Antes que la alta capacidad, priorizar su bienestar

Omar Jerez
Artista
3 de julio de 2026
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Entiendo que cuando a un niño se le diagnostica altas capacidades, los padres recurran, por las necesidades intelectuales del menor, a utilizar los recursos disponibles que existen a su alcance. Pero es más veces de lo deseado, no por mala intención por parte de los progenitores, donde se obvia su bienestar emocional; este recorrido debe estar en la misma búsqueda, porque luego hay consecuencias con las que los padres no han contado. Lo habitual es que los padres desconozcan este tema y que la situación les sobrepase, pero el menor debe sentir que todo este proceso, que va en relación con su gran inteligencia, no vaya en detrimento de su bienestar emocional.

Primero, segundo, tercero y cuarto es la felicidad del niño, independientemente de que los padres empiecen el proceso para que su hijo trabaje en un sistema que, la mayoría de las veces, no responde; por ende, es importante saber manejar las frustraciones y que el menor sienta, en ese camino, que todos están con él para dicha gestión. Los niños con altas capacidades son más perceptivos a estos cambios, por lo que hay que crear un ambiente en el que su salud no vaya en dirección contraria al resultado de sus estudios.

Son varios los niños que he conocido que han sacado notas excepcionales, que han tenido el apoyo del sistema educativo, algo que no es habitual, y el menor encontrarse totalmente desorientado. El pensamiento, el sentimiento y las emociones, sabemos que en un menor con esta condición son capaces de captar matices inusuales para su edad, y es aquí donde los padres deben poner en orden de prioridades esta como la principal. Un niño que desde pequeño tiene este respaldo es un adulto con unas posibilidades enormes, no en términos cualitativos o cuantitativos, sino en una forma de actuar desde su persona ante los hechos que se desarrollan en la existencia de cualquier adulto, ya sea trabajo, pareja, hijos, hipotecas, que están formalizadas en un sistema en el que vivimos y en el que participamos.

Dejad que el niño se desarrolle con una interacción mesurada y lógica por parte de los padres, haciendo que esos pequeños pero significativos matices generen en el niño los mecanismos para entender y formar su propio criterio ante lo que le rodea. Ellos son niños, y como niños hay que tratarlos sin darles las obligaciones de un adulto.

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