El 37% de las familias negocia o cede ante sus hijos al comprar alimentos
Aunque la nutrición ocupa el primer lugar entre las prioridades declaradas, la decisión final se negocia con frecuencia dentro del hogar. IMAGEN GENERADA POR IA
La salud gana peso en las compras de alimentación asociadas al inicio del curso. El 51% de los hogares con hijos de entre 3 y 18 años elige los productos principalmente por su carácter saludable o nutritivo, según el último barómetro mensual de GELT sobre los hábitos de consumo durante la vuelta al colegio.
Este criterio se sitúa muy por encima de la practicidad de los alimentos, prioritaria para el 18% de las familias; del gusto de los hijos, señalado por el 17%; y del precio, que únicamente aparece como principal factor de decisión para el 11% de los hogares analizados.
La composición de la cesta refleja esa preocupación. La fruta y los snacks saludables están presentes en el 58% de las compras vinculadas al regreso a las aulas, el mismo porcentaje registrado por los lácteos y los yogures.
A continuación aparecen los alimentos para el táper, adquiridos por el 46% de las familias; los cereales y las galletas de desayuno, con un 44%; y los zumos y otras bebidas, con un 42%. Los productos específicos para el recreo forman parte de la cesta del 32% de los hogares.
El comienzo del curso también repercute en el presupuesto familiar destinado a la alimentación. La mitad de los hogares asegura gastar entre 20 y 100 euros: un 29% desembolsa entre 20 y 50 euros y otro 21% sitúa el gasto entre 50 y 100 euros.
Por encima de esas cantidades, un 17% afirma superar los 100 euros de gasto, mientras que el 11% mantiene el desembolso por debajo de los 20 euros. Sin embargo, uno de los resultados más relevantes es que el 21% de las familias no sabe precisar cuánto dinero dedica a estas compras.
Esta dificultad para cuantificar el desembolso convive con un perfil de compra definido. Siete de cada diez personas responsables de gestionar las adquisiciones escolares son mujeres y cerca de tres de cada cuatro viven en pareja con hijos. Además, casi seis de cada diez hogares participantes declaran unos ingresos netos mensuales de entre 1.000 y 3.000 euros.
Aunque la nutrición ocupa el primer lugar entre las prioridades declaradas, la decisión final se negocia con frecuencia dentro del hogar. Cuando el alimento favorito de los hijos no es la alternativa más saludable, el 49% de las familias busca una opción que combine un mejor perfil nutricional con los gustos de los menores.
En otros casos, las familias recurren a diferentes fórmulas de equilibrio. El 21% negocia y alterna productos, mientras que un 16% termina comprando la opción preferida por los hijos para favorecer que coman a gusto. Otro 14% toma la decisión en función del producto o del momento.
En conjunto, el 37% de los hogares acaba negociando o cediendo ante las preferencias de los menores. Los resultados muestran así una distancia entre la intención inicial de realizar una compra saludable y las decisiones concretas que se adoptan al llenar la cesta.
La vuelta al colegio revela, por tanto, que la compra de alimentos no depende únicamente del precio o de sus propiedades nutricionales. La conciliación entre salud y aceptación se convierte en un elemento central para las familias, que buscan productos adecuados para el día a día escolar sin perder de vista los gustos de sus hijos.
