Profesores reivindican el pensamiento crítico frente a la "ideología de la neutralidad"
La necesidad de revisar los métodos educativos para afrontar los retos de una sociedad polarizada y el debate sobre la supuesta neutralidad ideológica en las aulas han centrado una jornada del Consello da Cultura Galega en la que diferentes ponentes han reflexionado sobre la libertad de cátedra y la necesidad de una educación más cooperativa.
La presidenta del Consello da Cultura Galega, Dolores Vilavedra, ha planteado durante la presentación de la jornada, la necesidad de «repensar cómo educar» en un contexto marcado por la aceleración de los cambios sociales, familiares y tecnológicos y la sucesión de reformas legislativas. El encuentro pretende abordar cuestiones como la situación del alumnado, el papel del profesorado, el impacto de la inteligencia artificial y las pantallas en la atención, las nuevas metodologías de aprendizaje y la compatibilidad de la legislación vigente con los objetivos educativos.
Asimismo, durante la jornada se ha puesto el foco en la libertad de cátedra, los riesgos de imponer criterios de neutralidad y la importancia de garantizar una educación pública de calidad, con el objetivo de compartir ideas y buscar vías para mejorar el sistema educativo desde el diálogo y el consenso. La profesora de la Universidade de Vigo, Almudena Alonso, ha realizado la ponencia ‘Aprendizaje cooperativo: ¿Como soporta la LOMLOE una didáctica avanzada?, en la que ha abordado el aprendizaje cooperativo como una metodología que permite «fomentar valores democráticos y mejorar la participación del alumnado».
En una sociedad cada vez más competitiva, ha defendido la necesidad de avanzar hacia dinámicas basadas en la ayuda mutua, la solidaridad, la equidad y el trabajo en equipo. «Es fundamental aprender a cooperar, hacer juntos, trabajar juntos y respetarse», ha señalado Alonso, que ha subrayado la importancia de que los estudiantes aprendan con otras personas y no se limiten a realizar tareas individuales.
La interacción entre iguales, ha explicado, «facilita el intercambio de ideas, la discusión y la reflexión sin la intimidación que puede generar una relación más asimétrica con el profesorado». Licenciada en Psicopedagogía por la Universidad de Santiago de Compostela, la ponente ha advertido, no obstante, de las dificultades para extender estas prácticas en Galicia, debido, entre otros factores, a la elevada carga burocrática y a la concreción curricular de los decretos educativos.
Alonso ha señalado que no es lo mismo la «simplificación» burocrática, a base de la digitalización que la reducción burocrática y ha apuntado a que el trabajo conjunto de los equipos docentes y los departamentos puede facilitar la implantación de metodologías cooperativas en las aulas Según Alonso, existen «márgenes» para desarrollar estas propuestas pese a la cantidad de criterios de evaluación establecidos por la Administración gallega; y existen ejemplos en algunos centros educativos de un modelo que precisamente es el que fomenta la nueva ley educativa.
Por otro lado, la doctora en Filosofía y profesora de educación secundaria Rebeca Baceiredo ha presentado la ponencia ‘La ideología de la neutralidad», en la que se ha cuestionado el alcance de la exigencia de neutralidad ideológica incorporada a las órdenes de la Consellería de Educación para regular el curso escolar. Baceiredo ha señalado que la normativa reclama garantizar esa neutralidad, informar de manera objetiva e imparcial sobre el pluralismo social y promover el pensamiento crítico, pero ha advertido de la contradicción que, a su juicio, puede surgir entre esos objetivos.
Según ha declarado, la expresión ‘neutralidad ideológica’ aparece en la regulación sin una definición suficientemente desarrollada, lo que puede permitir «interpretaciones arbitrarias». La filósofa ha vinculado el debate a decisiones de la Administración educativa sobre actividades y materiales relacionados con cuestiones ideológicas, entre ellas la modificación de una bandera independentista utilizada en un homenaje a la escritora Begoña Caamaño.
A su juicio, eliminar determinadas posiciones en lugar de explicar la diversidad existente no equivale a promover una exposición neutral del pluralismo. «La neutralidad ideológica no es tan neutral», ha planteado Baceiredo, que ha alertado del riesgo de que esa exigencia termine favoreciendo la autocensura del profesorado y restringiendo la discusión de asuntos controvertidos en los centros educativos. Frente a ello, ha defendido que la educación pública debe garantizar la libertad de pensamiento y expresión, la diversidad y los valores constitucionales.
La convivencia democrática, ha argumentado, «exige acostumbrarse a las diferencias y no mantenerse equidistante ante debates en los que se contraponen el diálogo y la violencia o la democracia y las posiciones antidemocráticas». Baceiredo también ha alertado sobre el papel de los algoritmos y las redes sociales en la polarización, al favorecer el acceso a interpretaciones que refuerzan las propias ideas en lugar de facilitar el contraste de información. En este contexto, ha reivindicado la educación como herramienta para comprender la realidad, analizar los datos y desarrollar criterios propios.
La jornada continuó por la tarde con la ponencia ‘¿Qué es una buena educación y por qué no la tenemos?’, a cargo de la catedrática emérita de Filología Española en la Universidad de Lund Inger Enkvist; y otra con el título ‘¿Por qué defender el sistema público de enseñanza?’, que impartirá el catedrático de enseñanza secundaria Javier Mestre.