El 85% de los abuelos cuida de sus nietos en verano: “Pueden ser un apoyo, pero no deberían ser la única respuesta”

Ascensión Iglesias, presidenta de la Unión de Asociaciones Familiares (UNAF), repasa las brechas de conciliación en vacaciones, los límites de la reforma de permisos de 2025 y las medidas que reclama para que el cuidado no dependa de la renta ni de los abuelos y abuelas.
Alba BartoloméJueves, 20 de agosto de 2026
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© ADOBE STOCK

Cada verano se repite la misma pregunta en miles de hogares: qué hacer con los 85 días de vacaciones escolares cuando los permisos laborales apenas cubren dos o tres semanas. La conciliación, lejos de ser un problema resuelto, se agudiza en julio y agosto, cuando la oferta pública de campamentos y actividades no alcanza para cubrir la demanda.

Entre quienes más sufren esta falta de alternativas están, precisamente, quienes menos margen de maniobra tienen: familias monoparentales, numerosas o con ingresos bajos, que dependen en buena medida del apoyo de los abuelos y las abuelas para cubrir el hueco que deja el calendario escolar. Un papel que, según los últimos datos, desempeña el 85% de los mayores españoles y que para el 46,7% se convierte en algo habitual, muy por encima de lo que debería exigirse a una generación que ya cumplió su etapa de crianza.

En este contexto, la Unión de Asociaciones Familiares (UNAF) lleva años reclamando que la conciliación deje de depender de la renta, del código postal o de la disponibilidad de la familia extensa. Hablamos con su presidenta, Ascensión Iglesias, sobre qué modelos familiares quedan más desprotegidos en verano, qué opina UNAF de la reforma de permisos de 2025 (por la cual se amplió el permiso por nacimiento y cuidado del menor de 16 a 19 semanas para cada progenitor, entre otros avances) y qué lecciones podrían aprenderse de países como Francia o Suecia para convertir el cuidado en una auténtica política de Estado.

¿Cómo ha evolucionado la brecha de conciliación en verano en los últimos años y qué familias son las más afectadas?
–La brecha de conciliación sigue siendo uno de los grandes déficits de nuestro sistema de protección a las familias. Aunque ha habido avances en permisos y algunas administraciones han ampliado la oferta de actividades de verano, la realidad es que las familias continúan teniendo que hacer malabares para poder conciliar la vida laboral y familiar en estas fechas.

Las familias más afectadas son las monoparentales y numerosas, las que tienen menores ingresos, las que viven en zonas con escasa oferta pública, las familias con hijos e hijas con necesidades específicas de apoyo y aquellas que carecen de una red familiar cercana, como las familias migrantes.

¿Hasta qué punto la renta condiciona la opción entre campamento privado, municipal o abuelos?
–La renta es un factor determinante. Las familias con mayor capacidad económica pueden acceder a campamentos privados o contratar cuidados, mientras que las familias con menos recursos dependen de la limitada oferta pública o del apoyo de familiares, especialmente de los abuelos y las abuelas.

Cuando las plazas públicas son insuficientes o los horarios no cubren la jornada laboral, muchas familias no eligen libremente: simplemente recurren a la única opción disponible.

¿Cómo cambia el reto de conciliar según el modelo familiar (monoparental, numerosa, reconstituida, etc.)?
–Cada modelo familiar afronta dificultades específicas. En las familias monoparentales –generalmente encabezadas por mujeres o monomarentales– toda la responsabilidad organizativa y económica recae en una sola persona. Las familias numerosas deben asumir un coste mucho mayor para cualquier actividad de verano. Las familias reconstituidas pueden tener calendarios de custodia complejos que requieren una mayor coordinación.

Desde UNAF insistimos en que las políticas públicas deben diseñarse desde el reconocimiento de la diversidad familiar. No todas las familias parten de las mismas circunstancias ni tienen las mismas necesidades.

Ascensión Iglesias (UNAF): "

Las políticas públicas deben diseñarse desde el reconocimiento de la diversidad familiar

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¿Qué soluciones reclama UNAF específicamente para las familias monoparentales, más dependientes de los abuelos?
–Las familias monoparentales necesitan medidas específicas porque afrontan mayores dificultades objetivas para conciliar.

Reclamamos prioridad en el acceso a campamentos y actividades públicas, ayudas económicas suficientes para el cuidado durante las vacaciones, horarios de actividades compatibles con la jornada laboral, ampliación de los permisos de conciliación, reconocimiento efectivo de su realidad en todas las políticas públicas.

Las abuelas y abuelos pueden ser un apoyo muy valioso, pero nunca deberían convertirse en la única respuesta.

¿Qué modelos familiares quedan fuera de las ayudas actuales, incluso tras la reforma de 2025?
–Aunque la reforma supone un avance, sigue dejando fuera muchas situaciones reales. Persisten las dificultades para familias con hijos e hijas nacidos antes de las fechas contempladas en la reforma, familias con hijos e hijas de más de 8 años que siguen necesitando cuidados, familias reconstituidas, familias con custodia compartida o situaciones de especial vulnerabilidad que no siempre encajan en los requisitos administrativos.

El problema de fondo es que muchas ayudas siguen respondiendo a un modelo familiar que ya no representa la diversidad existente.

¿Dónde está el límite entre «apoyo» y «sobrecarga» para los abuelos cuidadores en verano?
–Sabemos que el 85% de las abuelas y abuelos españoles participa en el cuidado de sus nietos y nietas, y que el 46,7% lo hace de forma habitual, según el informe sobre Edadismo publicado por el CIS en 2025. Los abuelos y las abuelas desempeñan un papel fundamental en muchas familias y su apoyo suele prestarse de forma generosa y voluntaria. Sin embargo, cuando el cuidado deja de ser una elección y pasa a convertirse en una obligación durante semanas o meses porque no existen alternativas, hablamos de una sobrecarga y esto no debería normalizarse. La conciliación no puede sostenerse sobre el trabajo invisible de las personas mayores.

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Cuando el cuidado deja de ser una elección y pasa a convertirse en una obligación hablamos de una sobrecarga y esto no debería normalizarse

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¿Qué alternativas reales existen para las familias sin red de abuelos disponible?
–Actualmente existen muy pocas alternativas accesibles. Las principales son campamentos urbanos, programas municipales de conciliación, actividades organizadas por entidades sociales, medidas de flexibilidad laboral cuando las empresas las permiten. El problema es que estas opciones son insuficientes, desiguales según el territorio y, en muchos casos, incompatibles con los horarios laborales.

¿Cómo valora UNAF la reforma de permisos de 2025 y sus límites (dos semanas, solo hijos nacidos tras agosto de 2024)?
–Valoramos positivamente cualquier avance que amplíe los derechos de conciliación, pero consideramos que la reforma resulta claramente insuficiente.

Dos semanas de permiso apenas cubren una pequeña parte de las vacaciones escolares y, además, establecer diferencias según la fecha de nacimiento del menor genera desigualdades difíciles de justificar. La conciliación necesita soluciones estructurales, no respuestas parciales.

Esto lo hemos denunciado también desde la Alianza por la Crianza, que formamos junto a Save the Children, la Federación de Familias Monomarentales (FAMS), la Asociación Madres Solteras por Elección y la Federación Española de Familias Numerosas y Madres Solteras por Elección para reclamar políticas de apoyo a la crianza que incluyan medidas de conciliación y otras medidas necesarias como la prestación universal a la crianza.

¿Qué debería incluir una reforma futura para cubrir el hueco de los 85 días de vacaciones escolares?
–Una reforma ambiciosa debería combinar distintas medidas: ampliación de los permisos retribuidos para el cuidado, una red suficiente de actividades educativas y de ocio accesibles económicamente, mayor flexibilidad laboral, corresponsabilidad efectiva entre mujeres y hombres y financiación estable para programas de conciliación en todas las administraciones.

Desde UNAF y desde la Alianza por la Crianza reclamamos que la conciliación se convierta en una verdadera política de Estado, con medidas estructurales que garanticen el derecho al cuidado, el interés superior de la infancia, y que respondan a la realidad de todas las familias.

¿Qué se puede aprender de modelos europeos como Francia o Suecia?
–Estos países entienden la conciliación como una responsabilidad colectiva y no exclusivamente familiar. Esto se traduce en políticas estables y coordinadas que facilitan compatibilizar el empleo con la crianza durante todo el año, también en vacaciones.

Por ejemplo, Francia ha desarrollado una extensa red municipal de actividades de ocio educativo y cuidados durante las vacaciones, con precios adaptados a la renta familiar. Suecia, por su parte, destaca por unos permisos parentales muy amplios y flexibles, una elevada implicación de los padres gracias a permisos intransferibles que fomentan la corresponsabilidad, la posibilidad de adaptar la jornada laboral durante los primeros años de crianza y una red pública de educación y cuidados infantiles muy accesible económicamente.

No se trata de copiar un modelo concreto, sino de avanzar hacia un sistema en el que la conciliación pase a ser un derecho garantizado por las políticas públicas, con independencia del tipo de familia o del lugar donde se resida.

¿Qué relación ve UNAF entre esta falta de conciliación y la caída de la natalidad?
–La decisión de tener hijos o hijas depende de múltiples factores, pero la dificultad para conciliar es uno de los más importantes.

Cuando las familias perciben que criar implica asumir en solitario el coste económico, laboral y organizativo del cuidado, muchas retrasan o renuncian a ampliar la familia.

Las políticas familiares no deben plantearse únicamente como una respuesta a la natalidad, sino como una garantía de derechos para las familias y para la infancia. Sin embargo, mejorar la conciliación también favorece que quienes desean tener hijos o hijas puedan hacerlo sin asumir un coste desproporcionado.

Si tuviera que resumir en una frase la principal exigencia de UNAF de cara al próximo verano, ¿cuál sería?
–La conciliación no puede depender del nivel de renta ni de la disponibilidad de los abuelos y abuelas: necesitamos políticas públicas que garanticen el derecho al cuidado y tengan en cuenta la diversidad de todas las familias.

¿Qué cambió con la reforma del permiso por nacimiento y cuidado (2025)?

  • El Real Decreto-ley 9/2025, aprobado el 29 de julio de 2025 y en vigor desde el 31 de julio, amplió el permiso por nacimiento y cuidado del menor en España, reforzando los derechos de ambos progenitores.
  • El permiso individual e intransferible pasó de 16 a 19 semanas por progenitor en familias biparentales, y de 26 a 32 semanas en familias monoparentales, tras la sentencia del Tribunal Constitucional de 2024 que obligó a igualar estas últimas con las de dos progenitores.
  • Se reparte en tres tramos: seis semanas obligatorias y continuas tras el nacimiento; once semanas (22 en monoparentales) de uso flexible durante el primer año, a jornada completa o parcial; y dos semanas adicionales (cuatro en monoparentales) que podrán disfrutarse de forma flexible hasta que el menor cumpla ocho años.
  • Esas últimas semanas de cuidado flexible, la gran novedad de la norma, estarán disponibles a partir del 1 de enero de 2026.
  • La reforma tiene carácter retroactivo para nacimientos y adopciones desde el 2 de agosto de 2024, lo que permite a miles de familias reclamar las semanas adicionales.
  • La Seguridad Social abona la prestación al 100% de la base reguladora y exenta de IRPF, sin coste directo para las empresas.
  • En partos o adopciones múltiples, o con discapacidad del menor, se suma una semana más por hijo; los nacimientos prematuros o la hospitalización neonatal pueden alargar el permiso hasta 13 semanas.
  • El Congreso convalidó el decreto el 9 de septiembre de 2025, tras años de presión sindical y de asociaciones familiares para acercar España a los permisos más largos de Europa.
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