La comprensión lectora: clave del futuro y reto en la educación actual
No nos cansaremos jamás de repetir la importancia que la lectura tiene en el desarrollo cognitivo y social de cualquier ser humano y los múltiples beneficios que la misma aporta desde los primeros años de nuestra vida, pero ¿basta con saber leer y disfrutar de ello? La respuesta es no.
Mientras que en los centros educativos nos esforzamos por mantenernos a la vanguardia en metodologías innovadoras y la apuesta por nuevas herramientas que preparen a nuestros alumnos de cara al futuro real y profesional que les espera, sigue existiendo una capacidad básica fundamental que no podemos olvidar y que supone el punto de partida de cualquier aprendizaje: comprender aquello que leemos y por eso debemos darle el lugar que se merece.
Hace solo unas semanas, con la publicación del informe PISA, saltaban todas las alarmas sobre el sistema educativo de nuestro país, a raíz de uno de los descensos más significativos registrados por España desde la participación en este informe. Así pues, estas conclusiones vuelven a poner el foco en varios aspectos esenciales de cualquier proyecto educativo y hoy nos centraremos en uno en especial: la comprensión lectora.
Resulta alarmante analizar algunos datos de este informe como, por ejemplo, que solo el 2% de los alumnos de 15 y 16 años es capaz de leer y comprender textos largos y complejos o que más del 50% de los estudiantes de nuestro país utiliza la IA, de forma constante, para resumir textos o redactar cualquier tipo de trabajo.
Ante esto, es necesario que reflexionemos sobre la importancia de saber leer en una sociedad donde, de forma constante, estamos recibiendo información. Ahora bien, ¿los niños y adolescentes cuentan, realmente, con las herramientas necesarias para analizarla, interpretarla y extraer conclusiones? La respuesta es sí, pero debemos poner el foco en ello para que estas se pongan en marcha de forma efectiva y realmente las desarrollen. Y por eso son tan importantes los proyectos de lectura y debate que ya trabajamos en algunos colegios, porque desarrollan esta habilidad en los alumnos. Cuando tienen que interpretar un comentario en lengua, un dato para un debate, una gráfica en historia o explicar un concepto, sea de filosofía o de matemáticas.
Saber leer no es solamente poder identificar y pronunciar correctamente unas palabras o entender el significado literal de un texto, este aprendizaje debe ir mucho más allá: identificar las ideas principales, relacionar los conceptos, interpretar los mensajes y ser capaces de desarrollar pensamiento crítico. De este modo, la comprensión lectora se convierte en una competencia sobre la que se sostiene todo el aprendizaje.
Por ello, apostar por la comprensión lectora y darle la importancia que merece no puede limitarse a la asignatura de lengua, sino que debe convertirse en uno de los pilares básicos esenciales de cualquier sistema educativo, en todas sus etapas y materias.
Además, conseguir que los estudiantes desarrollen una relación positiva con la lectura sigue siendo uno de los grandes desafíos de la actualidad, y por ello ha llegado el momento de entender que la lectura no puede limitarse a una actividad académica. Formar lectores, en todo el sentido de la palabra, debe tener un recorrido mucho mayor y por ello debemos fomentarlo.
En los colegios, vemos cada día que un alumno que comprende mejor lo que lee afronta los aprendizajes con mayor seguridad, formula mejores preguntas y participa de manera más activa en el aula. Pero es que, no olvidemos que el papel que juega la lectura en el ámbito emocional también es crucial.
A través de los libros, los niños y adolescentes descubren otras realidades, conocen diferentes formas de pensar y potencian valores como la empatía o la inteligencia emocional, herramientas fundamentales para relacionarse con los demás y comprender la diversidad de experiencias que existen a nuestro alrededor.
Cuando un sistema educativo entiende que la importancia de la lectura va más allá de leer un libro, también debe poner en marcha iniciativas que puedan impulsarla. Por ello, incorporar talleres de lectura y escritura como parte del currículo escolar y crear espacios donde los alumnos puedan leer, interpretar, escribir, debatir y expresar sus propias ideas, será el principio del camino hacia el éxito.
Otra clave importante es que, desde este tipo de iniciativas, se dé también libertad a los estudiantes sobre la elección de sus propias lecturas en momentos del día, para que puedan disfrutar de ellas. Ser buenos lectores en el futuro les ayudará en su carrera profesional y debemos incentivarlo.
Por otro lado, apostar por la escritura creativa mediante talleres donde los alumnos puedan experimentar con distintos tipos de texto y desarrollar su capacidad para comunicar pensamientos, emociones e ideas, será el complemento perfecto para conseguir aquello que buscamos.
Finalmente, también es importante que nos paremos a pensar en cómo, en un mundo y una sociedad completamente marcados por la Inteligencia Artificial, la velocidad de la información y el acceso constante a contenidos digitales, la comprensión lectora adquiere más importancia si cabe.
Como docentes, debemos poner el foco en que nuestros alumnos sean capaces de analizar esa información, cuestionarla y utilizarla de forma sana y responsable. Y solo si pueden comprender de verdad lo que están leyendo, esto será posible.
Y fomentar la lectura no es solo que a los estudiantes les guste leer. Consiste en proporcionarles una herramienta para comprender la realidad, hacerse preguntas y participar activamente en la sociedad que les espera.
