Educación atribuye los malos resultados de PISA a la reducción de matemáticas y lenguas
«No son unos buenos resultados», ha reconocido Vera después de conocerse la evaluación, en la que Baleares ha retrocedido respecto a 2022 en las tres competencias analizadas, especialmente en comprensión lectora, donde la caída alcanza los 31 puntos. El conseller ha sostenido que la aplicación en Baleares de la Ley Orgánica de Modificación de la LOE (LOMLOE), que entró en vigor en 2021, ha sido «negativa para los alumnos» y ha considerado que los resultados de PISA constituyen una prueba de ello.
Según Vera, los currículos derivados de la normativa estatal redujeron el peso de materias fundamentales como matemáticas y lenguas, también en etapas como bachillerato, y en Baleares tampoco se desarrolló entonces la parte autonómica del currículo. La Conselleria ha defendido que los nuevos currículos implantados en el curso 2025-2026 pretenden revertir esta situación mediante un aumento de las horas de matemáticas y un refuerzo de las lenguas, además de situar los conocimientos y las competencias básicas en el centro del aprendizaje.
El titular de Educación confía en que estos cambios permitan corregir progresivamente las carencias detectadas y mejorar los resultados de los estudiantes baleares en próximas ediciones de las evaluaciones internacionales.
Por su parte, STEI ha rechazado este martes que la OCDE cargue «los malos resultados» del informe a la falta de preparación del profesorado en nuevas tecnologías, en vez de «a la raquítica inversión» en educación «para tapar las carencias del modelo». El sindicato ha llamado la atención en un comunicado sobre el hecho de que la OCDE, responsable de PISA, es un organismo económico, «una especie de ‘súper Ministerio de Educación mundial’, que quiere homogeneizar los sistemas educativos de los países supuestamente avanzados».
El STEI recalca que la OCDE «obedece a unos intereses y a una ideología, no es un actor neutral» y advierte de que en ningún caso, puede ser el referente para diseñar las políticas educativas. Se opone al descrédito público y el cuestionamiento de la profesión, «mientras se pasa de puntillas sobre la raquítica inversión educativa en términos de porcentaje del PIB, por debajo de lo que se destina a Defensa».
El STEI tilda de «un ejercicio de cinismo exigir milagros académicos cuando más de 57.000 alumnos de las Islas Baleares necesitan medidas específicas de apoyo educativo y no pueden seguir el ritmo ordinario de las clases ante la falta de especialistas, recursos y atención individualizada en las aulas». Los datos han puesto de manifiesto que el alumnado practica una lectura precipitada y fragmentaria que afecta de forma severa a la comprensión de textos complejos.
En el contexto actual, el sindicato advierte de que la omnipresencia de las pantallas y el diseño algorítmico fomentan una «delegación cognitiva sistemática» que debilita la capacidad de atención profunda, el pensamiento crítico y los procesos esenciales de aprendizaje en las aulas. STEI reclama «una verdadera dignificación de la profesión docente» y que la educación sea una prioridad de los gobiernos, con un presupuesto que responda a las necesidades reales del sistema educativo, con la dotación adecuada de recursos para atender la diversidad y unos equipamientos adaptados a la emergencia climática.
El sindicato ANPE, por su parte, ha advertido de que Baleares «no puede normalizar» situarse reiteradamente por debajo de la media española en lectura, matemáticas y ciencias y ha reclamado más recursos, plantillas docentes estables y una reducción de las ratios para mejorar los resultados educativos. El sindicato ha analizado este martes los resultados del informe PISA, que vuelven a situar a los estudiantes de Baleares por debajo del promedio nacional en las tres competencias evaluadas, y ha considerado que deben servir como «una llamada de atención» para analizar los problemas estructurales del sistema educativo de las islas.
ANPE ha matizado que PISA «no mide por sí solo la calidad de un sistema educativo» y tampoco permite atribuir sus resultados a una única causa, por lo que ha pedido tener en cuenta las particularidades sociales, económicas y territoriales de Baleares. Entre estos factores, el sindicato ha destacado la elevada movilidad y diversidad del alumnado, la presión demográfica que soportan numerosos centros educativos y una estructura socioeconómica muy vinculada al turismo y los servicios, que puede favorecer en algunos casos la incorporación temprana de los jóvenes al mercado laboral. A estas circunstancias añade las dificultades existentes para consolidar plantillas docentes estables debido a la insularidad, el elevado precio de la vivienda y el coste de la vida.
