Naufragio educativo en España: PISA 2025 confirma el desplome en las competencias clave

Los resultados del informe PISA 2025 suponen un severo correctivo para el sistema educativo español. El rendimiento en Matemáticas y Lectura ha sufrido una caída significativa respecto a 2022, mientras que el área de Ciencias permanece estancada, consolidando puntuaciones que se sitúan entre las más bajas de toda la serie histórica nacional y por debajo de la media de la OCDE.
Diego FranceschMartes, 8 de septiembre de 2026
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Puntuación de España en PISA 2025 (comparativa)
Fuente: PISA 2025 (OCDE)

Desde que España inició su andadura en PISA en el año 2000, el sistema ha buscado una estabilidad que hoy parece más lejana que nunca. Esta edición no solo marca un retroceso respecto a la prepandemia, sino que sitúa al país en un punto de inflexión crítico: tras un cuarto de siglo de reformas, los niveles de competencia actuales son de los más mediocres jamás registrados. PISA no es un mero ranking; es el termómetro estratégico que mide si nuestros jóvenes de 15 años están preparados para resolver problemas complejos y pensar críticamente. Los datos actuales sugieren que estamos fallando en esa misión fundamental.

PISA 2025 es la radiografía de una crisis que va más allá de las aulas y afecta a la base misma del futuro del país.

Resultados y evolución de España en PISA 2025 y comparativa con OCDE y el entorno

Resultados y evolución de España en PISA 2025 y comparativa
FUENTE: PISA 2025 OCDE.

El declive en las áreas troncales

El análisis de las puntuaciones en Matemáticas, Lectura y Ciencias en 2025 frente a los ciclos de 2022 y 2015 revela un deterioro sistémico. Mientras que en Matemáticas y Lectura la caída es directa y alarmante respecto a hace tres años, el estancamiento en Ciencias respecto a 2022 no oculta que los resultados actuales son significativamente inferiores a los de 2015.

Este retroceso ha engrosado la base de la pirámide de bajo rendimiento. El porcentaje de alumnos que no alcanzan el Nivel 2 –el umbral mínimo de competencia necesario para una participación funcional y efectiva en la sociedad moderna– se ha disparado desde 2015:

  • Matemáticas: Aumento de 11 puntos porcentuales en bajo rendimiento.
  • Lectura: Aumento de 15 puntos porcentuales.
  • Ciencias: Aumento de 6 puntos porcentuales.

Tener una masa crítica de estudiantes incapaces de interpretar un texto moderadamente largo o convertir precios a otra moneda (Nivel 2) compromete la empleabilidad y la capacidad crítica de la futura ciudadanía. En el otro extremo, España sigue sufriendo una anemia de excelencia, siendo incapaz de proyectar a sus alumnos hacia los niveles 5 y 6 («top performers»):

  • Matemáticas: España 4% vs. Media OCDE 8%.
  • Ciencias: España 4% vs. Media OCDE 7%.
  • Lectura: España 2% vs. Media OCDE 6%.

La brecha es humillante si miramos a las economías líderes. En Matemáticas, mientras España solo sitúa al 4% en la excelencia, en las regiones chinas de Beijing, Shanghai, Jiangsu y Zhejiang el 54% de sus alumnos alcanza estos niveles superiores, demostrando una capacidad de modelización compleja que en España es una excepción absoluta.

España frente al espejo internacional y la OCDE

España se sitúa hoy por debajo del promedio de la OCDE en las tres áreas tradicionales. La comparación internacional es el espejo donde España debe mirarse para identificar que sus políticas no están replicando las mejores prácticas de los sistemas de alto rendimiento, especialmente de los países asiáticos y bálticos que lideran el ranking.

Existe, no obstante, una excepción sugerente: en la nueva área de Resolución de Problemas Computacionales, España se sitúa cerca de la media de la OCDE. Esto plantea un interrogante de política pública: ¿está el sistema español priorizando la alfabetización digital y el aprendizaje autodirigido en entornos virtuales a costa de sacrificar las competencias básicas de cálculo y comprensión lectora? Los datos sugieren que estamos construyendo una infraestructura digital sobre unos cimientos de conocimientos básicos cada vez más frágiles.

Equidad y resiliencia: la «igualdad en la mediocridad»

El entorno socioeconómico sigue siendo un predictor del éxito, con una brecha de 71 puntos en ciencias entre estudiantes aventajados y desfavorecidos. España presenta una mayor equidad relativa que el promedio de la OCDE (donde la brecha es de 85 puntos), y el estatus socioeconómico solo explica el 9% de la varianza del rendimiento, frente al 12% internacional.

Sin embargo, desde un análisis crítico, esta mayor equidad no es síntoma de un éxito distributivo, sino de un «efecto techo». España parece haber logrado una mayor igualdad reduciendo la dispersión, pero a costa de cercenar la excelencia. Es una equidad en la mediocridad: el sistema es más homogéneo porque falla sistemáticamente en impulsar a sus mejores alumnos hacia arriba. Como nota de esperanza, el 13% de los estudiantes desfavorecidos muestran «resiliencia académica», alcanzando el cuartil superior de rendimiento nacional. Estos alumnos son la prueba de que la movilidad social es posible, aunque el sistema no les proporcione el viento a favor necesario.

El desafío de los recursos y la paradoja digital

La calidad de la enseñanza en España está bajo mínimos por la falta de recursos humanos y materiales. La escasez de personal es ya un problema estructural:

  • Personal docente: El 49% de los alumnos estudia en centros donde falta profesorado (frente al 41% en 2022).
  • Personal de apoyo: La carencia afecta al 72% del alumnado.
  • Infraestructura: El deterioro de edificios e instalaciones ha pasado de afectar al 34% en 2022 al 44% en 2025.

A esta precariedad se suma la gestión de la tecnología. El 54% de los alumnos españoles usa IA generativa (chatbots) semanalmente para estudiar. Sin embargo, el uso recreativo y la distracción digital son lastres pesados: los alumnos que sufren distracciones por dispositivos en clase de ciencias rinden 16 puntos menos. Ante esta realidad, los centros han reaccionado de forma drástica: la prohibición del uso de teléfonos móviles en el recinto escolar ha saltado del 67% en 2022 al 86% en 2025.

Clima escolar: el colapso de la disciplina y el apoyo familiar

El ambiente en los centros se ha enrarecido. El acoso escolar sube al 14%, pero es el absentismo el que marca una cifra crítica: el 34% de los estudiantes admite haber faltado al menos un día de clase en las dos semanas previas a la prueba, y un idéntico 34% reconoce haberse saltado clases sueltas. Estas tasas de absentismo son demoledoras comparadas con el 22% de media de la OCDE.

Este desapego escolar corre en paralelo a una preocupante erosión del apoyo familiar. El interés semanal de los padres por las actividades escolares de sus hijos ha caído del 77% al 69%. En las aulas, a pesar de una ligera mejora teórica en la disciplina, el ruido y el desorden siguen impidiendo trabajar al 39% de los alumnos en las clases de ciencias, creando un entorno hostil para la concentración y el aprendizaje profundo.

El sesgo de las exclusiones regionales y la calidad de los datos

Finalmente, es imperativo analizar los resultados con cautela debido a la calidad de la muestra. España ha registrado un aumento de las exclusiones de estudiantes hasta el 7,9%. La clave reside en las «exclusiones internas» (dentro de los centros), que han sufrido anomalías estadísticas extremas en dos regiones:

  • Cataluña: Pasó del 5,6% al 23,2% de exclusiones internas.
  • Murcia: Aumentó del 4,1% al 12,7%.

Debido a estas irregularidades, los resultados de Cataluña no han sido publicados de forma desglosada. Un nivel tan alto de exclusión suele generar un sesgo al alza en la puntuación general del país, ya que los alumnos excluidos suelen ser aquellos con mayores dificultades. Por tanto, la realidad educativa de España podría ser, incluso, más cruda de lo que muestran estas cifras. Es urgente que el sistema recupere no solo la excelencia y la disciplina, sino también la transparencia estadística para afrontar el desafío de PISA 2028 con garantías de mejora real.

Puntuación general PISA 2025

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Rendimiento en Ciencias por CCAA

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Rendimiento en Lectura por CCAA

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Rendimiento en Matemáticas por CCAA

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Rendimientos por sexo y por CCAA

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