No era un genio del siglo XXI

Llevamos unas semanas, tanto en el mundo académico como fuera de él, hablando del profesor de sociología en la Universidad de Cambridge ya fallecido, Jason Arday.
Omar Jerez
Artista
31 de agosto de 2026
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Foto de graduación de Jason Ardey. © Universidad de Cambridge

La cuestión es que este profesor contaba con una serie de hazañas que eran impropias de nuestra especie humana. Él dijo, en diferentes entrevistas, que nació con autismo y discapacidad intelectual del desarrollo, lo que le impidió hablar hasta los 11 años de edad; que fue analfabeto funcional hasta los 18 años, y que, a pesar de todas estas dificultades, llegó a ser, con 37 años, el afrodescendiente más joven en ser profesor de sociología en la historia de la Universidad de Cambridge. Contada por él mismo en diferentes medios de comunicación masiva, narró también, entre otras proezas, que corrió 30 maratones en un mes y que había conseguido recaudar él solo más de cinco millones de libras para un acto de caridad.

Pero todo esto saltó a la luz cuando se descubrió que la tesis doctoral que presentó en el año 2015 era un plagio de otra investigadora, Paula Zwozdiak-Myers, a la que, nada más y nada menos, Jason Arday había plagiado más de 200 pasajes de su trabajo académico. Ahora, la pregunta que nos hacemos todos es: ¿quién es el responsable de que una persona que mintió sistemáticamente y a quien todos dieron credibilidad haya generado una serie de hechos que no se correspondían con la realidad? Su historia en la Universidad de Cambridge, que dio la vuelta al mundo, fue tan inspiradora que le llegaron a otorgar dos doctorados honoris causa en diferentes universidades.

La historia es que a Jason Arday lo estuvieron utilizando como arma política y, en el momento en que se comprobó que la noticia del plagio era real, todo lo que aconteció sobre este profesor fue algo inenarrable.

Ahora entremos en materia y volvamos a hablar de la cultura woke, que es sumamente perniciosa y donde, una vez más, este tipo de actos muestran que un soporte ideológico está por encima de los logros técnicos desde la excelencia. La historia es que a Jason Arday lo estuvieron utilizando como arma política y, en el momento en que se comprobó que la noticia del plagio era real, todo lo que aconteció sobre este profesor fue algo inenarrable.

Por poner un ejemplo más pedagógico, yo soy semita étnicamente, y por el hecho de ser, digamos, alguien que no tiene unas bases europeas, si hago algo que no se corresponde con la legalidad, debo ser sancionado exactamente igual que cualquier ciudadano, independientemente del origen de sus progenitores. Por lo tanto, la responsabilidad es de la Universidad de Cambridge, ya que decidió generar una narrativa que encajara con su lema supuestamente progresista, en lugar de trabajar con los alumnos más destacados, sin importar su origen étnico. No es la primera vez ni será la última que tengamos un caso como el del mencionado profesor de sociología.

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