Silvia Álava, madrina de la promoción INAV 2026: "Que nadie te defina por tu pasado"

La XI promoción de alumnos de INAV ESO y la VI promoción de INAV FP celebraron esta mañana su graduación de 2026 en el auditorio de CaixaForum Madrid, en un acto que reunió a representantes de la administración, del centro y a la psicóloga Silvia Álava, madrina de la promoción.
MagisterioSábado, 20 de junio de 2026
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Foto de familia de la XI promoción de alumnos de INAV ESO y de la VI promoción de INAV FP 2026.

El acto de graduación de la XI promoción de alumnos de INAV ESO y de la VI promoción de INAV FP 2026 dejó una sensación nítida: la formación a distancia, cuando se acompaña bien, transforma trayectorias y abre oportunidades reales. La ceremonia, celebrada esta mañana en el auditorio de CaixaForum Madrid, se construyó sobre un mismo hilo conductor: esfuerzo, confianza y una invitación permanente a seguir aprendiendo.

La apertura institucional

Jesús Manso, director general de Secundaria de la Comunidad de Madrid, fue el encargado de inaugurar el acto con un mensaje de reconocimiento hacia las familias, el profesorado y, sobre todo, hacia los alumnos graduados. Subrayó que cerrar una etapa es también abrir otra y recordó que el título tiene valor, pero que el verdadero capital está en las competencias adquiridas y en la capacidad de seguir formándose. “El futuro os pertenece”, vino a resumir, al tiempo que apeló a la formación continua como una necesidad de por vida.

Jesús Manso, director general de Secundaria de la Comunidad de Madrid.

Su intervención también puso el foco en el carácter exigente del aprendizaje a distancia, que exige más disciplina y autoaprendizaje. Manso agradeció el papel del equipo directivo y docente, reivindicó la importancia de los valores y cerró con una idea de fondo: el éxito no es una meta aislada, sino la habilidad de levantarse, perseverar y mantener el entusiasmo ante las dificultades. Al final dejó una fórmula clara para la promoción: ser valientes, honestos y dejar huella allí donde vayan.

La fuerza de Silvia Álava

La conferencia inaugural de Silvia Álava, psicóloga y madrina de la promoción, fue el corazón del acto. Con un tono cercano y emocional, recordó que lo importante no era solo el papel que iban a recibir, sino la persona en la que se habían convertido para conseguirlo. Su planteamiento fue inequívoco: hoy no se celebraba una trayectoria perfecta, sino una trayectoria valiente. Y esa idea atravesó toda su intervención, construida como una reivindicación de la segunda oportunidad, del esfuerzo sostenido y de la dignidad del adulto que decide volver a estudiar.

Silvia Álava, madrina de las promociones de INAV 2026.
Silvia Álava, psicóloga y madrina de la promoción.

Álava describió con claridad una realidad compartida por muchos de los graduados: compatibilizar estudios con trabajo, hijos, turnos, cansancio o problemas económicos. Por eso, insistió, estudiar cuando la vida se complica es un acto de valentía cotidiana. En esa línea, conectó su discurso con la psicología positiva y con las fortalezas del carácter: perseverancia, esperanza, responsabilidad, gratitud, humanidad. No habló de talentos milagrosos, sino de recursos entrenables que permiten resistir, avanzar y construir un futuro mejor. “El talento ayuda a empezar”, vino a decir, “pero la perseverancia es lo que permite llegar”.

Uno de los núcleos más potentes de su intervención fue la relación entre motivación y acción. Álava desmontó la idea de que primero llega el ánimo y luego el movimiento: explicó que ocurre exactamente al revés. “La acción genera motivación”, afirmó, defendiendo que empezar a hacer cosas, incluso sin ganas, suele ser la forma más eficaz de despertar el impulso. En ese punto, recurrió a una imagen sencilla y muy gráfica: “El pájaro no canta porque es feliz. Es feliz porque canta”. Desde ahí invitó al alumnado a no esperar condiciones perfectas para dar el siguiente paso.

La madrina de la promoción quiso además aterrizar ese mensaje en cada familia profesional. A quienes habían completado ESO les recordó que era un gran paso; a quienes estudiaron gestión administrativa o administración y finanzas, que detrás de los números hay personas; a quienes cursaron sistemas microinformáticos y redes, que la tecnología solo cobra sentido cuando mejora vidas; a las personas de cuidados auxiliares de enfermería, que una palabra amable puede cuidar tanto como un tratamiento; y a quienes se formaron en documentación y administración sanitarias, que la eficiencia también puede ser una forma de cuidado. Su idea de fondo fue que el propósito profesional convierte el esfuerzo en inversión.

Momento de la entrega de diplomas.

Álava reservó la parte más emotiva para el final, cuando pidió a las personas graduadas que miraran alrededor y pensaran en quienes les ayudaron a llegar hasta allí: madres, padres, parejas, hijos, amistades, profesorado. Ese aplauso, dijo, no era solo para quienes subían al escenario, sino para todo ese entramado de apoyo que sostiene los logros personales. Y después pidió otro aplauso, esta vez para la propia persona que empezó el camino llena de dudas y hoy había llegado hasta el final. Su mensaje se condensó en la frase que dio sentido al acto: “Nunca permitáis que nadie os defina por vuestro pasado”.

Además, propuso un gesto colectivo que desató la emoción en la sala: un pequeño ejercicio de motivación entre compañeros, con las manos sobre los hombros y un masaje mutuo como símbolo de cuidado y comunidad. Más allá de la anécdota, el mensaje quedó claro: la motivación compartida también se aprende, se cultiva y se devuelve. Porque, como recordó la psicóloga, “motivar es dar motivos”, y la gente suele ser el mayor motivo para seguir avanzando.

La palabra del centro

Tras la intervención de la madrina, Louan Rousseau, director de promoción del centro, tomó la palabra para agradecer el trabajo de las familias y del equipazo de INAV, desde admisiones hasta el claustro docente.

Louan Rousseau, director de promoción del centro.

Rousseau animó al alumnado a seguir estudiando y formándose durante toda la vida y resumió su consejo en tres ideas: creer en uno mismo, trabajar con rigor y rodearse de personas que empujen hacia adelante. Su intervención, breve y directa, reforzó un mensaje muy pedagógico: la actitud personal importa tanto como cualquier título.

Cierre con gratitud

El acto se cerró con Nieves Sebastián, directora del centro, que puso el acento en el valor doble de graduarse siendo adulto: estudiar mientras se sostienen responsabilidades laborales y familiares convierte cada diploma en una victoria construida.

 

Nieves Sebastián, directora del centro.

Sebastián agradeció el esfuerzo del alumnado y subrayó que este logro no es un final, sino el inicio de nuevos estudios, mejores empleos y más oportunidades. También reservó palabras de reconocimiento para el equipo docente, académico y de captación, al que atribuyó una parte decisiva de este éxito. “Estar cerca de cada estudiante, aunque los kilómetros nos separen”, vino a resumir, fue una de las claves de la identidad de INAV.

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