

A partir de las conclusiones del informe, se plantean las siguientes ideas para los distintos actores:

Para responsables de políticas públicas:
  • Invertir en la «demanda de prevención»: El sistema debe proveer internamente los apoyos lingüísticos y curriculares necesarios para que el éxito escolar no dependa del bolsillo de los padres.
  • Reformar el «posicionamiento»: Reducir el peso de exámenes de «todo o nada» como la PAU para rebajar la presión competitiva que alimenta las clases particulares en bachillerato.
  • Garantizar equidad en la «distinción»: Financiar programas de enriquecimiento (artes, tecnología) para familias con menos recursos a través de tutorías públicas o programas como el PROA+.
Para padres y familias:
  • Identificar la necesidad real: Diferenciar si el gasto es para «parchear» una carencia del colegio o para ofrecer una ventaja competitiva a largo plazo.
  • Exigir apoyos en el centro: Si el hijo necesita apoyo en la lengua vehicular del colegio, es una señal de que el modelo de inmersión o bilingüismo podría requerir más recursos internos del propio sistema formal.
Para profesores y centros educativos:
  • Detectar la «sombra»: Ser conscientes de que casi la mitad de la clase puede estar recibiendo instrucción externa y evaluar si el ritmo del currículo está expulsando a los alumnos hacia el mercado privado.
  • Reforzar la formación: Especialmente en entornos bilingües, para asegurar que la lengua no sea una barrera de aprendizaje infranqueable sin apoyo externo.
Para los alumnos:
  • Aprovechar la personalización: Utilizar el apoyo externo no solo como una obligación para aprobar, sino como un «trampolín» para explorar intereses que el currículo rígido a veces no permite (especialmente en artes y tecnología).
  • Uso de herramientas alternativas: Explorar cómo la Inteligencia Artificial generativa puede servir como un apoyo de bajo coste frente a las clases particulares tradicionales en etapas como la ESO.
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