Sánchez anuncia un decreto para aumentar la exigencia de los estudios universitarios

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este viernes la aprobación de un real decreto para ahondar en las exigencias de calidad de los estudios universitarios que se imparten en universidades públicas y privadas y para reforzar la presencialidad de determinados grados y másteres.
EfeLunes, 21 de septiembre de 2026
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Pedro Sánchez, junto a la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, en su visita al ICMAT. © Pool Moncloa / Sandra Armada

Pedro Sánchez ha hecho este anuncio tras recorrer las instalaciones del Instituto de Ciencias Matemáticas (un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y de las universidades Complutense, Autónoma y Carlos III de Madrid), acompañado por la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant.

El jefe del Ejecutivo ha explicado que el nuevo real decreto, que se negociará con la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) y con la comunidad de estudiantes, fijará nuevos requisitos para garantizar que «detrás de cada una de las titulaciones haya una formación universitaria de calidad». Eso se va a traducir en un refuerzo de las exigencias relacionadas con el profesorado, para que al menos el 50 por ciento de sus plantillas de profesores sean doctores, y que el 40 por ciento de las contrataciones sean a tiempo completo, lo que además de reforzar la calidad de la enseñanza servirá para luchar contra la precarización, ha avanzado.

Además, la norma exigirá presencialidad donde sea necesario, especialmente en ámbitos como el sanitario –ha puntualizado–, para evitar que algunas universidades privadas puedan aprovechar la fuerte demanda para ampliar su oferta online sin garantizar «los lógicos y necesarios estándares de presencialidad y calidad». Y es que un título universitario, ha subrayado el responsable del Gobierno, «debe tener valor, se estudie donde se estudie» porque está en juego que «estudiar en España siga abriendo las mismas puertas para todos y que la sociedad siga confiando en quienes salen de nuestras aulas».

En ese sentido, Sánchez ha criticado las ofertas educativas que actúan como las aerolíneas de bajo coste (low cost) y «hacen que lo que era común sea un extra y lo que era una garantía, un negocio». Frente a estas opciones, el Gobierno quiere «un sistema universitario fuerte, capaz de formar talento y sostener la investigación y abrir caminos».

El presidente del Gobierno ha dicho que «no son buenos tiempos para la universidad pública» y ha recordado que en la última década, el número de alumnos matriculados en los centros públicos apenas ha crecido un 3% frente al 128% en los privadas, que además han multiplicado por tres el número de inscritos en másteres y estudios de posgrado, superando ya a los alumnos de la pública.

Para Sánchez, la pérdida de terreno de la universidad pública frente a la privada se debe a tres razones, la principal es «la infrafinanciación de los gobiernos regionales» que priman a los centros privados. «Solo en Madrid, de las 20 universidades que hay, 14 son privadas y solo 6 públicas». «Estamos viendo la obsolescencia programada de lo público, primero se degrada después se reduce la oferta y después se presenta lo privado como la única alternativa, un patrón que conocemos bien y que vemos en otros pilares del estado de bienestar como la Sanidad», ha denunciado Sánchez.

En contraste, desde 2018, el Estado ha aumentado un 78% la financiación directa a las universidades públicas, que reciben mas de 600 millones de euros para proyectos de investigación, ha puesto en marcha un programa para la contratación de profesorado, y ha dedicado 1.300 millones de euros en becas para el curso 2025/26, un 45% más que en 2018.

La segunda razón de la pérdida de terreno de la universidad pública está relacionada con la falta de plazas: solo en 2024-25, las universidades públicas recibieron casi medio millón de solicitudes para poco más de 245.000 plazas, una escasez de plazas que empuja a muchos alumnos a ir a la universidad privada. «Es una elección forzada por la falta de alternativas, una coacción que no garantiza la igualdad de oportunidades en la educación», ha dicho.

Y la tercera razón –ha puntualizado– es que este contexto han favorecido la aparición de universidades que aprovechan para hacer negocio pero una universidad «no puede ser un chiringuito ni una franquicia expendedora de títulos universitarios, no podemos dejar que las universidades se conviertan en un negocio al por mayor», ha concluido el presidente.

Diana Morant también ha defendido el papel de las universidades públicas que son «el gran motor de la investigación» y donde además de hacer ciencia «al máximo nivel», se forma, se potencia el talento nacional y se atrae al internacional, por eso «España es uno de los mejores lugares para hacer ciencia», ha subrayado.

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