Las interrelaciones personales en las altas capacidades

Existe una máxima asociada a las personas con altas capacidades intelectuales que se resume en «Todo me aburre soberanamente». Esto es precisamente lo que puede llevarlas a preferir la soledad y a mantener menos relaciones interpersonales.

Omar Jerez
Artista
5 de octubre de 2026
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Debemos salir más, comunicarnos cara a cara y, aunque sea de manera puntual, adquirir ese hábito, que mejora sustancialmente nuestra existencia.

Las personas con altas capacidades deben intentar relacionarse con los demás y no quedarse en una especie de apartheid voluntario que impida el acceso a su mundo interior por tener un submundo, digamos, inescrutable.

Para muestra, un botón: entre los pilares del bienestar y de la salud, según los estudios científicos realizados, siempre hemos tenido claro —aunque pocos lo llevan a la práctica— que dormir ocho horas, mantener una dieta nutricionalmente equilibrada, hacer ejercicio moderado y tener un hobby son factores fundamentales para la salud. Sin embargo, hay un nuevo elemento añadido que resulta especialmente relevante en una sociedad cada vez más conectada digitalmente, pero en la que existen menos relaciones humanas que en cualquier otro momento de la historia: estar con alguien de nuestra misma especie que nos permita vivir el presente mediante un intercambio, ya sea dialéctico o de cualquier otro tipo.

«Yo soy el primero en dar fe de este hecho en mi propia persona» al hablar de la necesidad de salir y adquirir el hábito. Debemos salir más, comunicarnos cara a cara y, aunque sea de manera puntual, adquirir ese hábito, que mejora sustancialmente nuestra existencia. Con ello, no estoy promoviendo que tengamos que frecuentar ambientes irrespirables o que generen un sinsentido. Sin embargo, si encontramos a un individuo o a un grupo de personas con quienes nos entendemos, deberíamos hacerlo como parte de un proyecto que mejore nuestra calidad de vida y optimice nuestro bienestar.

También hay que decirlo: un adulto debe responsabilizarse de sus propias acciones y, con ello, hacer lo que considere mejor para su proyecto personal. Sin embargo, en el caso de los padres de un menor con altas capacidades, lo más sensato es que intenten, desde la pedagogía y la intuición, que ese niño viva en un entorno que evite que desarrolle una independencia autoimpuesta por falta de estímulos y aburrimiento, en lugar de hacerlo por no encontrar a alguien con quien compartir una simple charla.

Por otro lado, he encontrado estudios que indican que las personas más inteligentes prefieren hacerlo todo de manera individual. Aunque se trate de dos estudios diferentes —el primero muestra que las relaciones humanas alargan la vida y mejoran su calidad, mientras que el segundo señala que las personas más inteligentes buscan sus propios espacios—, sigo creyendo que relacionarnos con personas con las que conectamos es algo enriquecedor, sin dejar de lado que somos animales sociales.

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