Las aristas de la lucha contra el absentismo en Galicia
Aunque Galicia cerró 2025 con una tasa del 10,4%, casi tres puntos por debajo de la media estatal, “para la Xunta el abandono no es un dato, no es solo un porcentaje de personas que no tienen un título".
Son las 10.30 de la mañana del lunes 1 de junio y en el correo del tutor de Primero de un ciclo de FPMedia de un Centro Integral de Formación Profesional de Pontevedra acaba de llegar un correo cuyo asunto reza: “Absentismo. Alumnado supera el 10% de faltas”. En el cuerpo del mensaje, el nombre del alumno que supera dicho número de faltas. El estudiante en cuestión es, evidentemente, menor, y el tutor debe comprobar si realmente el sistema tiene razón porque supondría tener que abrir un expediente específico. Es la primera vez que llega un mensaje de estas características y lo primero es cotejarlo con la Jefatura de Estudios, que también ha recibido el mismo mensaje. Ambos tienen que cotejar faltas y comprobar si han llegado las justificaciones de las mismas.
Y es que, desde el presente mes, en Galicia funciona una aplicación instantánea que avisa de situaciones en las que pueden darse casos de absentismo. El objetivo: reducir el número de alumnos que pueden caer en las redes del abandono escolar; el problema: se busca reducir la burocracia para el profesorado, pero éste se queja que supone duplicar el trabajo. Desde la Consellería de Educación de la Xunta de Galicia llevan varios años trabajando en implementar programas de lucha contra el absentismo escolar, “ya que la reducción del abandono escolar es una labor importantísima de carácter estructural”, asegura el subdirector general de Inspección y Evaluación del Sistema Educativo de la Consellería de Educación, Enrique Prado.
Aunque Galicia cerró 2025 con una tasa del 10,4%, casi tres puntos por debajo de la media estatal, “para la Xunta el abandono no es un dato, no es solo un porcentaje de personas que no tienen un título. Luchar contra el absentismo es fundamental para generar oportunidades, desarrollar talento y, en definitiva, ser capaces de tener recursos humanos más cualificados, más preparados, y que puedan hacer frente a los retos que tenemos por delante en Galicia”.
Para la Xunta el abandono no es un dato, no es solo un porcentaje de personas que no tienen un título. Luchar contra el absentismo es fundamental para generar oportunidades
"Prado destaca que el objetivo de la Xunta es “simplificar y digitalizar la burocracia, revisando hasta 50 procedimientos administrativos, reformulando pasos intermedios y ahorrando más de 600 pasos”. Entre las acciones que también se han implementado se encuentra compartir datos con la Fiscalía de Menores y la intervención de los equipos de orientación específicos.
“El paquete de medidas que hemos implementado desde la Xunta para reducir el absentismo va a ser un antes y un después. No podemos olvidar que los estudiantes en edad obligatoria deben estar en clase, y para ello la labor del departamento de Orientación y de los tutores es esencial. Y en este sentido, los tutores son la piedra angular, ya que son los que conocen a las familias. Son como confesores laicos. Conocen sus problemáticas y pueden aportar las soluciones para reconducir circunstancias muy complejas”, añade el subdirector general, para quien también es esencial “que el centro mantenga el círculo con esas familias. Hay familias que no se acercan al centro, pero el centro a ellas sí. Se monitorizan esas ausencias y se pone en contacto con ellas para explicarles que el absentismo tiene consecuencias. Es necesario hacer el seguimiento mientras los estudiantes no se hacen mayores de edad porque pueden llegar a perder su futuro. Es un reto tremendo”.
Tal y como señala Enrique Prado, “los menores deben terminar para que se puedan cualificar y tener una vida plena. Un niño que cae en absentismo escolar y abandono temprano no estará cualificado, no logrará un buen empleo y puede que eso acarree que tampoco tengo una salud adecuada. Debemos intentar acabar con las ideas cortoplacistas de familias y menores. Deben entender que el futuro llega antes de lo que esperan”.
Entre las iniciativas que ayudan a la lucha contra el absentismo escolar se encuentra el nuevo programa Cualifica Talento, que se enmarca en el Plan FPGal 360, y que acaba de aprobarse con el objetivo de orientar profesionalmente y de forma integral a los alumnos, especialmente varones de 18 a 24 años, sin cualificación o que acaban de llegar del extranjero y necesitan una titulación profesional, como parte de la Estrategia de formación profesional Galicia 2030
Precisamente el programa Califica Talento supone la creación de equipos de orientación especializados en las siete grandes áreas urbanas, que concentran el 32% de la población objetivo de esta iniciativa con la que se prevé llegar el próximo curso a 2.000 personas, de cara a fomentar que se matriculen en diferentes opciones formativas, desde la FP Acelerada a las enseñanzas para adultos. Les proporcionarán información y asesoramiento y fomentarán su reincorporación al sistema educativo.
“Una vez analizadas las circunstancias de cada persona, se propondrán las opciones formativas más adecuadas”, añade Enrique Prado. Así, en el caso de las personas sin título de Educación Secundaria Obligatoria se procurará que se matriculen bien en FP Básica Acelerada o en Educación Secundaria para personas adultas semipresencial. En el caso de las personas con título de ESO, se les ofrecerá la FP Acelerada de grado medio y el Bachillerato de adultos semipresencial. En ambos casos, la formación se desarrollará a partir de septiembre de 2026.
A estas posibilidades se añadirán actuaciones específicas para alumnado inmigrante, promoviendo su incorporación a formaciones de castellano y gallego para personas extranjeras, tanto en las escuelas oficiales de idiomas como en los centros públicos de educación y promoción de adultos.
Mientras, algunos sindicatos, como la CIG, se muestran muy críticos con estas iniciativas y aseguran que, por el momento, “los vamos a dejar en cuarentena, a ver cómo funcionan”. Laura Arroxo, secretaria nacional de CIG-Ensino, afirma que los protocolos surgen de la necesidad de frenar tanto el absentismo como los riesgos del suicidio, pero “que de nada valen si no hay más personal para hacerlos efectivos o si no llegan de la mano de la simplificación de la burocracia administrativo, porque si solo supone más papeleo, no ayudarán”.
Arroxo añade que “el protocolo de simplificación de la labor burocrática del profesorado se centra en la digitalización, y nosotros creemos que, aunque sí es cierto que esta transformación reduce la laboriosidad de la burocracia y la puede hacer más sencilla, pero no simplifica procesos”. “Somos conscientes de que los tiempos han cambiado y que los protocolos que se abren son necesarios, pero lo que pedimos es que, para hacerlos, o se amplíe el personal o haya una reducción horaria real para poder dedicarla a esa burocracia”, añade la responsable de la CIG-Ensino. “Sería muy importante la colaboración del personal de administración de los centros, cuya figura, en muchos casos, ni existe”.
En este sentido lamentan que ahora aumente el trabajo de las jefaturas de estudios y los tutores, “que cada vez que reciban un correo de alarma los lunes tendrán que comprobar todos los datos para no poner en marcha expedientes de absentismo que no se correspondan con la realidad. Están saltando esas alarmas porque la madre o el padre se retrasó en entregar la justificación, y claro, al final, el tutor y el jefe de estudios tienen que estar ahí constantemente comprobando, sumando horas… haciendo un doble trabajo”.
Para la CIG la labor del tutor es esencial para intentar reducir el absentismo. “Para nosotros es esencial que tengan esa reducción horaria para atender a todas las familias, algo que a veces no es viable, o se debe hacer fuera de su horario. Además, los tutores no deberían ser cualquiera, el último que entra en el centro, sino que debería ser personal definitivo, con más experiencia… hay que darle más valor a esa figura, y la Consellería debería darle esa valorización, algo que no está ocurriendo. No se puede dar cómo válido que se haya conseguido reducir, a partir de este mes de junio, una hora lectiva para destinarla a tutoría, esa no es ninguna victoria”.
“Lo que a la Xunta se le escapa siempre es que los centros educativos trabajan con personas. Aquí no se ficha, te vas y te olvidas. Aquí hablamos de menores de edades con muchísimas casuísticas”, y por eso, desde la CIG no se entiende que “se esté hablando de protocolos y protocolos contra el absentismo y sin embargo se lleven a cabo acciones como eliminar la red Raogal, una red de acompañamiento con la que fuimos muy críticos al principio porque se puso en marcha con personal que no habían recibido formación. Han estado cuatro o cinco años implantados, y la red ya comenzaba a funcionar con comunicación entre profesorado, centros y servicios sociales de los ayuntamientos. Y de repente, el año pasado, ¡pum!, lo eliminan. No tiene sentido, porque su función era luchar contra el fracaso escolar en familias vulnerables”.
“Por otra parte, nos dicen que el objetivo de estos protocolos e iniciativas es buscar una alternativa a estos alumnos y al final les empujan hacia la FP Acelerada donde quedan plazas libres todos los años, o la FP Dual, que no funcionan. Nos están metiendo ambas por los ojos. Los alumnos no quieren estudiar a distancia, quieren estudiar en las aulas y eso se demuestra en el hecho de que faltan plazas para todos los que quieren la modalidad ordinaria. Los alumnos quieren ir a empresa a formarse, pero no que esa formación tenga tanto peso, porque puede condicionar la titulación. Además, la situación en muchas empresas no es la más adecuada. Todos sabemos de casos en los que se está utilizando a estos estudiantes como obra de mano barata sin que nadie les de la formación correspondiente porque no hay inspecciones claras en esos centros de trabajo”, concluye Arroxo.
Mientras, a la vuelta de vacaciones, con el inicio del próximo curso, tutores y jefes/as de estudio volverán a contabilizar horas tras recibir, cada lunes, una nueva alerta por “posible situación de absentismo escolar”.
