El proyecto Efímera: cómo lograr incentivar el emprendimiento desde el ámbito educativo

Entre el mar de la ría de la ciudad olívica y las laderas de A Madroa, se alza el barrio marinero de Teis. Zona obrera ligada a la actividad portuaria, conservera e industrial, cuenta con una fuerte identidad vecinal y un importante tejido asociativo. De ese ámbito emprendedor y trabajador procede su alumnado que ahora, a través del proyecto Efímera, busca incentivarles en el emprendimiento y el autoempleo.
Estrella López MartínezLunes, 15 de junio de 2026
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Mercedes Fernández Rey y Marta Martínez Insúa tenían claro que no podían dejar desfallecer la iniciativa surgida hace ya cinco años para promocionar el espíritu emprendedor entre su alumnado de la familia profesional de Imagen Personal del IES de Teis. Estas docentes tienen claro que sus estudiantes no sólo deben aprender cómo se hacen cosméticos en laboratorio, si no que deben dar un paso más: descubrir cómo crear su propio negocio y expandirse como marca.

Para ello, decidieron poner en marcha, en colaboración con los departamentos de Tecnología y de Informática del centro vigués, una sexta edición del proyecto Efímera, contando con el apoyo del Espacio Maker, situado en la biblioteca del instituto donde el alumnado aprende creando y donde el alumnado puede diseñar y construir prototipos, trabajar en impresión 3D, robótica y programación y usar herramientas de electrónica. “Lo más importante es la colaboración que desarrollamos los departamentos con nuestros estudiantes con el objetivo de crear un proyecto que tuviera una visión no sólo promocional sino también creativo, experimental y de resolución de problemas”, explica Marta Martínez, quien destaca que, de esta manera, aplicamos la filosofía del learning by doing (aprender haciendo).

“Para nosotros fue esencial contar con este espacio, porque nos permitió desarrollar competencias como el trabajo en equipo, el pensamiento crítico y la innovación”, añade la docente. “De esta manera, pudimos ejecutar todo lo que se mueve alrededor del branding en un producto y las aplicaciones gráficas de la marca Efímera: pegatinas, packaging, acondicionamiento… El departamento de Tecnología también fue esencial, porque nos creó los carteles luminosos que daban un plus al proyecto, mientras desde el de Informática y Comunicaciones se comenzó a preparar una página web con el objetivo de poder ir incluyendo durante todo el año las creaciones del alumnado de Cosmetología”.

De hecho, en sus cinco ediciones, Efímera ha sido siempre presencial. Situada en el área de la cafetería, abre sus stands durante unos días en el mes de mayo y por ella pasa toda la comunidad educativa. “Los productos que los estudiantes presentan son muy atractivos. Vivimos en una época con un auténtico boom en el cuidado personal, y los productos de belleza se encuentran entre los más vendidos. Por eso esta iniciativa tiene tanto éxito: vendemos casi el 95% de todo lo que se prepara en las aulas”, matiza Martínez, quien explica que se trata de una disciplina que estudia, desarrolla y aplica productos cosméticos destinados al cuidado, higiene y embellecimiento de la piel, cabello y uñas tan demandados como maquillaje, protección solar, cuidado capilar o higiene.

Perder el miedo al público

“Trabajan todo el año, combinando química, biología y estética, y abarcando aspectos como formulación de los propios cosméticos, sus efectos y el modo de aplicación y cuidado estético facial y corporal, con el objetivo de elaborar productos adecuados para cada persona, lo cual se nota después a la hora de las ventas, y en eso también trabajamos. No llega con hacer el mejor producto, tenemos que explicarle a nuestro posible cliente por qué es ideal para él, por qué los ingredientes que tiene le van a ayudar, y por qué mejor se lleva éste que aquel otro”. En este sentido, el proyecto Efímera es ideal: “Los alumnos y alumnas hablan con los clientes, les explican qué propiedades tienen cada uno de ellos y después de una evaluación personal, les comentan cuál les va a beneficiar más. Aprender estas técnicas de comunicación y ventas es también esencial para su futuro”.

“Cuando tengamos completamente desarrollada la página web podremos mostrar los trabajos que cada año se realizan, y de esta manera, incentivar estas ventas”, asegura la docente que explica también que este proyecto es un crowdfunding. “Es una recaudación colectiva que nos permitirá comprar los productos necesarios para seguir investigando en el ámbito de la imagen personal y volver a crear un Efímera el próximo curso”.

Entre los productos que vendieron en esta edición del Efímera estaban perfumes, ambientadores, esencias o fragancias, jabones exfoliantes y pastillas de sales efervescentes. “Lo que intentamos que entiendan nuestros alumnos y alumnas es que deben dar opciones a todo tipo de clientela, por lo que en el porfolio que preparan se encuentran productos que están destinados a jóvenes, con notas muy frescas, y otros para un público de más edad, con olores más intensos y profundos. Juegan con los cítricos, florales, melodías, con fragancias efímeras…”

¿Y por qué el nombre de Efímera? El nombre surgió de una tormenta de ideas entre el alumnado de ciclo medio. “Se trata de uno de los pasos más importantes de una empresa, construir su nombre y su logo. Hablamos de una iniciativa que solo dura unos días, pero que, para existir, necesita de un trabajo previo que dura un curso entero. La idea es la lucha por ser capaces de mantener este proyecto año a año, en lo que estamos implicados todo el alumnado, profesorado y centro”.

El próximo curso volverá a elevarse Efímera, esta vez, apoyada por el ámbito digital a través de su nueva web. “Iniciativas como éstas son inspiradoras. Los alumnos de los ciclos superiores apoyan a los de ciclo medio y muchos descubren que no se le da mal tratar al cliente y que el emprendimiento puede ser su futuro real. Para nosotros, como profesores, es un auténtico desafío, porque trabajamos con un grupo muy diverso y diferente. Sin embargo, es gratificante ver cómo progresan, cómo superan su miedo a ponerse delante del público, responder a una crítica, convencer a un potencial cliente. Y al final, la única palabra que podemos decir es satisfacción absoluta”, concluye Marta Martínez Insúa.

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