Etxaurren Ikastola estrena un patio inclusivo diseñado con la participación del alumnado
La nueva zona de juegos tiene un diseño permanente y modular, concebido específicamente para el patio de Etxaurren Ikastola.
Etxaurren Ikastola ha puesto en marcha la primera experiencia piloto de JOKALE, un proyecto dirigido a ampliar las formas de jugar, relacionarse y participar durante el recreo. La iniciativa se desarrolló entre los días 9 y 11 de septiembre y culminó con una jornada abierta a las familias.
La intervención parte de un estudio realizado por el AMPA sobre los usos del patio. El diagnóstico detectó que los juegos de balón concentraban una parte importante de la actividad, reduciendo las alternativas disponibles para quienes tenían otros intereses o necesidades.
Frente a esta situación, JOKALE plantea un patio en el que todo el alumnado pueda encontrar su lugar. La propuesta tiene en cuenta la diversidad de edades, perfiles, capacidades y momentos evolutivos, con opciones para el movimiento, la cooperación, la observación, la relación social y la pausa.
El repertorio combina juegos tradicionales de Euskal Herria y de otras culturas con dinámicas diseñadas específicamente por JOKALE. Incluye propuestas físicas y cognitivas, individuales y colectivas, que buscan favorecer el desarrollo motor, emocional, social y cognitivo.
El proyecto no se limita a incorporar nuevos juegos, sino que concede un papel central a la voz del alumnado. Los escolares pueden observar el funcionamiento del patio, plantear ideas, diseñar propuestas, establecer reglas y comprobar cómo funcionan en la práctica.
Esta participación pretende fortalecer la autonomía, el sentido de pertenencia y la responsabilidad compartida sobre un espacio que niñas y niños utilizan cada día. Las aportaciones realizadas durante el piloto serán recopiladas para orientar las siguientes fases del programa.
La nueva zona de juegos tiene un diseño permanente y modular, concebido específicamente para el patio de Etxaurren Ikastola. Su configuración responde a la geometría, la superficie disponible y los usos habituales del recinto escolar.
Los colores, materiales y formas se han elegido para mantener una integración con el entorno y dotar al área de una identidad propia. La organización visual también busca facilitar la orientación, la comprensión de las zonas y el uso autónomo del espacio.
La legibilidad del diseño constituye uno de sus principales criterios educativos. La distribución clara de los recorridos y las áreas de actividad favorece la accesibilidad cognitiva, haciendo que la experiencia resulte más comprensible y previsible para el alumnado.
El diseño y desarrollo corresponden a Taika Atelier, estudio responsable de crear una solución personalizada que pueda ajustarse a las características concretas de cada colegio. La iniciativa cuenta con el impulso del AMPA, la comunidad educativa y el alumnado, además del apoyo institucional de la Diputación Foral de Álava.
Durante los días 9 y 10 de septiembre, las actividades se centraron en conocer el origen y las reglas de los juegos, practicarlos en grupo y aprender a explicarlos a otras personas. Este proceso de aprendizaje entre iguales facilitó que el alumnado se apropiara progresivamente de la nueva zona.
El miércoles participaron los grupos de LH1 y LH2 mediante prácticas guiadas, mientras que el jueves fue el turno de LH3, que añadió una presentación pública a la experiencia. El viernes se celebró una jornada con familias dedicada a la investigación, el diseño y la prueba de juegos creados por los propios escolares.
Durante esta última sesión, niñas y niños observaron el patio, compartieron ideas, definieron reglas y dibujaron con tiza sus propuestas antes de probarlas. El proceso de codiseño del espacio les permitió tomar decisiones reales sobre el funcionamiento del recreo.
Tras las jornadas iniciales, el área permanecerá disponible para su uso cotidiano. El equipo responsable observará las dinámicas que se generen, recogerá información y estudiará el desarrollo de las propuestas formuladas por el alumnado.
La continuidad permitirá comprobar cómo cambia la participación en el recreo y si la diversificación de actividades contribuye a un reparto más equitativo del patio. También servirá para detectar mejoras y valorar nuevas fases de implantación.
Con esta experiencia, Etxaurren Ikastola convierte el recreo en un espacio educativo donde jugar también implica investigar, proponer, colaborar y cuidar lo común. El objetivo final es avanzar hacia un patio más inclusivo, capaz de responder a la diversidad de quienes lo habitan.
