Un informe de SCC sobre el fracaso del sistema educativo catalán

Hace cuatro años, en 2022, la entidad Societat Civil Catalana (SCC) se planteó averiguar si la inmersión en catalán perjudicaba o no a los alumnos castellanohablantes. Para ello decidió que se hiciera un estudio profundo de los resultados de los alumnos catalanes en las principales pruebas internacionales en las que había participado Cataluña.
Antonio JimenoMartes, 30 de junio de 2026
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Un intento de la sociedad de conocer lo que está pasando

Desde los años ochenta en los centros educativos catalanes solo se puede utilizar el catalán, es decir tanto los profesores como los alumnos solo pueden utilizar la lengua catalana para comunicarse entre ellos. Esto se ha de cumplir desde el primer día en el que el niño entra en el jardín de infancia. Desde ese momento todo lo que el niño oye está dicho en catalán y todo lo que el niño ve, está escrito en catalán. Esta situación es ideal para los alumnos que provienen de hogares en los que se habla en catalán, pero es un inconveniente para los niños en cuyas casas se habla en castellano o español, que son la mayoría. Las autoridades académicas de Cataluña niegan que esto sea un inconveniente para el aprendizaje, en base a la facilidad con que muchos niños asimilan las otras lenguas.

Hace cuatro años, en 2022, la entidad Societat Civil Catalana (SCC) se planteó averiguar si la inmersión en catalán perjudicaba o no a los alumnos castellanohablantes. Para ello decidió que se hiciera un estudio profundo de los resultados de los alumnos catalanes en las principales pruebas internacionales en las que había participado Cataluña: PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos), que mide el nivel de los alumnos de 15 años en Lectura, Matemáticas y Ciencias, entre 2003 y 2022; PIRLS (Estudio Internacional de Progreso en Comprensión Lectora), que mide el nivel de los alumnos de 10 años en Lectura, y TIMSS (Estudio internacional de tendencias en matemáticas y ciencias), que mide el nivel de Matemáticas a los 10 años, entre 2015 y 2023. Complementariamente, también se utilizaron los datos de las encuestas EULP (Enquesta d’usos lingüístics de la població) de 2018 y 2023, y otras estadísticas elaboradas por el INE (Instituto Nacional de Estadística) i por el Ministerio de Educación.

Lamentablemente no pudieron utilizar los datos de las evaluaciones autonómicas catalanas anuales realizadas por el “Consell Superior d’Avaluació del Sistema Educatiu (CSASE)”, actualmente sustituido por la “Agència d’Avaluació i Prospectiva de l’Educació (APE)”, ya que el Govern de Cataluña los mantiene ocultos incluso para los investigadores. Es lamentable que unas evaluaciones anuales, que contienen muchos datos sobre las características del alumno y de su entorno y que se costean con dinero público, no se puedan consultar por los expertos para conocer la realidad de lo que está pasando en la enseñanza catalana.

Las pruebas que han aportado más información han sido las pruebas PISA ya que analizan la situación de los alumnos de 15 años, es decir de los alumnos que están finalizando la enseñanza secundaria obligatoria y, por lo tanto, los que pueden mostrar mejor si hay o no diferencias académicas entre catalanohablantes y castellanohablantes. Por otro lado, como en dichas pruebas se hacen muchas preguntas a los alumnos sobre su entorno familiar, su situación socioeconómica, sobre la lengua hablada en casa y muchas otras variables, estas pruebas permiten relacionar los resultados académicos con un gran número de variables.

Los datos sobre esas numerosas variables, denominados microdatos, no aparecen en los informes PISA que publica la OCDE, sino que sólo se permite su acceso a los investigadores reconocidos. Debido a ello, se contactó con un analista de datos con una larga experiencia en analizar las pruebas PISA, José Manuel Lacasa, director del “Instituto F de Investigación Educativa (IFIE)” y antiguo redactor jefe del diario de educación “Magisterio”, y se le encomendó que hiciera un estudio sobre la posible influencia de cada uno de los factores estudiados en los resultados académicos de los alumnos catalanes a lo largo de todas las pruebas PISA, PIRLS y TIMSS. Una labor ingente que ha durado más de tres años. El resultado ha sido un extenso informe de 696 páginas titulado “La educación en Cataluña. Un modelo de fracaso, discriminación e injusticia social” que se ha publicado en los siguientes dos volúmenes:

Volumen I: Desigualdad y malos resultados: un análisis del mal rendimiento de los alumnos de Cataluña. (1-200 páginas).

Volumen II. Discriminación por lengua materna (cooficial) en Cataluña. (1-496 páginas)

La editora, Societat Civil Catalana, ha publicado un resumen de todo el informe al que ha añadido una serie de propuestas de mejora del sistema educativo catalán. Este resumen ejecutivo se puede descargar en el siguiente enlace:

La educación en Cataluña. Un modelo de fracaso, discriminación e injusticia social. Resumen ejecutivo. (1-21 páginas).

Las conclusiones del informe

Las principales conclusiones a las que ha llegado el informe son:

  1. Los alumnos castellanohablantes debido a la inmersión en catalán tienen un rendimiento académico medio de unos 10 puntos PISA menos que los alumnos catalanohablantes, lo que equivale a un retraso de medio año de escolarización. En la siguiente gráfica se muestran juntas las diferencias debidas a la influencia del nivel socioeconómico de la familia de los alumnos (ISEC), que suele ser menor en los castellanohablantes, junto a las diferencias debidas a la lengua.

  1. Hay más alumnos castellanohablantes que suspenden en PISA, es decir que no llegan al nivel 2 de PISA, que alumnos catalanohablantes. En general, por cada tres alumnos catalanohablantes con un rendimiento inferior al nivel 2 de PISA, hay cuatro alumnos castellanohablantes. Por ejemplo, en Matemáticas, una vez descontada la influencia del ISEC, el 17% de los castellanohablantes están por debajo del nivel 2, frente al 13% de los catalanohablantes. En la siguiente gráfica se muestran juntas las diferencias debidas a la influencia del nivel socioeconómico (ISEC) y las debidas a la lengua.

  1. La discriminación anterior lleva a los alumnos castellanohablantes a menores tasas de titulación y a una menor probabilidad de acceder a la universidad. Por ejemplo, mientras que, entre los 15 y los 19 años, solo el 13% de los alumnos catalanohablantes han abandonado los estudios, esta proporción es del 31% entre los nativos castellanohablantes; y mientras que, entre los 25 y los 34 años, el 60% de catalanohablantes han obtenido un título universitario, solo el 39% de los nativos castellanohablantes lo han obtenido (Datos extraídos de la EULP 2018).
  2. El porcentaje de alumnos con necesidades educativas especiales escolarizados en aulas ordinarias de ESO que alcanzan las etapas posobligatorias (Bachillerato y FP) es en Cataluña de un 32%, mientras que en España es de un 48%. En el informe se apunta que esta diferencia podría deberse a la dificultad de estos alumnos para aprender en una lengua distinta a la que se habla en su casa.
  3. A partir de 2015 Cataluña ha empeorado espectacularmente sus resultados en todas las evaluaciones internacionales en las que se ha examinado. En concreto, la caída acumulada entre PISA 2015 y 2022 fue de 38 puntos en Lectura, 31 puntos en Matemáticas y 27 puntos en Ciencias. Dado que 20 puntos en PISA equivalen a un curso escolar, el nivel de los alumnos catalanes ha retrocedido en apenas siete años entre un curso y medio y dos cursos, en promedio. Es difícil encontrar precedentes en PISA de un descenso semejante. Las pruebas PIRLS y TIMSS muestran que el descenso ha alcanzado también a la enseñanza Primaria, por lo que aunque ahora se tomaran las medidas adecuadas, la mejora no se notaría hasta las pruebas PISA 2031. Se ha descartado que la causa fuera la inmersión en catalán de los castellanohablantes, ya que ésta no ha variado en los últimos siete años, tampoco que lo sea el ISEC porque éste no ha dejado de crecer en esta comunidad desde 2006, tampoco lo es la inmigración, porque el nivel de los alumnos nativos ha sufrido pérdidas incluso mayores que las sufridas por los inmigrantes, que también caen con fuerza, ni tampoco que lo sea un aumento de la repetición de curso, porque la repetición ha disminuido hasta quedarse en la tercera parte en tan sólo siete años. El único factor que puede explicar el fracaso del sistema educativo catalán iniciado en 2015 es el cambio curricular y el descenso del nivel de exigencia establecido ese año en Cataluña. Prueba de ello es que los alumnos catalanes son los que menos dicen esforzarse en la prueba PISA, los que más a menudo llegan tarde a la escuela, los que menos sesiones a la semana dedican al estudio, los menos preocupados por sacar malas notas en matemáticas y los que menos miedo tienen a suspenderlas.

En resumen, los alumnos catalanes castellanohablantes tienen un rendimiento académico menor, abandonan los estudios en una proporción mucho mayor, alcanzan tasas de titulación significativamente más bajas y tienen menos probabilidad de llegar a la Universidad. Todo ello se produce como consecuencia de sufrir una «doble discriminación», una socioeconómica (porque generalmente tienen un nivel socioeconómico más bajo) y una lingüística (el tener que estudiar en una lengua distinta a la que se habla en su casa). Esto implica un freno al llamado “ascensor social” que es el que debería proporcionar el sistema educativo, que justamente hace lo contrario, porque impide la igualdad de oportunidades que debería garantizar, perpetuando así la permanencia de los alumnos castellanohablantes en los niveles sociales bajos. Además, los cambios curriculares y el descenso en los niveles de exigencia, establecidos en Cataluña en 2015, han provocado un descenso de los niveles académicos de entre un curso y medio y dos cursos, tanto en los alumnos catalanohablantes como en los castellanohablantes.

Conclusiones y propuestas de mejora de SCC

Después de conocer el informe, Societat Civil Catalana, ha considerado oportuno incorporar al resumen ejecutivo del mismo, un listado de conclusiones y propuestas. Las principales son:

  1. Establecer un sistema de enseñanza que acoja a los alumnos en la misma lengua cooficial (catalán, castellano o aranés) que hablan en casa, transitando luego hacia el modelo de conjunción lingüística, es decir el modelo en el que todas las lenguas cooficiales se utilizan para enseñar, como establece el propio Estatuto de Cataluña y las sentencias judiciales. Esto significa que cuando un niño cursa la etapa Infantil, etapa que va desde los pocos meses a los 6 años y que es voluntaria, los docentes se deben dirigir al alumno en la misma lengua que hayan escogido sus padres. Posteriormente, se ha de ir introduciendo la otra lengua cooficial como lengua de enseñanza.
  2. Establecer unos objetivos curriculares más ambiciosos que permitan a Cataluña abandonar los puestos de cola en las evaluaciones internacionales. El motivo es que reducir la exigencia del sistema no sólo perjudica a los alumnos, sino que pone en riesgo uno de los pilares del bienestar futuro de Cataluña.
  3. Establecer evaluaciones externas de final de etapa censales, públicas, transparentes y alineadas con los objetivos. Las evaluaciones externas son esenciales para conocer si se están cumpliendo los objetivos establecidos, para evitar que los ciudadanos tengan que esperar a las evaluaciones internacionales para conocer el deterioro del sistema y para que la sociedad civil pueda participar en el proceso de mejora exigiendo a los políticos responsables los cambios necesarios.
  4. Potenciar los contenidos comunes en todas las comunidades autónomas españolas. Es imprescindible aumentar la cohesión nacional, la igualdad entre territorios y la mejora de los resultados de los alumnos.
  5. Potenciar, con medios y respaldo, la Alta Inspección del Estado en Cataluña. Buena parte de lo ocurrido con la educación en Cataluña en las últimas décadas no habría sido posible con una Alta Inspección dotada de medios y respaldada por el Estado, que vigilara el cumplimiento de la ley y atajara la discriminación que sufren buena parte de los alumnos catalanes.
  6. Todas las evaluaciones oficiales a los alumnos en Cataluña deben ser, por defecto, trilingües en las tres lenguas cooficiales (español, catalán y aranés). Es del todo injusto que cualquier alumno deba significarse pidiendo un examen en una u otra lengua cooficial.
  7. Reflexionar objetivamente sobre la incorporación y los trayectos curriculares de los alumnos con necesidades educativas especiales. La vulnerabilidad de este colectivo reclama una mayor responsabilidad en cuanto al estudio y aplicación de medidas que tengan como objetivo el mejor desarrollo personal de los alumnos, procurando de manera especial el aprendizaje en la lengua materna y dejando de lado la conveniencia política por enmascarar la realidad.

Finalmente, Societat Civil Catalana considera que solo un sistema que garantice que los alumnos puedan alcanzar su máximo nivel competencial en un marco de igualdad de oportunidades, puede cimentar un futuro de progreso en convivencia.

Antonio Jimeno es presidente del sindicato AMES.

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