Huelga educativa... ¡nunca más!
Todos los veranos vuelven a salir a la palestra los mismos tópicos sobre las olas de calor africano, la necesaria prevención invernal de los incendios, las picaduras de las medusas y la suerte que tienen los maestros de tener un par de meses de vacaciones estivales.
Muchas personas ignoran, y algunos docentes prefieren no darse por enterados, que el mes de julio, aunque ya han finalizado las clases, es un mes laborable que se debe destinar a la formación, la evaluación y la planificación pedagógica. Eso sí, mientras los equipos directivos permanecen en sus puestos durante todo ese mes, los maestros pueden proseguir con sus labores formativas en su residencia veraniega ya desde mediados de julio.
De ahí que, para acabar de una vez con esa rumorología envidiosa, los docentes deberían elaborar un horario de formación personalizado durante el mes de julio. Un horario exigente que siga la estela del que han tenido durante todo el curso, aunque quizá con una jornada laboral más reducida que abarque sólo las mañanas o las tardes.
Este mes de julio puede significar un antes y un después en la calidad educativa de nuestros centros escolares y poner fin a las reivindicaciones y amenazas de huelga que se han aplazado hasta el mes de septiembre. Si los docentes se toman en serio la normativa vigente y dedican el mes de julio a mejorar su propia capacitación, aunque sólo sea leer un libro de pedagogía, es más que probable que este próximo inicio de curso sea mucho más llevadero para toda la comunidad educativa.
