Galicia mira a Portugal: los psicólogos apuestan por un modelo similar al luso
Begoña Castro, presidenta da Sección de Psicoloxía Educativa del Colexio Oficial de Psicoloxía de Galicia (COPG).
El pasado mes de mayo, el COPG (Colexio Oficial de Psicoloxía de Galicia) firmó un convenio de colaboración con la Xunta de Galicia con el objetivo de que sean estos profesionales quienes se encarguen de atender la futura Oficina de Apoyo al Profesorado, que está previsto que entre en funcionamiento el próximo curso escolar y que viene a reforzar el nuevo servicio que el Gobierno gallego está poniendo en marcha para trabajar en pro de la salud mental de la comunidad educativa. Aún así, en opinión del Colexio, países cercanos como Portugal están ofreciendo soluciones más efectivas en cuanto al apoyo psicológico en los centros educativos.
Desde este organismo colegial, Begoña Castro Iglesias, presidenta de la Sección de Psicoloxía Educativa, tiene claro que “es cierto que estamos contentos con la puesta en marcha de esta oficina, ya que supone un salto importante en pro del apoyo al profesorado, pero todavía queda mucho camino por recorrer para llegar a una situación aceptable para el colectivo, los alumnos y sus familias”.
Este convenio se firma así dentro del reglamento y protocolo de actuación del programa de desarrollo de sesiones de apoyo al alumnado y al profesorado en situaciones de vulnerabilidad en centros educativos de la Xunta de Galicia, y ha sido una respuesta positiva a la demanda del propio COPG de cara a que sean profesionales experimentados quienes atiendan las necesidades psicológicas de la comunidad educativa.
El objetivo principal del acuerdo es que los psicólogos puedan asesorar, informar, amparar y proteger a los docentes que recurran a la Oficina de Apoyo al Profesorado por dificultades surgidas en el ejercicio de su profesión, y se enmarca dentro del paquete de medidas que la Xunta está impulsando para reforzar el prestigio de la docencia y proteger el bienestar de estos profesionales, ayudándoles a reforzar su autoridad y a garantizar la convivencia.
Pero el Colegio Oficial de Psicología de Galicia no solo colaborará con el profesorado, también lo hará en el asesoramiento para la atención educativa al alumnado que se encuentre en situación de vulnerabilidad socioeducativa por condiciones personales (malestar psicológico o emocional) o de historia escolar en los centros públicos.
En este sentido, los psicólogos podrán proporcionar la información y formación en aquellos aspectos que el personal de los centros requiera en relación con el tratamiento de estos alumnos. La solicitud se realizará bien a petición del propio centro, bien a través de los servicios centrales de la Consellería.
A pesar de toda la colaboración que surge entre ambos organismos, el COPG lamenta que los psicólogos sigan sin entrar de forma “institucional” en los centros educativos.
“Colaboramos en campañas de sensibilización, difundimos materiales y documentos, colaboramos en la formación del profesorado… pero seguimos sin estar presentes en las plantillas, y creo que seríamos muy útiles para dar respuesta y ayudar en la prevención ante la gran cantidad de problemáticas que se están dando en la actualidad en el seno de la comunidad educativa”, añade Begoña Castro. “Deberíamos acercarnos más a modelos como el portugués que integra de forma estable a profesionales de la psicología dentro de los centros escolares, con un enfoque preventivo y de apoyo a profesores, alumnado y familias”.
En Portugal, los psicólogos forman parte de los Serviços de Psicologia e Orientação (SPO), presentes en los agrupamientos escolares y centros de educación básica y secundaria. “Aunque en el país luso la ratio por alumno sigue siendo elevada, 1 psicólogo para 800 alumnos sigue siendo más que en nuestro sistema, donde no estamos ni presentes en los centros. Los orientadores siguen siendo pedagogos, cuya función es completamente diferente y su formación también. Ellos se dedican a la didáctica de la educación y lamentablemente en muchas ocasiones llegan a hacer pruebas psicométricas que, no deberían aplicar porque es un campo que no es de su competencia. Esto provoca que, a veces, se escriban sobre un papel informes poco prudentes, haciendo excesivas evaluaciones, incluso a niños de 5 años. Nuestro trabajo siempre parte de esa prudencia, que es esencial en Psicología. Además, todos nuestros informes se derivan, de ser necesario, a las unidades de salud mental, algo que ayuda a abordar ciertas situaciones de forma más efectiva”.
A pesar de todo lo anterior, “convenios como el firmado por el COPG con la Xunta de Galicia suponen un paso muy importante en un momento en el que estamos viendo un aumento muy elevado de problemas psicológicos entre la comunidad educativa, con demasiados niños y adolescentes medicados. Lo que deben entender las administraciones es que hay que trabajar en la prevención, porque a la larga, el resultado ayuda mucho más que tener que atajar las situaciones cuando se han producido”.
Begoña Castro incide en que la presencia de los psicólogos en los centros “además, ayudaría a la equidad, porque no podemos olvidar que no todas las familias pueden afrontar las consultas, que son caras, y la opción que tienen es la sanidad pública donde serán atendidos una o dos veces al año. Y en este sentido, no hay igualdad de oportunidades entre el alumnado, algo por lo que llevamos años luchando desde el COPG”.
