Muchos padres viven resolviendo problemas, evitando disgustos y eliminando cualquier obstáculo del camino de sus hijos. Lo hacen por amor, pero sin darse cuenta que terminan construyendo pequeños reinos donde todo gira alrededor del menor y donde el esfuerzo, la paciencia o la responsabilidad pierden terreno.
Con el fin de educar para la vida real y no para una versión idealizada de ella, Toromítico publica Su Majestad no recoge el cuarto, la obra en la que Juan Bautista Fernández Álvarez-Robles aborda los retos a los que se enfrentan padres y educadores: la frustración, la falta de autonomía, el abuso de las pantallas, la falta de motivación o las dificultades para asumir normas y responsabilidades.
Con una mirada que nace de la formación y la experiencia, Su Majestad no recoge el cuarto invita a reflexionar sobre cómo estamos educando y a recuperar la confianza en una educación basada en el equilibrio entre el cariño, la exigencia y el sentido común, evitando algunas tendencias que hoy damos por normales; porque educar no consiste en crear una infancia cómoda sino en preparar para vivir una vida plena.
Para ello, Juan Bautista, con cercanía, humor y sin filtros, recoge herramientas, consejos, anécdotas reconocibles, experiencias y ejemplos en una guía para acompañar y para ayudar a que el sentido común vuelva a reinar en la educación.
Juan Bautista Fernández Álvarez-Robles (1985) es maestro, psicopedagogo y especialista en educación emocional y dificultades de aprendizaje. Con casi veinte años de experiencia en el ámbito educativo, ha desarrollado su trayectoria profesional entre aulas, despachos de orientación y reuniones con familias, acompañando a niños y adolescentes en algunas de las etapas más importantes –y también más complicadas– de su crecimiento. Asturiano de raíces, criado en Madrid y afincado desde hace años en Córdoba, compagina la docencia con la orientación educativa y el asesoramiento a familias. Su trabajo diario le ha permitido conocer de cerca muchos de los retos que preocupan hoy a padres y profesores: la frustración, la falta de autonomía, el abuso de las pantallas, los problemas de motivación, la autoestima o las dificultades para asumir normas y responsabilidades.
