Aprender a leer empieza por escuchar

Autor: Isaac Guerrero Plasencia
Editorial: Corza Blanca
Precio: 18 euros
Martes, 13 de octubre de 2026
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En español, conocer bien el sonido de cada letra abre la puerta a leer casi cualquier palabra. Por eso merece la pena cuidar cómo presentamos las letras a los más pequeños: por su sonido, en un orden pensado y, sobre todo, en compañía.

Cualquier maestra o maestro de Infantil lo ha vivido alguna vez. Un niño reconoce con orgullo la letra M y dice «eme». Reconoce también la A. Pero cuando le pedimos que las junte, lo que sale es «eme-a», y la palabra mamá no aparece por ningún lado. No es falta de capacidad: es que le hemos dado una pista equivocada. El nombre de la letra no es su sonido, y para leer es necesario unir los sonidos. Con este libro el docente Isaac Guerrero nos abre un mundo de posibilidades en Boni.

Este pequeño tropiezo resume una de las ideas más importantes, y a veces más olvidadas, del inicio de la lectoescritura: el principio alfabético, es decir, la comprensión de que las letras representan los sonidos del habla y de que, combinándolos, podemos leer y escribir palabras.

Una ventaja que el español nos regala

Aprender a leer no es algo que el cerebro haga de forma natural. Hay que enseñarlo. Pero no todas las lenguas lo ponen igual de difícil. El español es una lengua bastante transparente, es decir, que cada letra corresponde, casi siempre, a un mismo sonido.

La investigación lo ha medido. Un estudio comparativo ya clásico, dirigido por Philip Seymour y publicado en el British Journal of Psychology en 2003, evaluó a niños de trece sistemas ortográficos europeos y comprobó que, en la mayoría de ellos, los escolares leían de forma precisa y fluida antes de terminar su primer curso. Las excepciones fueron lenguas con ortografías más opacas, como el francés, el portugués, el danés y, sobre todo, el inglés, donde ese aprendizaje básico puede tardar más del doble.

La consecuencia práctica es enorme: en una lengua transparente, el niño que domina la correspondencia entre letras y sonidos tiene en sus manos la llave para descifrar cualquier palabra, incluso las que nunca ha visto escritas. Por eso merece tanto la pena cuidar cómo presentamos esas correspondencias.

Tres decisiones que marcan la diferencia

Primero, el sonido antes que el nombre. Decir /m/ en lugar de «eme» parece un detalle, pero es lo que permite después unir: /m/ + /a/ suena ya a «ma». El nombre también es importante, pero habría que destacar su sonido frente a él.

Segundo, un orden con sentido, no alfabético. El abecedario es una convención para ordenar diccionarios, no una secuencia de aprendizaje. Tiene más lógica empezar por las vocales y por consonantes frecuentes y fáciles de pronunciar, con las que se pueden formar pronto palabras reales y con significado: mamá, mimo, mina, sol, mesa. Leer una palabra de verdad en las primeras semanas es una inyección de motivación difícil de igualar.

Tercero, respetar cómo suena cada letra. Hay sonidos que se pueden alargar, como /aaa/, /mmm/ o /sss/, y otros que son cortos y secos, como /p/, /t/ o /k/. Es importante mantener el sonido real y aislado de cada uno de ellos, evitando caer en pronunciaciones extrañas que añaden, sobre todo a estos últimos, una vocal inventada («pe», «puh»).

Un monstruo como excusa

De estas ideas nació Boni, un álbum ilustrado protagonizado por un pequeño monstruo azul que, durante sus divertidas aventuras, descubre una letra y su sonido. La propuesta es sencilla: el adulto lee la narración y el niño «lee» la letra destacada en la página produciendo su sonido. Cuando Boni sale al jardín y se encuentra con una araña, el grito es un largo «AAAA» que el niño pronuncia con él. Cuando el motor de su cohete empieza a fallar, las letras P aparecen separadas, como pequeños golpes, para recordar que ese sonido no se puede estirar.

El libro no está pensado para leerse de un tirón, sino poco a poco, por ejemplo una letra por semana, y siempre en compañía. Antes de leer, se miran las ilustraciones y se anticipa qué va a pasar; durante la lectura, se pronuncia el sonido de forma clara y se señala la letra; después, se juega a buscar palabras que empiecen por ese sonido o a trazar la letra en el aire, en la arena o en la espalda.

Más compañía que prisa

Nada de esto pretende adelantar la lectura ni convertir Infantil en una carrera. Al contrario: se trata de jugar con los sonidos en un contexto afectivo, a la medida de cada niño. La lectura compartida, con un adulto que pregunta, escucha y disfruta, es uno de los mejores regalos que podemos hacer a un futuro lector.

Familias y docentes tenemos ahí una tarea común y muy bonita: acompañar ese momento mágico en el que unas manchas en el papel empiezan, por fin, a sonar. Y, si es de la mano de un monstruo, mejor.

Ficha Boni. Texto: Isaac Guerrero Plasencia. Ilustración: Beatriz Sellés Roig. Editorial Corza Blanca, 2026. Tapa dura, 21 × 21 cm. ISBN 978-84-09-89303-4. De 5 a 8 años. PVP: 18€. Más información: https://isaacguerrerop.com/boni.

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