Sánchez y Feijóo se cruzan reproches por la caída educativa en PISA
El informe PISA 2025 ha irrumpido en el primer cara a cara del curso político entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo. Durante la sesión de control celebrada este miércoles 9 de septiembre en el Congreso, el presidente del Gobierno y el líder del PP intercambiaron reproches sobre la responsabilidad política de los resultados escolares en España. Sánchez reconoció que la caída registrada en ciencias, lectura y matemáticas constituye una situación extraordinariamente preocupante tanto para España como para el conjunto de los países occidentales. Sin embargo, rechazó que estos resultados puedan atribuirse únicamente a las políticas educativas del Ejecutivo central.
PISA evalúa los conocimientos y competencias del alumnado de 15 años. La edición de 2025, centrada especialmente en ciencias, presentó sus primeros resultados el martes 8 de septiembre de 2026 e incluyó también datos sobre lectura, matemáticas y resolución de problemas mediante herramientas digitales.
El jefe del Ejecutivo responsabilizó a los gobiernos autonómicos del Partido Popular de parte de los malos resultados. Según sostuvo, existen comunidades gobernadas por el PP que no ejecutan los recursos destinados por el Estado a mejorar la educación. Sánchez defendió además el esfuerzo presupuestario realizado por su Gobierno y aseguró que el Ejecutivo ha duplicado la inversión educativa del Ministerio de Educación respecto a la etapa anterior. Frente a las acusaciones de Feijóo, insistió en que la gestión de los fondos corresponde también a las administraciones autonómicas.
El cruce de argumentos volvió a poner el foco sobre la brecha educativa territorial y las diferencias existentes entre comunidades.
Como respuesta a los resultados, Sánchez destacó dos iniciativas legislativas que, a su juicio, permitirían fortalecer el sistema educativo: la futura ley de docentes y la prohibición del acceso a las redes sociales para los menores de 16 años. El presidente vinculó ambas medidas con la necesidad de mejorar la comprensión lectora del alumnado, reforzar el papel del profesorado y reducir los efectos que determinados hábitos digitales pueden tener sobre el aprendizaje y la capacidad de concentración de los jóvenes. «Espero contar con el voto afirmativo del Partido Popular», señaló Sánchez, quien reclamó un acuerdo parlamentario amplio para sacar adelante los dos proyectos.
La réplica de Feijóo fue especialmente crítica. El líder de la oposición calificó los datos como el primer examen al «socialismo educativo» y aseguró que su resultado representa uno de los mayores fracasos de la historia democrática española. Feijóo sostuvo que las comunidades gobernadas por el PP obtienen los mejores resultados, mientras que Ceuta y Melilla, cuya gestión educativa depende directamente del Gobierno central, aparecen en las posiciones más bajas. Con este argumento, trató de devolver al Ejecutivo la responsabilidad sobre los resultados.
El presidente popular acusó además a Sánchez de no estar pendiente de la calidad del sistema educativo y afirmó que la «degradación» del proyecto gubernamental ya afecta a los menores. Según dijo, en las aulas españolas se está produciendo un progresivo vaciamiento de conocimientos. Feijóo relacionó también la educación con la crisis vivida en Ceuta, al afirmar que mientras las aulas se vacían de conocimiento, las mochilas de algunos alumnos de la ciudad autónoma «se llenan de esprays de pimienta».
El duelo parlamentario terminó alejándose de PISA para abordar otros frentes políticos, entre ellos las investigaciones sobre la financiación del PSOE, la relación del Gobierno con Marruecos y la situación fronteriza en Ceuta. Feijóo afirmó que Sánchez «no es un presidente libre» y cuestionó su capacidad para proteger a España frente a una posible agresión consentida o impulsada por Marruecos. El líder popular presentó estas cuestiones como una muestra de la debilidad política del Ejecutivo.
Al cierre de su intervención, Sánchez aseguró que «por supuesto que va a haber elecciones» en 2026, aunque rectificó inmediatamente para situarlas en 2027. Tras corregir el lapsus, lanzó un mensaje directo al PP: «les volveremos a ganar» (aunque recordemos que el PSOE con Sánchez no ha ganado nunca unas elecciones).
