PISA 2025: lo que Inglaterra y Estonia enseñan

La comparación que me parece más útil para España, además de la de la OCDE y UE es la de tres sistemas educativos de las que podemos aprender como son Inglaterra, Estonia y Finlandia.

Ismael Sanz
Catedrático de Economía Aplicada URJC
13 de octubre de 2026
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PISA 2025 confirma la tendencia  de muchos países desarrollados los alumnos de 15 años tienen menos competencia en lectura y matemáticas que hace una y dos décadas. La media de la OCDE cae entre 2015 y 2025 de 489 a 482 puntos en ciencias, de 489 a 461 en lectura y de 485 a 463 en matemáticas. No es una oscilación menor. Es una pérdida acumulada en competencias básicas, precisamente en un momento en el que la economía exige más comprensión lectora, más razonamiento cuantitativo y más capacidad para aprender durante toda la vida.

España muestra una combinación antes de PISA 2022 con unos resultados medios por debajo de la OCDE, caída fuerte en lectura y matemáticas y poca excelencia académica. La comparación que me parece más útil para España, además de la de la OCDE y UE es la de tres sistemas educativos de las que podemos aprender como son Inglaterra, Estonia y Finlandia. Estonia sigue siendo el sistema europeo más sólido en PISA 2025. Inglaterra no alcanza a Estonia, pero se sitúa claramente por encima de la OCDE en las tres competencias y resiste mejor la caída generaliza que la mayoría de países. En PISA 2025 Inglaterra obtiene mejores puntuaciones que Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Finlandia, en cambio, recuerda que una reputación educativa puede durar más que los resultados que la originaron.  Como ya sabemos PISA permite formular hipótesis razonables, no demostrar causalidad. Las políticas que se mencionan a continuación son coherentes con los resultados, pero no prueban por sí solas que los hayan causado.

1. PISA 2025: Estonia arriba, Inglaterra fuerte, España por debajo

Estonia obtiene 527 puntos en ciencias, 499 en lectura y 508 en matemáticas. Sigue muy por encima de la OCDE y de la UE. Inglaterra alcanza 516, 497 y 492, respectivamente. No es el primer país europeo, pero sí uno de los pocos sistemas occidentales que combinan puntuaciones altas en las tres áreas. Finlandia mantiene un buen resultado en ciencias, pero ya no ocupa la posición excepcional que tuvo en las primeras ediciones de PISA allá por el año 2000. España queda por debajo de la OCDE en las tres competencias, con puntuaciones de 477 en ciencias, 451 en lectura y 457 en matemáticas.

2. No todos caen con la misma intensidad

En ciencias, Estonia baja poco desde 2015, de 534 a 527 puntos. Inglaterra cae entre 2015 y 2022, pero se recupera en 2025 hasta 516 puntos, por encima de su resultado de 2022 y no significativamente distinto del de 2015. Finlandia baja de 531 a 504. España pasa de 493 a 477. La OCDE-35 desciende de 491 a 484.

En lectura y matemáticas el contraste es más claro. Entre 2015 y 2025, Inglaterra prácticamente mantiene matemáticas (-1 punto) y retrocede poco en lectura (-3). Estonia sigue muy alta, pero pierde 20 puntos en lectura y 12 en matemáticas. Finlandia pierde 52 puntos en lectura y 42 en matemáticas. España pierde 45 puntos en lectura y 29 en matemáticas. La OCDE-35 pierde 27 y 22 puntos, respectivamente.

3. Currículo común, matemáticas con red profesional y evaluación temprana en Inglaterra

No hay una reforma única que produzca 516 puntos en ciencias y 492 en matemáticas. Pero sí hay varios rasgos del sistema inglés que son compatibles con el hecho de que este país haya obtenido buenos resultados en PISA 2025.

El primer elemento es la continuidad de un currículo nacional claro sobre qué deben aprender los alumnos. En Inglaterra, el currículo nacional fija contenidos y objetivos de aprendizaje por materias y etapas, y mantiene inglés, matemáticas y ciencias como áreas centrales de la escolaridad obligatoria. En ciencias, por ejemplo, los programas de estudio son estatutarios desde Key Stage 1 hasta Key Stage 4 (de primero a cuarto de Primaria). Eso no significa que todos los centros enseñen de la misma forma ni que exista una metodología única. Los profesores conservan margen sobre cómo enseñar. La diferencia está en que el punto de llegada está más definido. Hay una referencia común sobre los conocimientos y contenidos que los alumnos deben dominar. Un currículo de este tipo puede reducir la variabilidad entre centros y evitar que el nivel de exigencia dependa en exceso de decisiones locales o individuales. No demuestra por sí solo por qué Inglaterra ha mantenido mejor sus resultados, pero sí es una de las características de su sistema que merece atención.

El segundo aspecto relevante en las medidas educativas que ha llevado a cabo Inglaterra en los últimos años es el trabajo sostenido en matemáticas. Los Maths Hubs comenzaron en 2014 y hoy forman una red de 40 centros de apoyo. Trabajan con profesores y equipos directivos desde Infantil hasta Bachillerato mediante formación continua, comunidades profesionales y apoyo a centros. Dentro de ese marco se ha extendido Teaching for Mastery con la idea de avanzar en el aprendizaje con una secuencia clara, asegurar la comprensión de los conceptos fundamentales, usar buenos ejemplos y no sustituir el razonamiento matemático por procedimientos aislados. El intercambio con Shanghái entre 2014 y 2019 contribuyó a establecer buena parte de la base del programa, según el propio NCETM.

El tercer elemento, en lectura, es una política temprana muy concreta. Se trata del phonics screening check en primero de Primaria. La prueba busca comprobar si los alumnos han adquirido la decodificación fonética esperada para su edad e identificar pronto a quienes necesitan apoyo. No se puede afirmar que esta medida explique el resultado de PISA 2025, pero sí encaja con una orientación de política educativa consistente en detectar e intervenir antes y no esperar a que la dificultad lectora se consolide en secundaria.

4. Autonomía con estándares, datos y profesión docente en Estonia

Estonia es otro ejemplo interesante en Europa para el sistema educativo español. Sus resultados no se explican por un gasto educativo especialmente alto ni por una sola innovación reciente. Los informes de la OCDE apuntan a que es su coherente arquitectura institucional la que se encuentra en la base de los buenos resultados de Estonia. Entre los aspectos en donde destaca este país se encuentan la autonomía, estándares nacionales, evaluación, datos y profesorado con margen profesional.

La OCDE describe Estonia como un sistema en el que las escuelas tienen un alto grado de autonomía. El Estado fija estándares nacionales y principios de financiación, supervisión y evaluación de la calidad. Las decisiones educativas están muy descentralizadas. En 2017 el 58,3% de las decisiones clave se tomaban en los centros, frente al 34,0% de la OCDE. Esta autonomía no significa ausencia de marco común. Convive con estándares nacionales, exámenes al final de la educación básica y secundaria superior, revisiones externas e internas y un uso amplio de información sobre el funcionamiento del sistema.

TALIS 2024 indica que los docentes de Estonia declaran mayor autonomía instruccional que la media de la OCDE, y que los directores observan una mayor participación docente en decisiones de centro sobre currículo, enseñanza y políticas escolares. La autonomía funciona mejor cuando hay estándares, información y capacidad profesional.

El tercer aspecto positivo de la educación en Estonio es la cultura de evaluación y retroalimentación. El Ministerio publica revisiones anuales que combinan evaluaciones internas y externas. Los centros deben realizar evaluaciones internas y reciben información comparable. Estonia ha desarrollado, además, instrumentos para medir las competencias digitales de los estudiantes y la madurez digital de los centros. La digitalización, por sí sola, no explica los buenos datos de este país en PISA. Muchos sistemas con más tecnología obtienen peores resultados. Pero en Estonia parece integrada en una estructura de datos, autonomía y apoyo profesional, no añadida como un fin en sí misma.

5. Finlandia y España: dos advertencias distintas

Finlandia ofrece una advertencia útil. Durante años fue el sistema que todos querían visitar. Pero sus resultados llevan tiempo bajando. En lectura pasa de 526 puntos en 2015 a 474 en 2025; en matemáticas, de 511 a 469; en ciencias, de 531 a 504. Sigue por encima de la OCDE en ciencias, pero ya no es el país que marcaba la frontera de rendimiento europeo.

En el caso de España, el retroceso español lectura y matemáticas ha sido más intenso que el promedio comparable de la OCDE. Tampoco basta con celebrar que tengamos brechas sociales algo menores. Esa equidad puede ser una equidad a la baja. Menos diferencia, pero con una media más baja y pocos alumnos excelentes. El objetivo no debería ser comprimir la distribución, sino elevarla.

La comparación con Inglaterra y Estonia apunta a una agenda interesante para España. Currículo claro y acumulativo; más tiempo efectivo de aprendizaje; lectura profunda y matemáticas con formación docente específica; evaluación temprana de dificultades; uso de datos para orientar apoyos; y autonomía profesional, pero con estándares comunes. Lo que no funciona es cambiar de marco cada pocos años, confiar en que la tecnología sustituya al aprendizaje básico o confundir equidad con bajar el techo.

6. Qué se puede aprender

Conclusión

PISA 2025 no ofrece una receta cerrada. Inglaterra y Estonia tienen sistemas distintos, historias distintas y problemas distintos. Pero comparten algo que España debería tomarse en serio. Tienen políticas sostenidas, atención a las competencias básicas y una idea clara de qué debe aprenderse. La mejora no suele venir de una gran frase de reforma, sino de una secuencia más aburrida y más eficaz: currículo claro, profesores formados, datos útiles, intervención temprana y continuidad en el tiempo.

La pregunta relevante no es si España debe copiar a Inglaterra o a Estonia. No debe hacerlo. La pregunta es si puede construir una política educativa menos pendular y más centrada en aprendizaje real. PISA 2025 sugiere que seguir igual no es una opción.

Fuentes

  • OECD (2026), PISA 2025 Results (Volume I): Future-Ready Students, tabla I.1 y Executive Summary.
  • Department for Education (2026), PISA 2025: national report for England.
  • MEFPD-INEE (2026), PISA 2025. Informe español.
  • GOV.UK, National curriculum in England: framework for key stages 1 to 4; National curriculum in England: science programmes of study.
  • NCETM, Background to the Maths Hubs Programme; GOV.UK, Join the maths Teaching for Mastery programme; GOV.UK, Subject hubs.
  • OECD (2020), Education Policy Outlook in Estonia; OECD (2025), TALIS 2024 Country Note: Estonia.
  • GOV.UK, Phonics screening check: assessment and reporting arrangements.
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