Judit González invita a recuperar el juego sensorial para que los niños vuelvan a aprender con las manos
Vivimos en una época en la que las pantallas ocupan cada vez más espacio en la infancia. Frente a esa realidad, 100 propuestas sensoriales. Más allá de las pantallas (Oberon) propone volver a lo esencial: aprender haciendo, descubriendo, manipulando y experimentando.
Judit González Martín, maestra de Educación Primaria y Pedagogía Terapéutica desde 2011 y creadora del perfil divulgativo @mami_ternura, reúne cien actividades pensadas para niños de entre 3 y 6 años que ayudan a desarrollar la creatividad, la concentración, la autonomía y la motricidad a través del juego sensorial y el contacto con materiales reales.
Tras el éxito de su primer libro dedicado al juego sensorial, Judit González amplía ahora su propuesta poniendo el foco en una etapa clave del desarrollo infantil. Una invitación a sustituir parte del tiempo frente a las pantallas por experiencias que despiertan la curiosidad y el asombro, dos motores fundamentales del aprendizaje.
«La ciencia nos dice que el cerebro de un niño no se nutre de píxeles, sino de experiencias», explica la autora en la introducción del libro. Lejos de plantear una demonización de la tecnología, la obra reivindica la importancia de que los niños puedan tocar, experimentar, equivocarse, crear y descubrir con sus propias manos.
Lejos de ser un libro de manualidades, esta obra es una invitación a redescubrir el juego como herramienta de desarrollo. Porque, como explica la autora, «el cerebro de un niño no se nutre de píxeles, sino de experiencias».
Desde pintar con canicas hasta crear pequeños mundos, fabricar botellas sensoriales, recorrer senderos de piedrecitas, experimentar con masas, desarrollar la motricidad fina o construir escenarios simbólicos, las cien propuestas convierten objetos cotidianos en oportunidades de aprendizaje.
Todas las actividades están pensadas para realizarse con materiales sencillos (cartón reciclado, legumbres, piedras, pintura, botellas o elementos que cualquier familia tiene en casa), demostrando que estimular el desarrollo infantil no requiere grandes inversiones, sino tiempo compartido y creatividad.
Cada propuesta puede leerse de un vistazo e incluye los materiales necesarios, el paso a paso, las capacidades que estimula, preguntas para favorecer la reflexión del niño y sugerencias para adaptar la actividad.
Más allá del resultado final, el libro reivindica el valor del proceso: equivocarse, ensuciarse, experimentar y descubrir forman parte del aprendizaje.
Las cien actividades se organizan en siete bloques que acompañan las distintas necesidades del desarrollo infantil:
- Mini mundos, donde el juego simbólico ayuda a comprender la realidad y desarrollar el lenguaje.
- Botellas mágicas, pensadas para favorecer la autorregulación emocional y la atención.
- Masas sensoriales, que estimulan el sentido propioceptivo y fortalecen las manos.
- Arte en movimiento, para experimentar con el color sin miedo al error.
- Aventuras cotidianas, inspiradas en la filosofía Montessori para fomentar la autonomía.
- La danza de los dedos, centrada en la motricidad fina y la futura escritura.
- Juego simbólico DIY, donde el niño crea sus propios escenarios y herramientas de juego.
- El exceso de pantallas puede afectar a la concentración, la paciencia y la creatividad infantil.
- El aprendizaje durante los primeros años necesita experiencias multisensoriales.
- El juego es la principal herramienta para desarrollar la imaginación, el lenguaje y la regulación emocional.
- Las actividades utilizan materiales reciclados y objetos cotidianos.
- Cada propuesta está diseñada para favorecer la conexión entre adultos y niños.
- No busca obtener manualidades perfectas, sino experiencias compartidas.
Entre las actividades del libro encontramos:
- Pintar con canicas para descubrir el movimiento y la mezcla de colores.
- Crear senderos de piedrecitas que preparan la mano para la escritura.
- Construir mini mundos que estimulan el juego simbólico.
- Elaborar botellas sensoriales para favorecer la calma.
- Experimentar con masas y texturas.
- Juegos de precisión con materiales reciclados.
