Cada tres años, los resultados de PISA nos ofrecen una buena oportunidad para reflexionar sobre nuestra habilidad, como sistema educativo y como país, para fomentar la competencia lectora en nuestros adolescentes. Pero PISA es solo un punto de partida para dirigir nuestros esfuerzos de mejora.
Especial PISA 2025
Hay países que lideran los rankings de PISA y, al mismo tiempo, lideran el uso intensivo de herramientas digitales en el aula. Singapur, en Asia; Estonia, en Europa. Si la pantalla fuera, en sí misma, el problema, esos países tendrían los peores resultados, no los mejores. El problema no está en la pantalla. Está en cómo, cuándo y para qué la usamos.
PISA diagnostica, TALIS confirma: la calidad educativa sigue sin dueño en los centros españoles.
La propuesta de Bruselas para restringir las redes sociales y el peor registro histórico de España en las aulas imponen una cruda realidad: la necesidad urgente de recuperar el esfuerzo mental.
PISA 2025 ofrece una evidencia internacional de gran escala posterior a la implantación completa del nuevo currículo. Como hemos señalado, no permite por sí solo establecer una relación causal entre la reforma y los resultados, pero sí proporciona información relevante para valorar si la evolución observada es compatible con los objetivos que la reforma pretendía alcanzar.





