"A ritmo de likes": el alumnado que lleva el ciberacoso a escena
La obra se desarrolla en un gabinete psicológico en el que coinciden personajes con experiencias muy diferentes, FOTO: JOSE ARRÓNIZ
Un teléfono móvil de grandes dimensiones domina el escenario. A su alrededor aparecen una adolescente víctima de ciberacoso, un niño atrapado por los videojuegos, un adulto incapaz de separarse de su dispositivo, un influencer y una joven acosadora. También intervienen la inteligencia artificial y un abuelo que representa la brecha tecnológica. Son los protagonistas de «A ritmo de likes», el undécimo montaje de Percuseve y una propuesta que transforma el escenario en aula para examinar cómo la tecnología atraviesa las relaciones personales.
La obra se desarrolla en un gabinete psicológico en el que coinciden personajes con experiencias muy diferentes. Este punto de partida permite observar los efectos de los medios digitales desde perspectivas diversas, sin reducir el problema a una única conducta o generación. El ciberbullying, la dependencia del móvil, el bienestar emocional, el uso problemático de los videojuegos y la búsqueda de aprobación en las redes sociales componen un retrato de la vida cotidiana digital de jóvenes y adultos.
La singularidad del montaje reside en que está creado e interpretado por adolescentes. El grupo Percuseve está formado por alumnado de Secundaria del Centro de Enseñanza Severo Ochoa de Los Garres, en Murcia. Los estudiantes participan en una creación colectiva que les permite hablar con sus propios códigos sobre preocupaciones que conocen de cerca, favoreciendo una conexión entre iguales difícil de alcanzar mediante una charla convencional.
En «A ritmo de likes», la palabra comparte protagonismo con el movimiento, la música y el ritmo. El teatro se combina con percusión, rap, danza y creación audiovisual para construir una experiencia escénica dinámica. Los intérpretes convierten objetos cotidianos y su propio cuerpo en instrumentos, de manera que cada sonido ayuda a expresar el aislamiento, la ansiedad, la presión social o el conflicto que pueden surgir en los entornos digitales. La percusión se convierte así en un lenguaje narrativo y emocional.
El montaje no presenta la tecnología como un enemigo, sino como un espacio que exige responsabilidad, acompañamiento y pensamiento crítico. La presencia de diferentes generaciones permite abordar tanto la sobreexposición de los adolescentes como la dependencia adulta y las dificultades de quienes quedan al margen de la transformación digital. Frente a las respuestas simples, la obra propone una reflexión compartida sobre los hábitos tecnológicos y sus consecuencias.
La historia también presta atención a los distintos papeles que aparecen en una situación de acoso. No se limita a observar a la víctima, sino que incorpora a quien agrede, a quienes contemplan lo sucedido y al entorno que debe detectar las señales. Esa mirada colectiva conecta con la necesidad de mantener miradas atentas ante el acoso escolar y de intervenir antes de que la violencia se normalice o se prolongue a través de las pantallas. El silencio del entorno también forma parte del problema.
El ciberacoso añade una dificultad específica: no termina cuando acaba la jornada escolar. Los mensajes, las imágenes y los comentarios pueden acompañar a la víctima durante todo el día y entrar en espacios que antes funcionaban como refugio. Esta continuidad de la amenaza obliga a reforzar la prevención, la escucha y la coordinación entre alumnado, familias y profesorado. Percuseve lleva esa realidad a escena mediante situaciones reconocibles, evitando que el conflicto digital permanezca como algo abstracto.
Cada representación puede completarse con un coloquio posterior con el alumnado. Esta conversación permite ordenar las emociones despertadas durante la función, identificar conductas de riesgo y trasladar la experiencia teatral a la convivencia del centro. El espectáculo deja de ser solamente una actividad cultural para convertirse en una herramienta pedagógica activa, capaz de abrir preguntas que después pueden trabajarse en tutorías o programas de bienestar emocional.
La propuesta puede integrarse en iniciativas de Educación, Cultura, Juventud, Igualdad o Servicios Sociales. Su formato facilita que ayuntamientos y centros escolares incorporen la función a programas de prevención del acoso, promoción de la salud mental o educación digital. La combinación de lenguajes escénicos amplía las posibilidades de participación y ofrece al alumnado una vía diferente para hablar de asuntos que, en ocasiones, resultan difíciles de expresar directamente. El teatro crea una distancia segura desde la que reconocer experiencias y pedir ayuda.
Ese enfoque enlaza con otros proyectos que han recurrido a las artes escénicas para concienciar a los adolescentes. El teatro permite representar las consecuencias de cada decisión, explorar alternativas y mostrar que todas las personas implicadas tienen capacidad para cambiar el desenlace. Como ya han demostrado otras experiencias de teatro contra el acoso escolar, la ficción puede convertirse en un ensayo para convivir mejor.
«A ritmo de likes» es el undécimo trabajo de Percuseve, un proyecto con una extensa trayectoria dentro y fuera de Murcia. Desde sus primeros montajes, el grupo ha apostado por creaciones propias y colectivas centradas habitualmente en temas sociales. Su metodología coloca al alumnado en el centro de todo el proceso artístico y convierte la producción teatral en una experiencia de aprendizaje cooperativo real.
A lo largo de su recorrido, Percuseve ha recibido diversos reconocimientos nacionales. Entre ellos figuran el primer premio y el premio del público en la fase nacional de los Premios Buero de Teatro Joven de 2014, el Premio Crearte 2013 y el Premio Especial de los Premios Buero de 2019 por el uso continuado de las artes escénicas como herramienta pedagógica. También fue nominado en 2022 a los Premios Mentes AMI de la Fundación Atresmedia. Estos galardones respaldan una labor educativa sostenida durante años.
El grupo también ha llevado sus espectáculos a escenarios de Madrid, Santander, Vigo, Zaragoza, Barcelona, Ciudad Real y numerosos municipios de la Región de Murcia y la Comunidad Valenciana. Su trayectoria internacional incluye la participación en el Festival de Teatro Juvenil Soukani de Ostrov, en la República Checa, y en el Festival Internacional de Teatro Educativo de Campagna, en Italia. Cada desplazamiento amplía el horizonte cultural del alumnado y convierte el proyecto en una experiencia más allá del aula.
Durante 2025, Percuseve ganó el concurso «Murcia 1200: School Talent On Stage» con la obra «A ritmo de Murcia» y participó en la Bienvenida Universitaria de Murcia y en el II Congreso de Bienestar Emocional y Promoción de la Salud Mental de Cartagena. En marzo de 2026 se incorporó además a la programación del I Encuentro de la Red Temática «ConVIVENCIAS en POSITIVO», celebrado en Murcia. Su presencia en estos encuentros refleja la capacidad de las artes escénicas escolares para intervenir en los debates educativos contemporáneos.
«A ritmo de likes» resume esa trayectoria y la proyecta sobre uno de los grandes retos actuales de la educación: enseñar a convivir también en internet. Al subir al escenario sus dudas, temores y contradicciones, los adolescentes de Percuseve no ofrecen una lección cerrada. Invitan a otros jóvenes a observarse, conversar y preguntarse qué relación quieren mantener con las pantallas. El resultado es un ejercicio de ciudadanía digital crítica construido desde el ritmo, el movimiento y la creación colectiva.
