El comedor escolar se encarece en Galicia: las familias afrontan subidas de hasta 20 euros al mes

Las ANPA advierten de incrementos de hasta 20 euros mensuales por alumno y de tarifas que ya superan los 100 euros en algunos centros. La Xunta reivindica que ha triplicado desde 2018 los fondos destinados a estos comedores, mientras las asociaciones recuerdan que la ayuda por usuario y día sigue congelada y el Gobierno gallego reclama al Estado financiación para asumir las nuevas exigencias alimentarias.
Estrella López MartínezLunes, 14 de septiembre de 2026
0

El conselleiro de Educación, Ciencia, Universidades e FP, Román Rodríguez, durante su visita el pasado mes de abril al comedor del Colexio Plurilingüe de Tenorio, en Cerdedo Cotobade (Pontevedra), para conocer sus instalaciones renovadas tras el incendio sufrido en febrero. © XUNTA DE GALICIA

Las ANPA alertan de incrementos de hasta 20 euros al mes por alumno y de recibos que ya superan los 100 euros. El Gobierno gallego defiende que ha triplicado desde 2018 los fondos destinados a los comedores gestionados por las asociaciones y acusa al Ejecutivo central de imponer nuevas exigencias alimentarias sin aportar financiación.

La vuelta a las aulas llega este curso con una preocupación añadida para numerosas familias gallegas: cuánto va a costar el comedor escolar. El encarecimiento general de los alimentos y las nuevas exigencias introducidas por la normativa estatal sobre alimentación en los centros educativos están poniendo especialmente a prueba a los comedores gestionados por las asociaciones de madres y padres, que advierten de las crecientes dificultades para cuadrar las cuentas sin trasladar parte del sobrecoste a las familias.

La situación, sin embargo, no afecta por igual a todos los centros. En Galicia conviven distintos modelos de comedor. Por un lado, están los gestionados directamente por la Xunta, ya sea con cocina propia o a través de empresas de catering. Por otro, aquellos en los que son las propias ANPA las que asumen la organización y gestión del servicio, además de los dependientes de ayuntamientos u otras entidades. Es en este segundo grupo donde las dificultades económicas se están haciendo más evidentes.

El caso de Vigo permite poner cifras a esa preocupación. Foanpas, que gestiona 24 comedores, calcula que las nuevas condiciones han encarecido en unos 20 euros mensuales el coste por alumno. La entidad advierte, además, de que hay centros en los que las tarifas fijadas para este curso superan por primera vez los 100 euros mensuales por usuario.

Pero detrás de esta subida no está únicamente la inflación. La nueva normativa estatal obliga a reforzar los criterios nutricionales de los menús escolares, dando prioridad a productos ecológicos, integrales o de temporada y estableciendo, entre otras condiciones, la presencia diaria de fruta y verdura. Las familias no cuestionan el objetivo de mejorar la alimentación infantil, pero sí constatan una consecuencia inmediata: servir cada menú resulta más caro.

Una ayuda por menú que permanece congelada

Es precisamente en este punto donde las ANPA ponen el foco. La Consellería de Educación destina 1,8 millones de euros a cofinanciar los comedores escolares gestionados por estas asociaciones, pero la cuantía de la subvención por usuario y día se mantiene en los mismos niveles que en las cuatro convocatorias anteriores.

Las cantidades oscilan entre los 0,78 euros diarios por usuario para los comedores de hasta 100 menús, los 0,72 euros para aquellos que atienden entre 101 y 200 comensales y los 0,66 euros para los que superan los 200. Unas aportaciones que no se destinan únicamente a sufragar los alimentos: deben contribuir también a cubrir los gastos de personal, vigilancia y cuidado de los niños, limpieza, mantenimiento, menaje, materiales o seguros.

Desde la perspectiva de las ANPA, la ecuación es sencilla: si aumenta el coste de prestar el servicio pero la subvención por comensal permanece invariable, esa diferencia termina repercutiendo en las cuentas del comedor y, potencialmente, en el recibo que pagan las familias.

La Xunta, sin embargo, hace otra lectura de las cifras. La Consellería subraya que los 1,8 millones reservados para estas ayudas suponen triplicar el presupuesto existente en el curso 2018-19 y señala que la convocatoria de este año aumenta en 200.000 euros, un 12,5 %, respecto a la cuantía inicialmente prevista el año pasado. El ejercicio anterior había partido de 1,6 millones, aunque finalmente la partida se amplió hasta los 1,75 millones debido al elevado número de solicitudes.

Administración y asociaciones miran así dos caras de una misma cifra: mientras la Xunta destaca el incremento del presupuesto global, las ANPA recuerdan que la cantidad que reciben por cada usuario y día sigue congelada y sus costes no dejan de crecer.

La Xunta apunta al Gobierno central

El debate económico ha terminado desembocando también en un conflicto entre administraciones. La Xunta responsabiliza al Gobierno central de aprobar una regulación que obliga a introducir cambios en los comedores sin acompañarla, según sostiene, de los recursos necesarios para financiarlos.

La Consellería resume su posición con una expresión especialmente crítica: considera el nuevo decreto estatal otro ejemplo del «yo invito, tú pagas». Es decir, acusa al Estado de establecer requisitos que encarecen el servicio mientras deja el coste en manos de las comunidades autónomas y de quienes gestionan los comedores. Según la respuesta facilitada por la Xunta para este reportaje, el Gobierno central aporta «0 euros a los comedores gallegos» para afrontar estas nuevas obligaciones.

El Ejecutivo autonómico cifra en casi 67 millones de euros por curso su inversión global en el funcionamiento de los comedores escolares. En esa cantidad incluye tanto los que gestiona directamente —con cocina propia o mediante empresas— como las ayudas destinadas a las familias y a las ANPA y los convenios con ayuntamientos y entidades de atención a la diversidad.

Según los datos de la Consellería, el sistema presta servicio a 78.840 personas y proporciona alrededor de 11 millones de menús por curso. La mayoría de los usuarios comen gratuitamente o abonando un euro al día.

Ayudas directas a las familias

La respuesta de la Xunta al incremento de los costes no se limita a las subvenciones destinadas a las ANPA. El pasado curso puso en marcha una nueva convocatoria de ayudas de 150 euros por hijo para las familias usuarias de comedores gestionados por ANPA, ayuntamientos y centros concertados. Para el curso 2026-27 anuncia, además, una segunda línea de 100 euros dirigida a familias con rentas per cápita de entre 6.000 y 10.000 euros.

Existe, no obstante, una cuestión temporal importante: las convocatorias funcionan a curso vencido. Es decir, permiten sufragar gastos ya realizados, pero no proporcionan necesariamente liquidez inmediata para afrontar el encarecimiento en el momento en que se produce. De hecho, la convocatoria para las ANPA publicada este año está destinada a cubrir los gastos correspondientes al curso 2025-26.

La orden deja abierta, además, la posibilidad de ampliar el crédito destinado a estas ayudas y permite compatibilizarlas con aportaciones de otras administraciones, siempre que la financiación total no supere el coste real de la actividad.

Más calidad, pero también más coste

En medio de la discusión sobre quién debe asumir la factura hay una cuestión sobre la que apenas existe discrepancia: la necesidad de ofrecer a los niños una alimentación equilibrada y de calidad.

La Xunta sostiene que sus comedores ya aplicaban criterios de alimentación saludable antes de la entrada en vigor de la nueva normativa estatal. En los centros con cocina propia, los menús son elaborados por el equipo de comedor –dirección, responsable del servicio y personal de cocina– con la participación del Consejo Escolar y tomando como referencia los menús saludables del Sergas. La Consellería asegura, además, que la dotación económica de los centros podrá complementarse si la adaptación a las nuevas exigencias lo hace necesario.

En los servicios de catering, los menús deben estar firmados por un nutricionista. Los pliegos introducidos en 2023 incorporaron también programaciones trimestrales, fichas técnicas e información nutricional, además de criterios que premian la utilización de frutas, verduras y hortalizas de proximidad. Se valora igualmente que más del 50% de los proveedores estén situados en la zona correspondiente al lote adjudicado y se exige que la cocina central se encuentre a menos de 100 kilómetros de los centros.

El debate, por tanto, no parece estar en si los niños deben comer mejor, sino en quién asume el coste de hacerlo posible. Las ANPA temen que el incremento de los gastos termine trasladándose a las familias; la Xunta reivindica el aumento global de sus recursos y señala al Estado por aprobar nuevas obligaciones sin financiación adicional. Y, en medio de este cruce de responsabilidades, los padres comprueban cómo en determinados centros la factura mensual del comedor ha superado ya la barrera de los cien euros.

"

El debate no parece estar en si los niños deben comer mejor, sino en quién asume el coste de hacerlo posible

"

Para muchas familias, el comedor escolar no es un servicio accesorio. Es una pieza imprescindible para poder conciliar los horarios laborales y escolares. Por eso, detrás de la discusión sobre subvenciones, decretos y competencias late una preocupación mucho más inmediata: que comer en el colegio siga siendo accesible para todos los niños, independientemente de quién gestione su comedor y de qué Administración tenga que pagar finalmente la factura.

0

Boletín de Magisterio

Lo esencial de la educación, cada día en tu correo.

Comentarios