El think tank de Espinosa de los Monteros propone una reforma educativa integral y cesar "todo adoctrinamiento woke"
Un informe del think tank Atenea, que preside el exdiputado de Vox Iván Espinosa de los Monteros, analiza la «grave crisis» que atraviesa el sistema educativo español, destacando los «alarmantes resultados» del Informe PISA 2025 que reflejan un «marcado retroceso» en competencias clave como la lectura, las matemáticas y las ciencias. El documento examina las raíces ideológicas de esta decadencia.
Un informe del think tank Atenea analiza la grave crisis que atraviesa el sistema educativo español, destacando los alarmantes resultados del Informe PISA 2025 que reflejan un «marcado retroceso» en competencias clave como la lectura, las matemáticas y las ciencias. El documento examina las raíces ideológicas de esta decadencia, señalando la «influencia tanto del romanticismo de Rousseau como del marxismo pedagógico», que han «priorizado la deconstrucción de la autoridad y la búsqueda de una falsa igualdad por encima de la meritocracia». El texto también critica duramente el «pedagogismo moderno y sus continuas innovaciones metodológicas» que, al «desplazar la transmisión de conocimientos rigurosos hacia un enfoque puramente subjetivo, terminan perjudicando principalmente a los estudiantes de origen humilde». Finalmente, se argumenta que la educación debe ser entendida como «un proceso conservador y jerárquico cuyo propósito fundamental es guiar al alumno a través del esfuerzo y la disciplina intelectual».
En este sentido, el informe de Atenea, elaborado por Francisco José Contreras, se pregunta si nos encontramos ante un «mero desajuste coyuntural o presenciamos el colapso definitivo de un modelo sostenido sobre premisas erróneas». Para comprender las «verdaderas raíces de esta metamorfosis, es imprescindible superar los clichés habituales y analizar las causas profundas, e insospechadamente contraintuitivas, que han erosionado el aprendizaje en las aulas», indica el informe.
El deterioro en la lectura revela un «colapso en la arquitectura cognitiva de los adolescentes». Los datos muestran una correlación directa entre la longitud de los textos y la tasa de fallo, disparándose las equivocaciones de comprensión cuando los alumnos pasan de leer fragmentos de 200 palabras a textos de 400 palabras. El hábito del scrolling y la lectura digital han adiestrado el cerebro para el escaneo fluido y superficial, inhabilitando la concentración lineal y exhaustiva que exige un texto complejo.
El reflejo territorial de este fenómeno arroja «cifras sobrecogedoras». El País Vasco ha perdido 79 puntos en lectura desde 2012, lo que equivale a la evaporación de cuatro años de desarrollo cognitivo. Lo más alarmante es el ritmo de la caída: 47 de esos 79 puntos se perdieron en el único trienio comprendido entre 2022 y 2025, evidenciando un deterioro acelerado donde un joven de 15 años lee hoy al mismo nivel que un niño de 11 años en 2012.
Esta dispersión mental está alimentada por la inmersión continua en ecosistemas digitales hiperestimulantes. La dependencia de las redes sociales, la gratificación instantánea de la red y la urgencia de «pasar pantalla» minan la paciencia intelectual, alteran el sueño y atrofian de raíz la capacidad de reflexión indispensable para el pensamiento crítico.
El informe recuerda que resulta habitual escuchar que las pedagogías contemporáneas –enfocadas en el «aprender a aprender», la primacía de la emoción y el arrinconamiento de la memoria– constituyen innovaciones de vanguardia. En realidad, estas corrientes replican esquemas filosóficos ilustrados, desde la tabula rasa cartesiana hasta las tesis planteadas en 1762 por Jean-Jacques Rousseau en su Emilio.
Rousseau articuló el desprecio por la cultura heredada y la transmisión formal de conocimientos, llegando a sentenciar explícitamente que «la lectura es el azote de la infancia» y reclamando que el niño jamás hiciera nada contra su voluntad. Es preciso distinguir la pedagogía (el arte riguroso de enseñar) del pedagogismo (una ideología metodológica que antepone el cómo enseñar al qué enseñar, sustituyendo los conocimientos por «competencias» líquidas).
Esta obsesión por priorizar la psicología del discente sobre el dominio de la disciplina fue criticada hace décadas por el filósofo Jacques Maritain con singular lucidez: «A fuerza de insistir en que, para enseñar matemáticas a Juan, es más importante conocer a Juan que conocer matemáticas, el profesor acabará por conocer a Juan perfectamente, pero Juan no acabará sabiendo matemáticas».
Atenea recuerda en su informe que durante la segunda mitad del siglo XX, la sociología de inspiración marxista –encabezada por Pierre Bourdieu y su obra La reproducción– difundió la idea de que la escuela y sus exámenes no son más que instrumentos de dominación de clase. Según esta tesis, la evaluación objetiva encubre privilegios sociales, por lo que la excelencia y el mérito debían ser neutralizados en nombre de la justicia social.
Bajo este influjo, las reformas educativas progresistas abolieron distinciones como las matrículas de honor, desvalorizaron el esfuerzo individual e implantaron la aprobación automática. La paradoja resultante ha sido demoledora: al despojar a la escuela pública del rigor académico, la memoria y la exigencia, se convirtió al origen social en el único factor determinante del éxito, destruyendo la función histórica de la escuela como ascensor social para las clases humildes.
Autores como Jean-François Revel e Inger Enkvist han subrayado cómo esta rebaja de estándares ha confinado la cultura alta a los colegios privados de élite. Gregorio Luri sintetiza la tragedia de este igualitarismo mal entendido: «Lo que los niños pobres no aprenden en la escuela, no lo aprenderán en ningún otro lugar».
Según el informe, «la cultura pedagógica dominante ha mutado el significado clásico del aprendizaje para la libertad». Históricamente, educar para ser libre implicaba disciplinar las pasiones y cultivar las virtudes necesarias para alcanzar la madurez moral. Por el contrario, el paradigma actual promociona una libertad entendida como simple autodeterminación irresponsable y ausencia de límites.
A esta visión se suma una «exculpación sistemática del estudiante» dentro del marco escolar. «Las conductas indisciplinadas se psicologizan de inmediato, las expulsiones quedan bloqueadas administrativamente y el fracaso académico carece de consecuencias, garantizando el paso de curso con múltiples asignaturas suspensas», indica el estudio. «Esta arquitectura institucional devalúa la madurez personal del estudiante». Cuando el sistema «elimina los incentivos al esfuerzo y erradica toda consecuencia ante la falta de trabajo, impide que el alumno asuma las riendas de su propio destino». Sobre este vaciado de responsabilidad, Inger Enkvist apunta: «Muchos docentes afirman que los alumnos nunca han asumido tan poca responsabilidad como ahora. ¿Cómo explicar esto? Una respuesta es que la responsabilidad en cuestión nunca se exige de verdad porque si los alumnos no hacen nada, tampoco sucede nada».
Ante el «fracaso acumulado de los resultados», las administraciones públicas han optado por un «hiperintervencionismo burocrático». En lugar de «devolver la centralidad al saber, se somete a los colegios a una vorágine de papeleo, formularios e imposiciones de ‘innovación pedagógica’ permanente». Esta deriva entronca con la advertencia formulada en su día por pensadores como Hannah Arendt, quien denunció cómo las facultades de educación arrinconaron el dominio de la materia –las matemáticas, la literatura o la historia– para transformar la enseñanza en una mera técnica metodológica vacía. El docente queda así degradado de maestro en su materia a gestor administrativo y facilitador emocional.
Esta maraña burocrática «consume la energía del profesorado y distorsiona el propósito primordial del aula». Juan Carlos Corvera describe con claridad las consecuencias de esta hipertrofia: «Muchos centros educativos viven hoy sometidos a una asfixia burocrática que consume energías, tiempo y recursos que deberían estar dedicados a enseñar. La hipertrofia administrativa ha convertido en demasiadas ocasiones la vida escolar en una sucesión de documentos, protocolos, informes y procedimientos que apenas mejoran la calidad real del aprendizaje».
Superar la profunda crisis de las aulas exige «abandonar las recetas metodológicas milagrosas y retomar las bases sólidas del aprendizaje: la restauración del rigor académico, el valor del esfuerzo personal, la centralidad de la transmisión del conocimiento y la plena recuperación de la autoridad del profesor», concluye el informe.
Al mismo tiempo, resulta indispensable preservar el derecho constitucional de las familias a elegir la educación de sus hijos (artículo 27.3 de la Constitución Española), salvaguardando la pluralidad de proyectos educativos frente a las dinámicas de adoctrinamiento uniforme y garantizando la autonomía real de los centros.
Frente a la contundencia de los datos y el deterioro cognitivo de las nuevas generaciones, la cuestión de fondo apela directamente a nuestra responsabilidad colectiva: ¿está nuestra sociedad dispuesta a prescindir de las ficciones pedagógicas amables para reconstruir el valor innegable del mérito, el rigor y la transmisión cultural?
Principios fundamentales para reformar el sistema educativo según el documento
El documento propone estructurar la reforma del sistema educativo español en dos niveles: un programa de reforma integral (propuesta de máximos con la derogación de la LOMLOE) y una reforma quirúrgica (modificaciones puntuales sobre la normativa vigente).
- Restauración del rigor académico: Sitúa la transmisión de conocimientos como el fin primordial de la enseñanza y exige el esfuerzo del alumno. Propone eliminar la promoción automática e implantar exámenes de Estado («reválidas») al final de Primaria, ESO y Bachillerato, con criterios y contenidos homogéneos para toda España y evaluados por autoridades externas.
- Restauración de la autoridad del profesor: Defiende que el docente debe ser una figura de autoridad y conocimiento, no un mero facilitador o colega. Plantea reforzar los procedimientos disciplinarios y proteger legalmente a los profesores ante agresiones o presiones ideológicas e institucionales.
- Titularidad del derecho en las familias: Defiende que el Estado es solo un garante subsidiario y que los padres son los titulares del derecho a elegir la educación de sus hijos. Propone garantizar la libertad de elección mediante la pluralidad ideológico-escolar, hacer público el ideario de los centros, mejorar la financiación concertada (estudiando el cheque escolar) y respetar la educación diferenciada.
- Eliminación de la burocracia estéril: Suprimir la sobrecarga de informes, registros y programaciones exhaustivas para que los docentes centren su tiempo en profundizar en sus asignaturas y preparar las clases.
- Itinerarios tempranos y potenciación de la Formación Profesional: Establecer la bifurcación de trayectorias educativas en la ESO según las aptitudes de los alumnos (a semejanza de otros países europeos) y prestigiar la Formación Profesional media y básica.
- Cese del adoctrinamiento e imposiciones ideológicas: Modificar leyes con interferencias educativas para evitar que se impongan de forma transversal contenidos sobre la moral sexual, enfoque de género o corrientes woke, limitando tales enfoques únicamente a los centros que los incluyan explícitamente en su ideario público.
Si el contexto político impide una reforma integral inmediata, el documento plantea intervenciones directas sobre la ley actual (LOMLOE):
- Garantizar la libertad de elección: Eliminar la adscripción obligatoria por proximidad de domicilio (art. 84.2) y la prioridad legal de la pública sobre la privada/concertada (art. 109).
- Recuperar la exigencia y la cohesión nacional: Suprimir la limitación excepcional de las repeticiones de curso (art. 28.5) y fijar un examen único de acceso a la universidad en todo el territorio nacional (art. 38.3).
- Despolitización del currículo y de la inspección: Eliminar los contenidos ideológicos del Preámbulo y del artículo 1 de la LOMLOE, devolviendo a la inspección educativa un rol enfocado en el cumplimiento legal y la calidad académica.

