Tengo altas capacidades y vi la final del Mundial
Me parece curioso que las personas que no vieron la final del Mundial de fútbol entre España y Argentina consideren y nos describan a todas las personas que sí la vimos como una sociedad de masas que no tiene capacidad de análisis y que abraza el pan y el circo. ¿Acaso no es de sociedad de masas levantarte a las seis de la mañana para ir al trabajo? ¿No es de sociedad de masas pagar impuestos? ¿No es de sociedad de masas pagar las facturas del hogar? ¿No es de sociedad de masas pagar la hipoteca del piso donde vives? ¿No es de sociedad de masas ir a comprar al supermercado? ¿No es de sociedad de masas tener un móvil como todos los demás? ¿No es de sociedad de masas celebrar tu cumpleaños? ¿No es de sociedad de masas ir al médico y tomar el tratamiento indicado por el profesional para tu dolencia? ¿No es de sociedad de masas llamar a la policía cuando tienes un problema para resolverlo? ¿No es de sociedad de masas tener un documento de identidad?
Si una persona decide ver un partido de fútbol es porque le genera un sentimiento o una emoción, y es tan válido el que lo ve y conecta con ese evento deportivo como el que no lo hace. Todos los que no ven el fútbol dan el mismo argumento peregrino: que tienen que levantarse para ir a trabajar, que los problemas económicos continúan en su día a día; pero entonces, ¿qué más te da que alguien decida ver un partido de fútbol, tal y como yo he hecho, y sienta una alegría que no genera algo contra tu persona? Como decía en el artículo, tengo altas capacidades y vi la final del Mundial, que celebré con felicidad, pero también he estado en la guerra de Ucrania, y esto último no es precisamente de masas.
¿Me hace ser superior a los demás por haber estado en una zona de conflicto? Por supuesto que no. Y ha habido dos ocasiones en que me he encontrado con individuos que se ponen en un tono de superioridad por el hecho de no ver la final del Mundial: uno me lo decía con una cerveza en la mano, algo que es un consumo de masas de manual. Pretender juzgar la profundidad de un ser humano basándose únicamente en el canal de televisión que sintoniza un domingo por la tarde no es superioridad intelectual; es simplemente prejuicio e incapacidad para comprender la complejidad humana. Al final, todos somos masas, leas o no leas, viajes o no viajes, y tener una afición u otra, ya sea mayoritaria o marginal, es algo que no va a marcar la diferencia en lo que tú eres como persona, como profesional y con tus valores. Lo que sí realmente va a hacer que estés en un entorno acorde a tu comportamiento es la educación, el respeto y el juego limpio, tal y como ha hecho la Selección Española, que se ha ganado la admiración de todo el mundo.

