Contabilidad, enseñanza y finanzas personales: la receta de un profesor para formar alumnos más preparados

La conversación con Jose Antonio Martos, profesor de contabilidad y economía, pone el foco en la falta de cultura financiera, el papel de la inteligencia artificial en el aula y la necesidad de acercar estos contenidos a los alumnos desde edades tempranas.
MagisterioJueves, 6 de agosto de 2026
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Jose Antonio Martos, profesor de contabilidad y economía, ve en su asignatura una herramienta clave para comprender cómo funciona una empresa, pero también la vida adulta. A lo largo de la entrevista, defiende la utilidad de la formación financiera, la importancia del trato cercano con el alumnado y la necesidad de actualizar los temarios para responder a los retos reales de hoy.

Una vocación que nació dando clase

El docente explica que su interés por esta rama llegó de la mano de la enseñanza. Primero, empezó a dar clases particulares de piano, una experiencia que le permitió descubrir que no solo disfrutaba con el ingreso extra, sino también con el hecho de enseñar y ver cómo los demás evolucionaban. Más adelante estudió Economía y acabó orientando su carrera hacia la docencia.

P: ¿Por qué te decidiste por este ámbito en particular? ¿Qué te atrajo de la contabilidad?
R: Yo doy clases de Economía y una de las ramas que más me gusta, aparte de enseñar los aspectos más claros de las finanzas personales e inversión, es la parte de ayudar a las empresas por la contabilidad. Se me dio la oportunidad a través de ser profe aquí en INAV y poder demostrar cómo, a través de las operaciones que transcurren dentro de la empresa y junto a los programas, se puede contabilizar de una manera mucho más práctica.

La educación financiera, una base para la vida

Para este profesor, la economía no debería entenderse como un conocimiento accesorio, sino como una herramienta básica para cualquier persona. A su juicio, comprender conceptos como el ahorro, la inversión, la inflación o la rentabilidad ayuda a tomar mejores decisiones en la vida diaria y a enfrentarse con más seguridad a cuestiones tan habituales como una hipoteca o la declaración de la renta.

P: ¿Por qué consideras que es importante la contabilidad en concreto y la economía en general?
R: Más que nada, para tener unas bases. Yo creo que la economía es algo que todos deberíamos conocer. Todos trabajamos, buscamos un sueldo, ahorro, invertir mañana, comprarnos una casa. Y, en el caso de la contabilidad, para quienes están metidos en finanzas o se interesan por este ámbito, sirve para conocer la estructura financiera de una empresa y lo que están demandando hoy las empresas.

P: ¿Qué valor crees que tendría implantar una asignatura de economía y finanzas personales desde edades tempranas?
R: Sería una idea superintegradora para su formación en la vida diaria. Muchas veces también viene desde casa, pero meter una asignatura en el cole ayudaría muchísimo. Se puede empezar con conceptos muy puntuales en primaria, con talleres de ingreso, gasto y ahorro, y hacerlo de forma más práctica y cercana.

El aula, entre la cercanía y el desgaste

Uno de los grandes temas de la entrevista es el papel del profesor. El docente reconoce que lo mejor de su trabajo es el trato cercano con el alumnado, pero también lamenta que en ocasiones se esté perdiendo el respeto hacia la figura del profesorado. A su juicio, esa autoridad debe reconstruirse desde las familias y desde la propia escuela.

P: ¿Qué consideras que es lo mejor y lo menos bueno de ser profesor?
R: Lo mejor es el trato cercano que puedes tener con tu alumno. Y lo peor, el comportamiento que algunos alumnos tienen hacia los profesores. Creo que se están perdiendo un poco las formas y desde casa se debería hacer una labor mucho más instructiva y dar un mayor peso al profesor.

También señala que la docencia actual exige una gran capacidad de adaptación. Las clases teóricas puras ya no funcionan como antes y, para mantener la atención, el profesor debe alternar teoría, ejercicios, ejemplos y referencias a la actualidad. En un entorno lleno de estímulos, cualquier distracción puede romper el ritmo de la clase.

R: ¿Es más difícil dar clase hoy que antes, con tantos estímulos y pantallas?
P: Sí, el problema es ese. Ahora llevamos el móvil encima, salta una notificación y ya te descentras. Yo en clase suelo aplicar teoría, ejercicio, algún chascarrillo, ejemplos muy claros… Tienes que estar todo el rato conectando con la actualidad para que no se te vengan abajo.

La IA, aliada, pero no sustituta

La inteligencia artificial aparece como una herramienta útil para el trabajo docente, especialmente en la elaboración de materiales, exámenes y ejercicios. Sin embargo, el profesor insiste en que no puede sustituir el criterio humano ni el aprendizaje previo del alumnado.

P: ¿Cómo está afectando la inteligencia artificial a la hora de dar clase de contabilidad y economía?
R: A mí me ayuda mucho. Por ejemplo, en la elaboración de exámenes. Yo le doy una información previa y le pido que me elabore o me reescriba ejercicios que hemos hecho en clase. Pero siempre la utilizo como herramienta auxiliar, no como herramienta principal.

La formación online y la flexibilidad como ventaja

El docente también valora positivamente el formato online de la enseñanza, que permite compatibilizar estudios, trabajo y vida familiar. En su caso, subraya que la plataforma digital facilita la corrección, la subida de contenidos y el seguimiento del aprendizaje de forma más flexible.

P: ¿Cómo das tus clases y cómo se adapta una asignatura como contabilidad a la formación online?
R: Lo bueno de INAV es que permite a cualquier alumno que esté trabajando, incluso si tiene familia, ponerse sus clases desde casa a cualquier hora. Los profesores subimos contenidos, PDFs, vídeos, ejercicios, y ellos lo pueden ver cuando quieran. Para las dos partes es bueno.

La FP, la universidad y el valor de lo práctico

Otro de los puntos centrales de la conversación es la comparación entre la Formación Profesional y la universidad. El profesor considera que la FP ofrece una salida más práctica y directa al mundo laboral, aunque no niega el valor de los estudios universitarios. A su entender, la clave está en elegir el camino que mejor encaje con las capacidades e intereses de cada alumno.

P: ¿Por qué dirías a un alumno que se plantee una FP antes que una carrera universitaria?
R: Por la practicidad. Cuatro años versus dos años. Terminas el bachillerato, te metes en un grado superior y en dos años ves rápido si de verdad es lo que te gusta. No quiero ser hater de la universidad, pero la FP tiene un enfoque muy práctico.

En esa misma línea, recuerda que el oficio se aprende trabajando y que las prácticas son esenciales para que el alumnado comprenda la realidad del sector. «Se aprende haciendo», resume, al reivindicar el contacto directo con la empresa como parte fundamental del itinerario formativo.

Una alerta sobre la cultura financiera en España

La conversación deja una conclusión clara: España sigue, en su opinión, muy lejos de una cultura financiera sólida. El profesor habla de un conocimiento muy bajo en materia de ahorro, inversión y gestión económica, y sostiene que eso repercute tanto en el ámbito personal como en el profesional.

P: ¿Qué nivel tenemos los españoles en contabilidad, economía y finanzas?
R: Malísimo. Yo diría un uno. Aquí una persona invierte y ya se piensa que se va a hacer millonario. El problema es no conocer conceptos importantes como la rentabilidad, diversificar o pensar en el largo plazo.

A su juicio, el cambio pasa por introducir estos contenidos antes, actualizar los currículos y darles el peso que merecen. Mientras tanto, sigue defendiendo una enseñanza cercana, práctica y adaptada a un alumnado cada vez más expuesto a estímulos, pantallas y nuevas herramientas como la inteligencia artificial.

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