Descalabro de España en las pruebas PISA 2025

Si se comparan los resultados de 2025 de las diferentes comunidades autónomas respecto a los de 2022, se observa que prácticamente todas han descendido.
Antonio JimenoMartes, 15 de septiembre de 2026
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Los resultados de España

España ha obtenido sus peores resultados desde que se iniciaron las pruebas PISA en el año 2000. En 2025 España ha quedado por debajo de la OCDE, pese a que en las pruebas anteriores, las de 2022, estaban igualadas. Estas pruebas comprenden preguntas de Comprensión lectora, de Matemáticas y de Ciencias y las han realizado unos 30.000 alumnos de 956 centros educativos españoles escogidos al azar. Por primera vez, en 2025 se añadió una prueba de Resolución Computacional de Problemas.

El siguiente gráfico muestra la media de las tres materias. En primer lugar ha quedado la Comunidad de Madrid, luego Asturias, después Castilla y León y luego Cantabria, todas ellas por encima de la media de la OCDE. Luego aparecen Castilla-La Mancha, La Rioja, Aragón y Galicia, todas ellas al mismo nivel que la OCDE, mientras que las restantes están por debajo de la media de la OCDE. El espectacular descenso de la Comunidad Valenciana se ha relacionado con la “dana” que el año 2024 impidió la asistencia a clase a muchos alumnos.

FUENTE: Elaboración del autor a partir de PISA.

El que no haya datos de Cataluña en 2025 se debe a que la OCDE solo permite que se excluya de hacer las pruebas PISA a un 5% de los alumnos de 15 años de los colegios a los que les ha tocado hacerlas y en Cataluña se excluyó de media a un 23% de ellos. Esto significa que en Cataluña uno de cada cuatro alumnos que comparten aula,  no está preparado para hacer los controles que en ella se hacen. Esto se debe a tres causas: a que en Cataluña se ha potenciado tanto la escuela inclusiva, es decir aquella en la que están juntos los alumnos que tienen la misma edad, independientemente de su nivel académico y de sus necesidades educativas; a que se presiona al profesorado para que no haya repetidores y a que se ha reducido mucho el número de plazas en los centros de educación especial. Este es un modelo muy económico, pero académicamente muy poco eficiente, por lo que para disimularlo se procedió a excluir a muchos alumnos en el momento de hacer las pruebas PISA. Por otro lado, la mayoría de los sindicatos coinciden con la Consejería de educación catalana en defender la escuela inclusiva, porque consideran que todos los alumnos han de estar juntos en las mismas aulas estudiando las mismas cosas en función de la edad, no de sus conocimientos. Otras comunidades autónomas también excluyeron más del 5% del alumnado, destacando la Región de Murcia que excluyó a un 13% del alumnado, pero esto finalmente fue tolerado por la OCDE y no la excluyó.

Si se comparan los resultados de 2025 de las diferentes comunidades autónomas respecto a los de 2022, se observa que prácticamente todas han descendido. Lidera ese descenso la Comunidad Valenciana que ha descendido 43 puntos, el País Vasco que ha descendido treinta puntos (-30), Navarra (-28), La Rioja (-24,3), Cantabria (-24), Castilla y León (-24), Galicia (-23,67), Asturias (-21) y Baleares (-20,67). Es decir todas ellas han descendido más de 20 puntos.

Los expertos de PISA consideran que 20 puntos PISA corresponden a un año de escolarización en cuanto a conocimientos, comprensión y capacidad de razonamiento. Como las pruebas PISA se pasan a los alumnos de 15 años, la mayoría de los cuales están cursando 4º de ESO y el resto son repetidores que están cursando 3º de ESO, si una comunidad autónoma ha descendido 20 puntos respecto a la prueba PISA anterior, el nivel de formación de sus alumnos de 15 años corresponde al de sus alumnos de 14 años de la prueba PISA anterior. Es decir se ha perdido un año de nivel académico durante los tres años que hay entre una y otra prueba PISA.

FUENTE: Elaboración del autor a partir de PISA.
Los resultados de los principales países participantes

Lo primero a destacar es que la mayoría de los 90 países participantes han bajado sus resultados, especialmente en comprensión lectora cuando el texto es relativamente largo. Esto se ha relacionado con la preferencia del alumnado de adquirir la información visionado vídeos y pasando pantallas con rapidez en un ordenador o en un teléfono móvil, en lugar de hacerlo utilizando un libro de texto. Entre los pocos países que han mejorado sus resultados destaca Turquía que respecto a 2022 ha aumentado 42 puntos alcanzando los 476 puntos, superando a España que tras perder 15,67 puntos ha quedado con solo 461,67 puntos. Cabe también destacar lo que ha pasado en El Salvador con su “Proyecto de Modernización Educativa” aplicado en 171 centros, que incluye el uso personal de la inteligencia artificial (IA) para aclarar dudas y para hacer ejercicios personalizados. Mientras la media del país, con una ligera mejora respecto a 2022, ha quedado en 366 puntos, la media de los 1.198 estudiantes de esos 171 centros, ha sido de 455 puntos. Esta espectacular mejora hace pensar que la IA, utilizada como un profesor particular de refuerzo, puede ser una gran ayuda para la mejora de la enseñanza.

En el siguiente gráfico se pueden ver los resultados de doce países que son referentes significativos para nosotros, a lo largo de todas las pruebas PISA, desde que se iniciaron en el año 2000 hasta la actualidad. Se trata de países europeos de población elevada o que han obtenido muy buenos resultados y de algunos países orientales, por ser estos los que obtienen los mejores resultados. Destaca el Reino Unido por ser el único país que ha mejorado gracias a un aumento de 11 puntos en lectura. También destaca Estonia porque ya lleva muchos años aproximándose al nivel de los mejores, es decir de Japón y de Corea del Sur. Otro país a destacar es Finlandia, pero esta vez  porque tras ser el primer país en las pruebas PISA de 2006, no ha parado de bajar pasando en 2025 a estar por primera vez por debajo de Estados Unidos. Otro país que sigue en caída libre es Hong Kong, lo cual puede estar relacionado con que en su enseñanza Secundaria, a partir de 2012 pasó de tener dos exámenes de Estado a tener solo uno. Finalmente cabe destacar que los cinco países con más población de Europa aparecen agrupados, estando dos de ellos (Alemania e Italia) ligeramente por encima de la media de la OCDE y los otros tres (Portugal, Francia y España) por debajo de dicha media. Cabe recordar que en Portugal, cuando en 2012 se estableció una prueba de Estado al final de la Secundaria para poder acceder a los estudios posteriores, Portugal fue el país que más mejoró en la prueba PISA de 2015 y que en cuanto dicha prueba de Estado fue suprimida, inició un descenso cada vez más pronunciado.

FUENTE: Elaboración del autor a partir de PISA.
Las dos medidas imprescindibles para mejorar la enseñanza

Los pésimos resultados de nuestros alumnos en las pruebas PISA 2025 han confirmado que la enseñanza en España va de mal en peor. El que el 95% de nuestros alumnos de 15 años, dos cursos después superen la nueva selectividad y entren en la Universidad, no se ha de entender como que en el Bachillerato se mejoran todos sus déficits académicos, sino como que en la Selectividad, prueba que diseña la propia Universidad, lo que se prioriza es tener suficientes alumnos para que todo su profesorado pueda seguir trabajando. Por suerte para nuestra sociedad, los estudios universitarios que dan acceso a trabajos de mucha responsabilidad tienen notas de entrada muy altas.

Muchos expertos y colectivos están ahora diciendo lo que se debería hacer para solucionar el problema de la enseñanza en España, generalmente son medidas que les convienen a ellos. Por ejemplo, los profesores de lengua  comentan que para mejorar la enseñanza se debería dedicar más tiempo a la lectura, especialmente de obras literarias clásicas, los profesores de matemáticas han recomendado que se aumenten las horas dedicadas a esta materia y lo mismo han pedido los profesores de ciencias respecto a las suyas. Los directores de centros han pedido tener más competencias, especialmente para escoger el profesorado, los sindicatos han repetido lo que siempre dicen: que para mejorar la enseñanza simplemente hay que invertir más recursos económicos para aumentar el número de profesores, disminuir la ratio y mejorar las infraestructuras. Los responsables de centros concertados han repetido que para mejorar la enseñanza lo más importante es aumentar la cuantía del concierto y aumentar el número de años de su duración. Muchas asociaciones de padres y madres de alumnos lo que piden es la gratuidad de los libros, de los comedores escolares y de las colonias y que se aumente el número de horas en que sus hijos pueden estar en los centros. Muchos de los profesores universitarios que imparten el “Máster universitario de formación para el profesorado”, el antiguo CAP, opinan que con un año no es suficiente. Los que defienden la enseñanza en lengua materna dicen que los resultados mejorarían mucho si, al menos hasta el final de la enseñanza Primaria, las clases se impartieran en la misma lengua que el alumno habla en casa. Etc. Todo eso está muy bien, pero sería insuficiente, es decir aunque se consiguiera todo lo anterior, el nivel académico de nuestros alumnos no mejoraría significativamente, porque para que un alumno aprenda es indispensable que el alumno se esfuerce en aprender y casi ningún alumno lo va a hacer si no es necesario, es decir si sabe que haga lo que haga, va a pasar de curso y de etapa. Hay que acabar con esto.

Las dos medidas imprescindibles para que todos los alumnos tengan interés en aprender es establecer dos pruebas de Estado cuya superación sea imprescindible para acceder a la siguiente etapa educativa. Una se debería realizar al final de la Primaria y la otra al final de la ESO. Las pruebas serían diseñadas por comisiones de funcionarios docentes de diferentes comunidades autónomas, directamente designados por el Ministerio de Educación, y serían aplicadas y corregidas por profesores externos al centro.

Si la prueba de Primaria no se superara en junio, el alumno se debería presentar en septiembre y si tampoco la superara en septiembre, debería repetir el 6º de Primaria una sola vez. Si después tampoco la superara, debería continuar sus estudios en un aula de educación especial. Si posteriormente el alumno alcanzara la preparación mínima necesaria para estar en la ESO, se integraría en el aula de ESO que le correspondiera en función de sus conocimientos.

La prueba de Estado al final de la ESO tendría dos modalidades: una de acceso a la Formación Profesional y otra, que requeriría un mayor nivel de conocimientos y de capacidad de razonamiento abstracto, de acceso al Bachillerato. El alumno se podría presentar a las dos. Si el alumno no superara ninguna de ellas ni en junio ni en septiembre, ni después de repetir curso, recibiría un certificado de haber estado escolarizado. Todas las personas podrían presentarse a las pruebas finales de ESO cuantas veces quisieran a lo largo de su vida.

Estas pruebas de Estado serían un gran estímulo al alumnado para estudiar más y aprender más, permitirían su educación en la cultura del esfuerzo y en la adquisición de hábitos de trabajo, dos virtudes que le ayudarán en toda su posterior vida de adulto. Por otro lado, promoverían el interés del profesorado en actualizar sus conocimientos y en mejorar su capacidad docente. Aumentarían el interés de los padres por los estudios de sus hijos y por matricularlos en aquellos centros que obtuvieran buenos resultados. La Administración educativa tendría información anual de la eficacia académica de todos los centros y podría ayudar a los que bajaran sus resultados, antes de que la situación se agravara. Finalmente decir que si se establecen estas pruebas de Estado, España podría ser el país que experimentara una mejoría más significativa en las futuras pruebas PISA, como en 2015 lo experimentó Portugal y lo hubiera podido seguir haciendo si hubiera mantenido su prueba de Estado al final de la Secundaria.

Antonio Jimeno es presidente del sindicato AMES.

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