Berta Rubio y Uma Reig: "La nota de la PAU no define a la persona ni todo el esfuerzo realizado"

Berta Rubio y Uma Reig, madre e hija, convierten su experiencia durante Bachillerato y las pruebas de acceso a la universidad en una guía para estudiantes y familias. En Cómo sobrevivir a la SELE reivindican la escucha, la planificación y la calma frente a la presión académica.

MagisterioMartes, 3 de noviembre de 2026
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'Cómo sobrevivir a la SELE' nació como un proyecto de Berta Rubio al que pronto se incorporó su hija, Uma Reig. © FOTOS CEDIDAS POR LA AUTORA

Cómo sobrevivir a la SELE nació como un proyecto de Berta Rubio al que pronto se incorporó su hija, Uma Reig. Lo que inicialmente iban a ser unas breves aportaciones de la joven terminó convirtiéndose en un libro escrito a cuatro manos, en el que ambas comparten experiencias y consejos para afrontar Bachillerato y las pruebas de acceso a la universidad. La obra incorpora también testimonios de estudiantes, familias y docentes, y propone entender esta etapa como un proceso compartido en el que tan importante es el rendimiento académico como el bienestar emocional.

Cómo sobrevivir a la SELE nace de vuestra propia experiencia como madre e hija. ¿Cuándo decidisteis convertir lo que estabais viviendo en un libro?

—Berta: Me surgió la oportunidad de hacer un libro sobre esta etapa y le pedí a Uma que me echara una mano, porque no quería hablar de la Selectividad sin contar con su opinión. Lo que iban a ser un par de intervenciones por su parte terminó convirtiéndose en un libro escrito a cuatro manos. Uma vio que había cuestiones que tenía que contar directamente.

No decidimos de antemano que las dos escribiríamos un libro sobre esta etapa. Fue al empezar cuando comprendimos que debíamos hacerlo juntas. Durante el proceso hemos aprendido a trabajar en equipo, a encontrarnos y, sobre todo, a escucharnos.

Bachillerato, una carrera de fondo

En el libro planteáis que el verdadero reto no comienza con la Selectividad, sino mucho antes. ¿Qué hace que Bachillerato sea una etapa tan exigente?

—Uma: La Selectividad es solo la recta final de un camino largo e intenso. Durante los dos años de Bachillerato se concentra gran parte del aprendizaje, por lo que recomendamos centrarse en llevar bien el curso, en vez de preocuparse únicamente por las pruebas. Si se ha trabajado de forma constante, la preparación final será, en gran medida, un repaso de lo ya consolidado.

También son años muy intensos. El profesorado debe exigir un determinado nivel académico en un curso tan fugaz como segundo de Bachillerato. Como consecuencia, estudiantes y familias pueden experimentar malestar emocional, ansiedad y otras dificultades relacionadas con la salud mental.

—Berta: Es una especie de «escape room» en la que el estudiante debe superar pruebas, buscar pistas y acumular aprendizajes para abrir la última puerta en un tiempo récord. La falta de tiempo y las expectativas del profesorado y la familia pueden generar ansiedad. Por eso, es importante disponer de herramientas para desconectar y que los adultos aprendamos a acompañar sin agobiar innecesariamente.

¿Cómo se refleja la presión por las notas y qué papel deberían desempeñar las familias?

—Berta: Cada estudiante responde de una manera diferente. Las familias debemos conocer bien al adolescente que tenemos en casa para saber cómo podemos ayudar. Primero tenemos que identificar qué recursos podemos ofrecerle y, después, comprobar cuáles le resultan realmente útiles.

—Uma: Algunos alumnos pueden verse consumidos por la intensidad y necesitarán a un familiar que les ayude a encontrar la calma. Otros quizá no sientan la necesidad de llevar los estudios al día y agradecerán una mayor implicación de la familia. No existe una única forma de acompañar.

Habéis recogido testimonios de estudiantes, familias y profesores. ¿Padres e hijos necesitan cosas muy distintas durante esta etapa?

—Berta: En realidad, no esperamos cosas tan diferentes ni estamos tan alejados como a veces pensamos. Lo que ocurre es que los adultos no siempre sabemos acompañar y los adolescentes no siempre se han detenido a pensar qué necesitan.

El libro invita a frenar la vorágine para escucharse a uno mismo y escuchar al otro. Todas las personas implicadas quieren lo mismo: que Bachillerato vaya bien, que la Selectividad salga lo mejor posible y que el estudiante pueda cursar algo que le apetezca. Compartimos el objetivo, pero a veces olvidamos que, para alcanzarlo, hay que detenerse y trazar un plan conjunto. Hay que ir a una.

Una nota no define el futuro

¿Qué queríais transmitir a quienes sienten que su futuro depende de unos pocos días y unas décimas?

—Uma: Sea cual sea la nota obtenida en las PAU, no define a la persona ni refleja necesariamente todo el esfuerzo realizado. Mi consejo es contemplar más de una opción para que toda la carga no recaiga sobre unas pocas décimas y se pueda afrontar el proceso con mayor tranquilidad.

Existen otros caminos y siempre queda la posibilidad de volver a presentarse a las pruebas, tanto en la siguiente convocatoria como al año siguiente.

—Berta: Para mí es importante subrayar que la nota de Selectividad no marca el futuro; marca, como mucho, el próximo paso.

Después de vivir el proceso juntas, ¿ha cambiado vuestra manera de entender la Selectividad?

—Berta: Todo ha sido menos estresante de lo que pensaba. Escribir el libro y poner en práctica lo que íbamos explicando me ayudó a tomármelo con más calma y, especialmente, a confiar en Uma, que lo tenía todo mucho más controlado de lo que yo creía.

Me gustaría que los adultos que acompañan a adolescentes mirasen bien a quién tienen delante. Cada adolescente es único y, si le prestan atención y le preguntan qué necesita, les dará muchas pistas para afrontar este momento como familia.

—Uma: Escribir juntas nos ha permitido conectar. Nos obligó a hablar más sobre el tema y, al describir diferentes perfiles de familias y estudiantes, aprendimos a conocernos mejor, tanto individualmente como entre nosotras.

También cambió mi forma de afrontar las pruebas porque, al redactar los consejos, en parte me los estaba dando a mí misma. Recalcaría la importancia de respirar, tomárselo con calma y disfrutar de esta etapa. Es un periodo corto e intenso, pero también puede ser muy bonito. Yo viví mucho compañerismo con mis amigos y profesores, y creo que no debemos perder de vista todo lo positivo que puede aportar la experiencia.

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