Ilustración de moda y expresión artística
¿Tus alumnos o alumnas muestran interés por la moda y su representación? Ya que el dibujo de figurines se trata de una forma más de expresión artística, su valor puede transmitirse durante la formación plástica y visual sin necesidad de ceñirnos a una posterior formación profesional específica.
El dibujo de las personas y las prendas que llevan ayuda a los alumnos a ser conscientes de la importancia del arte. © ADOBE STOCK
Introduciendo el dibujo de figurines
En el artículo La ilustración de moda: un arte imprescindible para enriquecer la alfabetización visual aparecen algunos ejercicios para que los niños y niñas practiquen el dibujo de la ropa y la figura humana.
El dibujo de las personas y las prendas que llevan les ayuda a ser conscientes de la importancia del arte en general y les da a conocer la gran variedad de especializaciones. Porque no solo van a dibujar modelos sino también complementos y ambientes.
En los últimos cursos de Primaria es positivo hacerles comprender qué es la expresión gráfica en el dibujo de figurines. Aunque el dibujo técnico es necesario para crear patrones o una representación funcional de la prenda, ilustrarla requiere de otros elementos. La expresividad y el dinamismo cobran protagonismo, reuniendo de manera personal los elementos básicos del dibujo.
No obstante, tras la aparente libertad de muchas ilustraciones de moda, hay una formación previa en aspectos básicos del dibujo y la pintura, como la anatomía humana, el movimiento, la composición, el tono y el claroscuro.
Aunque cada profesor tiene su manera de enseñar, hay una serie de tips que podemos tener presentes en la realización de los dibujos de figurines o ilustraciones.
A partir de ellos, adaptando la forma de transmitirlos a las distintas edades, valoraremos también la creatividad y espontaneidad de nuestros alumnos. No hemos de olvidar que una ilustración no es una fotografía. La originalidad y frescura de una ilustración va más allá de la mera copia de la imagen. Sin duda ilustrar moda llama a nuestra creatividad y es una forma más de arte.
Dibujar la estructura básica
No es obligatorio ceñirse al canon de las 8 cabezas, podemos dibujar cuerpos exagerando la altura, si es nuestro gusto. Pero el equilibrio es necesario tanto si la figura está erguida, sentada, de perfil, de espaldas o de frente. Para ello, trazaremos unas líneas básicas que conecten las partes principales del cuerpo. Al hacerlo, nos fijaremos en el peso visual de estos puntos básicos: la cabeza, los hombros, las manos, las caderas y los pies, principalmente.
Definir la pose elegida
Sea cual sea la pose del figurín, hay que cuidar que la dirección del brazo conecte naturalmente con la mano. E, igualmente, que la pierna esté situada en equilibrio con el pie y la cadera. Es decir, la ropa puede que tape parte del cuerpo, pero se tiene que poder intuir debajo de ella la dirección de la línea que une los puntos básicos y las articulaciones. Por esta razón no es necesario borrar todo el dibujo a lápiz antes de comenzar a aplicar el color, ya que nos sirve de guía.
Concretar la posición de manos y pies
Las manos y los pies añaden expresividad a nuestro figurín. Para dibujarlos podemos realizar un encaje previo y luego definir la forma. Es decir, no es preciso dibujar con todo detalle los músculos, las venas o las uñas. Sin embargo, es necesario que la dirección de los dedos sea equilibrada. Además, si queremos destacar un complemento, una pulsera, un anillo, o unos zapatos, las manos y los pies no pueden pasar desapercibidos.
Elegir la técnica adecuada
Dependiendo de si queremos dar más protagonismo a la forma de la prenda o a la tela con la que está realizada, elegiremos una u otra técnica. Los lápices y rotuladores son ideales para detalles. La acuarela nos permite definir con más rapidez y espontaneidad planos generales. Los pasteles al óleo permiten destacar los contrastes y la línea. Pero, como la técnica a emplear depende de nuestro gusto y habilidad, así como del modo en que transmitamos la esencia de la prenda, cada ilustrador encuentra su camino y establece hasta qué punto quiere representar con verosimilitud la ropa.
Trabajar con técnica mixta
En base a la libertad del artista, un ilustrador podría elegir trabajar con técnica mixta, si así se siente más cómodo o ejecuta mejor su trabajo. No obstante, es importante elegir la calidad de papel adecuada según la técnica. Algunos papeles para rotuladores toleran el uso de acuarela o gouache en finas capas, pero hemos de ser conscientes de los riesgos y hacer comprobaciones previas para asegurar una respuesta adecuada del papel.
Definir la prenda
Ya pintemos con rotuladores o acuarela, por ejemplo, primero es aconsejable dibujar unas líneas básicas de la ropa sobre el cuerpo como si lo vistiéramos. Luego completaremos el dibujo y lo pintaremos, procurando que no queden demasiados espacios en blanco. Al pintar, es normal que pequeñas partes queden incompletas, pero hay que prestar atención y no dejar sin rellenar, innecesariamente, zonas clave de las prendas como un frunce, la tela que cae en la cadera o la pierna de un pantalón.
Prestar atención al fondo
Nos fijaremos en la relación figura-fondo, incluso si no queremos ilustrar ningún ambiente. Esto nos ayudará a juzgar si los espacios en blanco están justificados, porque la figura no es totalmente independiente del fondo. Es decir, también los vacíos pueden formar la figura. Dibujar completamente las manos, los pies o incluso el rostro, depende en gran parte de nuestro gusto; el fondo blanco podría crear la ilusión de su presencia sin llegar a dibujarlos.
Perfilar la figura
Para concretar y definir las formas, muchos ilustradores recurren al perfilado en negro. Esto es opcional ya que puede perfilarse con otro color, incluso no hacerlo. Hemos de tener en cuenta que el espacio que rodea a la figura, forma parte de la tridimensionalidad que queremos representar. O sea, estamos trabajando en el espacio bidimensional del papel, representando una persona que se mueve, gira, anda, que no es estática. Inclusive si está en una pose tranquila, en la que el cuerpo está parado, presentará zonas más o menos visibles según sean más lejanas o cercanas al observador. Por esto, tenemos que utilizar el perfilado sabiendo qué parte del cuerpo o la prenda queremos destacar, y no todo por igual.
Aceptar correcciones
Observar detenidamente la ilustración tras algunas sesiones de trabajo es necesario porque el mismo dibujo nos habla. Darnos cuenta de alguna línea o plano que corregir en la fase de encaje, cuando aún podemos borrar y volver a trazar, es lo más común. Pero pudiéramos ver el error más tarde. Entonces, recurriremos a técnicas que nos permitan cubrir y corregir. Una puede ser tapar áreas con gouache blanco o de una tonalidad clara, incluso puede hacerse sobre rotulador. Después se puede volver a pintar encima. No obstante, si queremos evitar este paso, es conveniente estar muy atentos en la fase del encaje.
Añadir ambiente
Si por razones publicitarias o por gusto personal buscamos añadir algo de teatralidad a nuestra ilustración, dibujar el figurín acompañado de un fondo nos ayudará a cumplir el objetivo. Por ejemplo, para dibujar el ambiente de las pasarelas, planearemos la composición y trazaremos a mano alzada las líneas básicas de la perspectiva cónica. A continuación, situaremos la figura en movimiento y bocetaremos la gradación tonal para integrarla en el conjunto.
Combinar medios digitales
Trabajar exclusivamente con métodos tradicionales es una opción. Otra es, como estrategia para perfeccionar una ilustración realizada a mano y prepararla para su impresión, recurrir a programas de diseño como Photoshop, Procreate o Illustrator. El ilustrador escanea su dibujo y le da los últimos toques tratando la imagen con las herramientas digitales. Realmente se pueden conseguir efectos muy parecidos a la creación manual de texturas para conseguir volúmenes. Otros, directamente dibujan en un iPad o una tableta digital con un lápiz óptico.
En cualquier caso, cada persona encontrará su modo de superar dificultades durante la elaboración de una ilustración y acercarse al mismo objetivo de distinta manera. Esa es la riqueza que también es necesario comunicar durante el proceso de aprendizaje.
Para acercarnos sutilmente al lenguaje propio de la ropa, es necesario tomar como modelo el trabajo de varios ilustradores a lo largo del tiempo.
Contamos con la ventaja de que las fuentes son numerosas ya que en las últimas décadas ha habido un claro resurgimiento de la ilustración de moda en todo el mundo. Esto hace que al mismo tiempo sea difícil hacer una selección.
Si observamos cómo ha ido evolucionando el dibujo de moda, es fascinante descubrir las particularidades expresivas de cada ilustrador e ilustradora contextualizadas según su momento histórico. Por esto es conveniente mostrar ejemplos en clase de diversos países y distintas épocas. Una lista básica de ilustradores activos entre el siglo XVII y el siglo XX, aparece en mi anterior artículo al que he hecho referencia más arriba.
La siguiente lista reúne a artistas nacidos entre la década de los 40 y los 60. Algunos de estos ilustradores también han sido o son docentes.
Ilustradores contemporáneos
▫ Richard Vyse
▫ Robert Melendez
▫ Sandra Leichman
▫ Bil Donovan
▫ Matsui Susumu
▫ Edwina Owens Elliot
▫ Hiroshi Watatani
▫ Arturo Elena
▫ David Dowton
▫ Susan Tait Porcaro
▫ Monica Hellström
▫ Ángel Caño Hidalgo
▫ Joanna Layla
▫ David Pfendler
La lista podría ser más numerosa o distinta. Se trata de que cada profesor o profesora elija los trabajos que crea pueden ayudar más a sus estudiantes. De hecho, es inspirador incluir las ilustraciones de las jóvenes generaciones que buscan nuevas formas de impulsar la profesión de ilustrador de moda. Entre ellos están Scott W Mason, Francesco Lo Iacono, María Muñoz de Fernando, Montse Bernal, Ira Comleva, Connie Lim, Karen Mai o Zhenya.
Contamos también con la bibliografía sobre ilustración de moda. Por nombrar algunos ejemplos, podríamos añadir a nuestra biblioteca los numerosos libros ilustrados por Maite Lafuente, editados por Parragon Books y Taschen entre otras editoriales. O los libros de Isao Yajima, de la editorial Graphic-Sha Publishing, una fuente muy valiosa, sobre todo si buscamos inspiración en la década de los 80.
No cabe duda de que el dibujo de figurines es un modo de plasmar una necesidad cotidiana como es el vestir, enriquecida con una visión artística. Si esta idea la transmitimos a nuestros estudiantes, gradualmente percibirán que ilustrar moda no es tan solo representar la ropa que vestimos sin más, sino que podemos expresar el sentimiento al llevarla. Aunque tengamos que imaginar y solo sea una representación intuitiva de dicha sensación, de algún modo estaremos reflejando la funcionalidad de la prenda y el objetivo del diseñador que crea pensando en las personas.
¿Eres profesor o profesora de ilustración de moda, alumno o alumna? Si te interesa el tema, te invito a participar y dejar un comentario.







