¿Por qué no tantos adolescentes van andando o en bici al instituto?

Un estudio de la Universidad de La Laguna concluye que la distancia, el tráfico, la seguridad del trayecto, el esfuerzo físico y el peso de las mochilas son los principales factores que frenan el desplazamiento a pie o en bici de los adolescentes al instituto, con diferencias entre chicos y chicas que, en general, son limitadas.
MagisterioMiércoles, 26 de agosto de 2026
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La distancia, el tráfico y la seguridad del trayecto explican en parte que no haya más adolescentes que vayan a clase a pie o en bicicleta. © ADOBE STOCK

Un estudio liderado por la Universidad de La Laguna concluye que la distancia, el tráfico y la seguridad del trayecto explican buena parte de que no haya más adolescentes que vayan a clase a pie o en bicicleta. La investigación también sitúa el esfuerzo físico y el peso de las mochilas entre los elementos que más condicionan estos desplazamientos.

Barreras en el trayecto

El trabajo, publicado en Journal of Transport & Health, analiza a 707 adolescentes de 19 centros de enseñanza secundaria de España, con una edad media de 14 años. Según la ULL, el 59,7 % de los participantes se desplazaba al centro de forma activa, principalmente caminando, pero los resultados muestran que siguen pesando las mismas barreras para buena parte del alumnado.

Entre los obstáculos detectados aparecen la falta de iluminación, la percepción de inseguridad o delincuencia y los recorridos con pendientes pronunciadas, factores que influyen especialmente en el desplazamiento pasivo entre las chicas. El estudio subraya, además, que la principal diferencia entre sexos es que las adolescentes mencionan con más frecuencia el peso de la mochila como dificultad para ir andando o en bicicleta.

Medidas para impulsar la movilidad activa

Los investigadores apuntan que las diferencias por sexo son, en general, limitadas, y que variables como la distancia entre el domicilio y el centro, la comodidad del recorrido, el tráfico y las condiciones del entorno son determinantes para explicar por qué parte del alumnado no elige ir a pie o en bici. Por ello, proponen reforzar el alumbrado público, mejorar las infraestructuras peatonales y ciclistas y reducir los riesgos asociados al tráfico.

El equipo también plantea reducir la carga física del alumnado mediante un mayor acceso a taquillas o la digitalización del material escolar, medidas que podrían resultar especialmente útiles entre las alumnas. La ULL recuerda que el trayecto escolar puede repetirse hasta diez veces por semana y que, por tanto, supone una oportunidad para aumentar la actividad física diaria y reducir, al mismo tiempo, el tráfico motorizado y las emisiones contaminantes.

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