Las cooperativas de enseñanza sitúan la inclusión en el centro de la transformación educativa

El XXI Congreso de la Unión Española de Cooperativas de Enseñanza convierte distintos espacios de Melilla La Vieja en aulas abiertas para analizar cómo la inclusión, la tecnología, la educación emocional y el arte pueden transformar la experiencia educativa.

MagisterioViernes, 23 de octubre de 2026
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Taller sobre tecnología o diversidad durante el XXI Congreso de la Unión Española de Cooperativas de Enseñanza (UECoE).

El XXI Congreso de la Unión Española de Cooperativas de Enseñanza (UECoE) trasladó el jueves 22 de octubre parte de su actividad a distintos espacios de Melilla La Vieja. El cambio de escenario y de formato permitió que los participantes trabajaran en grupos y compartieran experiencias sobre algunos de los principales desafíos de las cooperativas educativas. La jornada situó la diversidad y la inclusión en el centro de una reflexión orientada a mejorar tanto la enseñanza como la organización de los centros.

El encuentro, celebrado en Melilla entre los días 21 y 23 de octubre, tiene como eje la relación entre educación, diversidad, inclusión y transformación. A través de ponencias, talleres y actividades culturales, el programa plantea que la atención a las diferencias no debe abordarse como una actuación aislada, sino como un principio que atraviese el proyecto pedagógico. La propuesta del congreso defiende una escuela abierta y cooperativa, capaz de responder a las necesidades del alumnado desde la innovación y el trabajo compartido.

Talleres para afrontar los retos del aula

Los talleres de debate permitieron profundizar en cuestiones directamente relacionadas con la práctica docente. Uno de ellos abordó el uso del storytelling como recurso para conectar emoción y aprendizaje, favorecer la participación y acercarse a estudiantes con perfiles diversos. La narración se presentó como una herramienta de inclusión educativa que puede ayudar al alumnado a expresar sus experiencias, comprender otras realidades y sentirse reconocido dentro del grupo.

Otra de las sesiones se centró en el diseño de aulas inclusivas mediante herramientas STEAM. Este enfoque combina ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas para plantear actividades flexibles, experimentales y vinculadas a la resolución de problemas. Los participantes analizaron sus posibilidades para adaptar tareas y ofrecer diferentes vías de acceso al aprendizaje, de manera que las distintas capacidades del alumnado puedan convertirse en un elemento que enriquezca el aula y no en una barrera para la participación en igualdad.

La tecnología también fue objeto de un debate específico. Los asistentes reflexionaron sobre su doble condición de puente y posible obstáculo, especialmente cuando existen diferencias en el acceso a los dispositivos, en las competencias digitales o en las necesidades de apoyo. Frente a una incorporación basada únicamente en la novedad, el congreso planteó la importancia de seleccionar recursos que tengan una finalidad pedagógica clara y que contribuyan a construir entornos digitales accesibles para todo el alumnado.

La programación incluyó asimismo un taller dedicado a la educación ambiental desde una perspectiva inclusiva. Bajo el título «Aulas de Cristal», la actividad exploró cómo el contacto con el entorno y los proyectos relacionados con la sostenibilidad pueden favorecer aprendizajes interdisciplinares. La intención es que la conciencia ecológica forme parte de una educación conectada con los problemas sociales y con la vida cotidiana, apoyada en la responsabilidad colectiva del alumnado.

Emociones e intercooperación

La educación emocional constituyó otro de los grandes ámbitos de trabajo. Los participantes analizaron habilidades relacionadas con la identificación y regulación de las emociones, la empatía, la escucha y la convivencia. Estas competencias resultan especialmente relevantes en grupos diversos, donde la creación de vínculos seguros puede prevenir conflictos y facilitar que cada estudiante encuentre su espacio. El enfoque defendido durante las sesiones vinculó el bienestar emocional y aprendizaje, dos dimensiones que los centros deben atender de manera coordinada.

Además de presentar metodologías y recursos, los talleres sirvieron para compartir proyectos desarrollados por diferentes cooperativas de enseñanza. El intercambio puso en valor la intercooperación, uno de los principios fundamentales de este modelo empresarial y educativo. La colaboración permite que los centros conozcan soluciones aplicadas en otros contextos, adapten prácticas y construyan redes estables frente a desafíos comunes. De esta manera, la experiencia compartida entre centros se convierte en una vía para impulsar la innovación sin perder de vista la realidad de cada comunidad educativa.

Las cooperativas participantes comparten el objetivo de integrar el proyecto pedagógico y el empresarial dentro de una misma identidad. Este planteamiento vincula la calidad educativa con la creación de empleo estable, la participación de los profesionales y una gestión asentada en valores democráticos. Para la UECoE, la transformación de la escuela exige combinar la reflexión educativa con la capacidad organizativa de unos centros que conocen de cerca las necesidades de sus estudiantes, familias y trabajadores. Más información sobre el encuentro puede consultarse en la web del XXI Congreso.

El arte como espacio de encuentro

La mañana concluyó con el taller de teatro inclusivo «Cuando el Arte nos permite encontrarnos», dirigido por Natalia Díaz Fernández de Monge, responsable del Proyecto Nana. En la actividad participaron niños y niñas de los centros de menores de Melilla junto con los asistentes al congreso. La propuesta utilizó la expresión escénica para favorecer la comunicación, romper distancias y demostrar que el arte puede generar espacios reales de convivencia entre personas con trayectorias diferentes.

Este taller permitió trasladar a la práctica buena parte de las ideas trabajadas durante la jornada. El teatro exige escucha, coordinación, confianza y reconocimiento del otro, al tiempo que ofrece múltiples formas de participar. Por ello, puede convertirse en un recurso especialmente valioso para trabajar la inclusión más allá de los discursos y hacer visible que cada persona tiene algo que aportar a una creación colectiva. La experiencia reforzó la consideración del arte como recurso educativo y como instrumento de transformación social.

La dimensión cultural continuó por la tarde con un espacio de creatividad cooperativa en el Teatro Kursaal Fernando Arrabal. La Agrupación Teatral Enrique Soler, integrada por profesores, representó una obra antes de la cena oficial del congreso. La actuación incorporó una mirada lúdica a una programación marcada por el debate profesional y mostró que la labor docente también puede extenderse más allá del aula mediante iniciativas capaces de reunir a la comunidad.

Con esta combinación de formación, intercambio y creación artística, el XXI Congreso de UECoE avanza en su propósito de convertir la diversidad en una oportunidad educativa. La jornada celebrada en Melilla La Vieja dejó una idea transversal: la inclusión requiere metodologías, recursos y formación, pero también una cultura de centro basada en la cooperación. Las experiencias presentadas apuntan hacia una transformación educativa compartida en la que profesorado, alumnado y organizaciones asuman un papel activo.

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